domingo, diciembre 28, 2008

Voy a morir en Invierno

Lo tengo claro. No sé en que año será, no sé cuando. Pero si muero de forma natural víctima de alguna enfermedad, estoy seguro que mi cuerpo decidirá apagarse en Invierno.

Y lo sé porque ahora que los días se empiezan a alargar (si, aunque no os déis cuenta), ahora que empiezo a ver a lo lejos la buena temperatura y a añorar sentir las ganas de hacer muchas cosas, ahora me llevan los demonios cuando al salir a la calle aún hay frío, cuando hay días que siento como mi alma dice que igual es mejor quedarse en casa a ver una peli tranquilamente, cuando mis músculos se cansan de ir y venir de accá para allá; ahora que estos días me recuerdan la soledad me gusta soltar amarras.

No me gustan nada las tardes de domingo que huelen a fin de nada y comienzo de menos. Menos con este frío. Así que seguro que será así.

Rayando el sol.

lunes, diciembre 22, 2008

El Mercado: ley de la oferta y la demanda

La Ley de la Oferta y la Demanda es muy complicada.
Si, es cierto que la primera vez que te la explican parece muy fácil pero luego te enfrentas a la realidad y resulta mucho más complicada.

El tema está muy claro cuando la oferta depende de la demanda para sobrevivir. En tal caso se adapta.
Pero ¿y si no?

Me explico. Porque diréis que estoy loco. Cuando la oferta no necesita a la demanda para vivir porque es una ONG, porque tiene otros objetivos distintos de los tradiiconales (ganar más dinero), resulta que por un capricho coloca la oferta en el mercado.
¡Y resulta que el mercado no la quiere! Quiere otra oferta. Pero la oferta es caprichosa. Y así van las cosas.

El caso es que en este juego descubre uno que la oferta puede ser tentadora.
Porque todas las ofertas son siempre tentadoras.
Y ahí entra el lío. Acabas teniendo algo que no necesitabas solo porque las luces en la tienda eran muy brillantes.
Y encima pierdes el esfuerzo que necesitarías dedicar a conseguir lo que realmente buscabas.

Lo que digo, un lío.

Así que nada, aquí estoy, jugando con la oferta y la demanda, enmarronado todas las navidades con un informe para los grandes jefes a pesar de estar de vacaciones y viendo como la oferta y la demanda juegan entre ellas.
En fin, es el juego. ¡con lo que me gusta a mi el juego!
y no es que sea ludopata.

Aprovecho el momento para desearos un genial 2009 que seguro que lo va a ser. Os dejaré una canción.

Y mientras me voy a ver si escapo de Mike Hammer, que desde el viernes noche tiene interés en saber dónde terminé. Pero eso es otra historia que, visto de esta manera, de alguna forma tiene que ver con la oferta y la demanda.

jueves, diciembre 18, 2008

De Cumple


Queridos amigos,
Como estoy de cumple, os dejo una pequeña fiesta en el blog.
¡a disfrutar toca!

Enjoy!

lunes, diciembre 15, 2008




Con la botella del ron.

Soy un pirata, salgo a cubierta disfrazado de pirata. Corbata y camisa pirata. Boda pirata.

La vida pirata la vida mejor

Un espejismo de sábado, de fin de semana. Una boda falsa, una farsa de boda. eso sí, por todo lo alto. Y no puedo uno menos que disfrazarse de pirata.

sin trabajar, sin estudiar...

Es vender imagen, después de tantos años sin ver a nadie. Juegos y más juegos, comentarios, frases. Alta alcurnia, bailes y viejas caras unos años más viejos

soy capitan...

Muchos viajes, muchas historias, vidas que van y vienen.

Como un paréntesis flash back.

Pero prefiero quedarme con el futuro. Que sigue pintando al sur.

Dicen que para hacer bien el amor hay que venir al sur (ir en mi caso). Y con este frio, más aún.

Enjoy y buena nueva semana

martes, diciembre 09, 2008

El sur y la Montaña Social



Para estos niños que corremos todo el día por Madrid, bajar al sur significa muchas cosas; reencuentro con queridas amigas, risas y planes a veces nuevos, a veces innovadores, noches de confesiones, juegos, calor y frío... Todas ellas juntas (y quizás alguna más que me dejo en el tintero quien sabe si aposta) hacen de las escapadas al sur momentos especiales que no pueden dejar de tener un rincón en este blog.
No sé muy bien por qué. Quizás por el aroma a Azahar de los lugares más costeros que se deja sentir, incluso tenue, en los días más grises del invierno; Quizás por la temperatura agradable que envuelve el ambiente; quizás por...¡yo que sé!

Porque la realidad es que esta escapada el Azahar brilló por su ausencia (quizás solo en mi mente quedaba algún recuerdo), la temperatura no fue precisamente la óptima (Sierra Nevada es lo que tiene cuando está nevada) y ciertos asuntos familiares me hicieron ir y venir de Madrid a Granada 2 veces el fin de semana.

Será entonces la imagen de la montaña nevada a media noche solo iluminada por la luna, las estrellas escondidas tras nubes de algodón que cubren del claro oscuros los colosos 3000 que por supuesto no subidos, será la noche de frío y risas, el amanecer de agua que por una vez no está helada, la sopa caliente...

O será la vuelta a la vida, a los paseos por el campo, a las imágenes de otros tiempos en forma de Seminario cerrado hace 20 años y comido por la maleza. ¡ay, lugar incomparable para grabar un corto! Pero nuestro productor, Xavier ya se sabe que en invierno no viene a España.

Será que como todos los grandes momentos sabemos lo que pasa pero no el por qué pasa.
Pero eso si, sabemos que son grandes. Especiales.



Podría contar muchas cosas de este fin de semana, algunas, en Madrid, muy tristes, otras, también en Madrid, totalmente demoledoras (aún estoy en shock de ciertas noticias, además de las tristes, que eran de alguna forma esperadas)
Pero prefiero quedarme con la parte alegre de la vida. Ya se sabe, "Carpe Diem" o "Enjoy" en su versión más marketiniana.

Os dejo una foto de donde seguro que nos hubiera costado mucho llegar (a falta de una imagen de la montaña por la noche desde el refugio) y una canción, como siempre, cargada de significado y, esta vez, muy especial.



lunes, diciembre 01, 2008

Impasible

A veces me muestro impasible. Siempre se me ha dado mal transmitir mis veraderos sentimientos. Mis sensaciones. Y sin embargo son el principal alimento de mi alma. Supongo que es cierta aquella descripción que alguien hizo un día de mí "un tipo gris que camina cabizbajo por los pasillos y que..."
Quizás por eso me gusta la puesta en escena, espartana, de Los Punsetes. En un fin de semana marcado por un baño de realidad al más puro estilo de "Accidentes" que terminará en unos días en el cementerio, mucho me temo, mi centro comercial se convierte en concierto en la Nasty.



La aparición posterior de Montañas no fue bien recibida por mi espíritu oscuro que prefiere quedarse con las canciones de los nóveles.
Casualidades de la vida que un antiguo conocido sea justo el hermano del guitarrista.

Tiempo para disfrutar de la música. Mucho frío que no es bien recibido en este mes que se ha hecho largo, justo antes de que empieze la siempre agradable etapa navideña.
Granada espera entre tanto. Y me pregunto que debo hacer.

Me gusta tu camisa. Sí, así están los temas. Concluir debo pues con una disculpa al museo del Prado. No fue de recibo el comportamiento. Pero mi espíritu necesitaba reencontrarse consigo mismo.

lunes, noviembre 24, 2008

Dicen que para hacer reir a Dios solo tengo que contarle mis planes



Bella

Un momento, un deseo, una familia, un colegio, una casa, una fiesta.
No mires al pasado; no mires al futuro. Mira al presente. dejate llevar. Dalo todo.
No te guardes nada dentro. Carpe Diem, aprovecha el momento. Mañana no sé que pasará. Ayer no recuerdo que pasó.
Libérate. Deja atrás prejuicios, deja atrás los detalles. No te ates más cada vez.
La vida es complicada solo si tu quieres que lo sea.
Enjoy yourself and get lucky!
La suerte viene sola. Solo tienes que buscarla. Está ahí esperándote.
No te quejes de nada. No seas víctima. Siempre hay algo bueno. Mira el vaso medio lleno. Da lo mejor de tí. Solo tienes que ser feliz.
Transmite tu felicidad. Seguro que estás llen@ de ella.

Música árabe. Sensual. Silenciosa y profunda. Paradójica.
Dalo todo. Disfruta del momento. Da igual que el corazón se salga de tu pecho. Da igual incluso que en ese momento se pare. Porque la vida es so, momentos.

Una familia. Igual funciona. Igual no. Igual se rompe. Pero los cinco años no te los quita nadie. Cinco años de aprendizajes y grandes experiencias.
Viaja al estranjero. Aprovecha oportunidades, momentos, lugares. No mires atrás. Libérate.
Duerme cuando mueras.
Rusia, China...tantos otros sitios.
Cañas, risas, coca cola. Cenas y más cenas. Sacas a todos. Hay que innovar. La vida sigue. Entregate una noche más.
Baila el rock. Baila lo que quieras. Lorena, Débora. Se natural. No te acuerdas, ¿y qué mas da?
Quiero que todo se centre
Supongo que nadie lo entiende. Es una pequeña licencia. Confío en que cada cual la interprete.
Bienvenidos los que vienen otra vez por aquí. Animaros a comentar.

Animaros a vivir. Un video. Una imagen. Un momento.
Carolina, trátame bien. Un poquito de samba por favor.

martes, noviembre 18, 2008

Espectáculos

Me gusta los espectáculos. Me gusta el teatro, el cine; me gusta subir a un escenario.
Me gusta ver y sentir la magia y la fuerza de un actor o una actriz dandolo todo por un número.
Me da vida la energía que transmiten, las chispas que desprenden; me gusta sentir el calor de los focos.

Me hace cerrar los ojos el sonido fiero en 5.1 de una sala THX; Me hace abrirlos los rápidos y casi improvisados movimientos de una actriz entregada en cuerpo y sudor a su papel.
Me hace llorar con sus gracias un cómico haciendo monólogos y me hace reir un rey Lear renqueante.

Pero me pierden los musicales. No aquellos al más puro estilo Broadway que pululan hoy por la Gran Vía. No. Me pierden las escodidas obras de arte en salas de tercera en el centro de la ciudad. Esos en que la ilusión brota por los poros que sacan un rato de debajo de alguna piedra para ensayar una y otra vez.

Me pierde la música de viva voz.

Todo me pierde especialmente cuando la compañía es buena, más si aparece de sopetón.

Saludos de martes compañeros

martes, noviembre 11, 2008

Honor

Dice mi memoria que hace mucho tiempo, en varias ocasiones, cuando mi familia necesitó ayuda, un alma noble, en honor a la amistad y la nobleza os ofreció aquello que necesitábamos sin esperar nunca nada a cambio.

Esta semana ese alma noble llamó a mi puerta pidiendo ayuda. Para mí ha sido todo un honor el poder corresponder de la mejor manera posible.

Dos sensaciones bien distintas se han desarrollado en mi corazón. La primera de ellas, la rabia. Porque la necesidad de ayuda en este caso viene dada por las malas artes de otros que se han aprovechado de la nobleza de esta alma.
Y porque todos mis esfuerzos no son suficientes más que para colocar un pequeño remiendo en la situación. Un remiendo que sí, permite salir del paso pero que no es suficiente para hacer que las aguas vuelvan a su cauce.

La segunda sensación es difícil de explicar. Es la del "deber cumplido", la de sentirme útil, la de haber podido ayudar a alguien a quien estimo.


Todo esto me sirve para reforzar mi creencia de que los valores están por encima de todo y de que la satisfacción de cumplir con ellos es la mayor recompensa posible.
Alguno, supongo, dirá que soy un tonto.

Entre tanto, la vida sigue, jugando a ganar, como siempre pero esta vez, sin perder, que no es poco.

Y todo esto en la semana que, casualmente también, se dió un momento de shock cuando rechazé una pasta en virtud de una palabra: TRUST.
Y es que en inglés, que digo yo que igual suena pijo, me resulta más molona.

Os dejo una canción (así David sabe que hay música cuando lo lea desde el móvil)



Sirva este acierto por tantos otros desaciertos

lunes, noviembre 03, 2008

Irrealidad



La mente es sabia. Nos hace ajenos a los miedos, a los peligros, a la realidad. Por eso cuando de repente pasa algo, saltamos sacudidos por un terremoto emocional. Sensaciones de nuevo aunque no siempre esperadas.

Al león le cuesta levantarse por la mañana. Una fiera llena de fuerza y energía pero al que carcome la desidia. Los años pasan por el sin que se de cuenta de lo que puede hacer y que no hace. Ni siquiera piensa en sus miedos.
Mientras, en el banco sigue apareciendo dinero todos los meses.
Mientras, en la tele siguen contando vidas de otros que pasan sin prestarle atención. Las series de la tele evolucionan. El león se sienta dormitando a verlas.
Mientras, en la librería de la esquina siguen apareciendo nuevas novelas que leer sin profundizar.
Mientras las vidas siguen. Y nadie se para a mirar.

Por la tarde no quiero mirar a mi alrededor. Los centros comerciales abruman pero una vez dentro atraen. Las luces actuan como sirenas que guian al espíritu de Ulises hacia la máquina lectora de tarjetas. ¡zas! ¡zas! Otra vez ¡zas! Y que más da.
Pero las personas que hoy van no son las mismas de hace 20 años. 39 de celebración. ¡quién lo diría!.
Tanto tiempo pasado, tantas cosas, alegrías y tristezas. Las cremas y maquillajes no ocultan ya las arrugas de la cara. Y la ropa los trajes, las piezas a precio de oro del centro comercial distraen la imagen de la realidad.
Un día habrá una trajedia. Todos los sabemos. Pero no la queremos mirar. Y seguimos con nuestras vidas esperando ese momento en que nos arrepintamos de no haber estado a la altura en el momento adecuado. De no haber tomado una mano o dado un beso.

Por la noche las hadas y los duendes se preguntan qué ocurrió para que no acabara disfrazado en Halloween. Las cosas cambian pero no quiero que cambién.
Así que las hadas y los duendes juegan en la noche, son los reyes de sus pequeños micromundos. Palabras y bailes que dejan paso a miradas, roces y todo eso que tu mente ahora atina a imaginar.
Pero en la calle atracan a una de las nuestras. El momento tiene muchos finales. Pero solo uno es el bueno, uno no demasiado malo. Solo el susto. Policía, sangre, un móvil perdido. Un nuevo aviso de la realidad.

La resaca de principios de semana hace que el río vuelva a su cauce. Cuando un río desborda no se sabe lo que puede pasar. porque siempre hay gente que vive en la orilla.

A veces me pregunto que pasaría si todos miráramos un poco mas a nuestro alrededor.

Enjoy!

lunes, octubre 27, 2008

Preparados para el fin, que ya no queda nada



Comienza la desconexión...
A pesar de los últimos regalos de este verano en forma de días soleados y buenas temperaturas no podemos evitar que el otoño aleja el sol de nuestra parcela en la superficie terrestre.
El jueves nos dió ya un susto con una bajada repentina que a más de uno pilló por sorpresa por la mañana temprano en el camino hacia el trabajo.

Y es como una cuenta atrás. Mientras temo lo que vendrá a mediados de semana espero con ilusión la navegación hacia las islas en la que me enbarcaré el fin de semana. El temporal será compañero nocturno mientras caminamos hacia calas de Ibiza y Formentera.

Pero mientras pienso en el futuro, este gigante nuestro sigue girando y los humanos hacemos por vivir en él.

La bolsa se hunde, los dramas se suceden y todos miramos alrededor no vaya a ser que nos toque a nosotros en la siguiente. La temida crisis es como el temporal y la nieve que en poco tiempo vendrán.

Pero no quiero pensar en ello. Prefiero quedarme con el regalo de este otoño parco en puentes y días festivos. Quedarme con la excursión por el, llamémoslo así, rincón de la romería, ese monte, ese valle que observa silencioso como Madrid crece día a día, como echa sus humos contra el que apenas se queja, que observa como los urbanitas volvemos atascados domingo tras domingo al corazón de esta nuestra ciudad.

Ese rincón monte arriba de Cercedilla, allá sobre Navacerrada donde tiempo atrás se atrevía a alzarse orgulloso el puesto de control de la Bola del Mundo.

Una foto de un rincón donde merendar, por el que caminar que en breve volverá a estar cubierto de nieve.
Un rincón cercano en el que los pinos nos ayudan a olvidar. Y a seguir viviendo. Un lugar que seguirá igual cuando no haya crisis, cuando la ciudad sea otra y cuando nosotros hayamos pasado a ser también otros. Allí donde nuevas generaciones habrán aún de descubrir los pequeños secretos que ahora disfrutamos nosotros.

jueves, octubre 23, 2008

Enjoy VI: Los Recuerdos del Ayer

Un año más, con un par de semanas de retraso, eso sí, el Enjoy llegó, en esta ocasión de la mano de series de los 80.



Fue el proyecto más ambicioso de todos los anteriores pues combinó las tradicionales Gymkanas de los Enjoys con sus comidas y juegos con los grandes espectáculos al más puro estilo MammaMía Show y Se lo que hicisteis el último Carnaval (que había sido las dos ediciones anteriores)
Para aquellos que nunca han estado en un Enjoy resulta difícil describirlo. Gente ya con una reputación que mantener comportándose como auténticos niños, corriendo, actuando, disfrazados, haciendo el payaso. Pero esa, por supuesto, es la imagen más oscura de aquellos que no se saben divertir.
El Enjoy es un concepto, una oportunidad para volver a ver a viejos amigos, para conocer gente nueva, para recordar viejos tiempos y para volver a sentirse joven, para experimentar ciertas locuras dentro de un marco controlado...relativamente.

En esta ocasión el resultado se puede calificar de éxito. 48 asistentes, 39 quedándose a dormir, 4 actuaciones, 3 juegos y una larga noche de bailes.

¿con qué quedarme?
No sé, cada cual de los asistentes podría quedarse con alguna escena, con un momento. Quizás las cañas entre juegos y cena, las escenas de V con las malísimas DIana y Lydia, las de El Coche Fantástico con nuestro particular Michael Knight al estilo hombres de Paco o el colofón final de Vacaciones en el Mar. Quizás con los bailes nocturnos que a alguno de las habitaciones superiores dejó sin dormir o quizás, con las anécdotas de cada momento: los coches que escondían otro tipo de sorpresas en las tinajas de la bodega (aunque no todo el mundo las descubrió); los comentarios de la señora al hacer la compra: ¿no se os estropean tantas manzanas?; la búsqueda de las pistas y la inexplicable respuesta: Melmac; las palabras de elogio: "ese acento extranjero te sale genial" (dichas a una de las artistas que efectivamente no es local); esos comentarios de última hora de la noche entre risas y bailes y acciones que buscan ¿salvar?

Yo me quedo con un agradecimiento especial a las tres colaboradoras de este año, miembros imprescindibles de la organización por su dedicación y entrega. Y me quedo con las ganas de pasarlo bien de todos los asistentes.

A los que no pudísteis venir, quizás el año que viene.

Enjoy!

lunes, octubre 13, 2008

El tiempo

Ese es mi peor enemigo: el tiempo.
Se escapa, no me deja terminar nada. Toca a mi puerta un día tras otro para que termine las cosas, una detrás de otra.

En estos días en que se juntan tantas cosas de siempre con otras más nuevas y en las que los preparativos del enjoy cubren el día a día, en el fondo, me siento feliz.

Será cuestión de masoquismo.

Pero no tengo tiempo para más.

lunes, octubre 06, 2008

Nebulosa

Una nebulosa es una región del espacio constituida por gases y polvo.
Nunca he estado en una nebulosa; de hecho, creo que será imposible que ninguno de nosotros llegue a esos sitios en breve; más bien tendremos que esperar unas generaciones.



Pero hay otro tipo de nebulosas en las que sí que nos encontramos de vez en cuando.
Las llamo así porque la sensación es (o debe ser) igual a la que se experimentaría viajando por tan éxótico lugar. El polvo y los gases engañan a los sentidos y al igual que en un sueño no sabemos qué es realidad y qué es ficción. Qué caras se cruzan ante nosotros como espectros o simples hologramas frente a otras que son seres de carne y hueso.

Sin embargo, haciendo gala de una de las máximas: "en el riesgo está el placer", haciendo gala de ella, me siento cómodo en medio de tal maraña de turbaciones para los sentidos.
Y es que las nebulosas tienen una notable importancia cosmológica ya que son los lugares en donde, por fenómenos varios, nacen las estrellas.

Hay días que son muy reales y tangibles. Pero otros, sin saber el motivo, quizás por la novedad, quizás por lo estraño del momento o del lugar nos sentimos en una nebulosa.
No sé muy bien cómo se forma, como nace en el entorno. Solo sé que un día estás terminando de trabajar en un mundo real y entras, sin saberlo, en un mundo totalmente difuso de fin de semana. Muchas gentes, muchas caras, se esconden en la nube y te dejas llevar. Simplemente vas como un ciego dando palos medio metro delante envuelto en la bruma, escuchando el mar y sintiendo como la adrenalina se acelera.
Es común, en medio de esa confusión encontrar personas, caras nuevas, algunas de ellas sirenas en medio de la noche como aquellas que un día llamaron a Ulises.
Las leyendas hablan después de algunas de estas personas; son como personajes de ciencia ficción, de los que todo el mundo duda de su existencia.

Pero hoy lunes, después de un fin de semana en medio de la niebla de esta nebulosa personal puedo decir que "yo las vi"



Y entre tanto, me pregunto si en esta nebulosa también nacerán estrellas.

domingo, septiembre 28, 2008

Vanitas Vanitatis

Vanidad
Sentimiento incontrolado.
Almas en mil pedazos vestidas de oro camufladas en la oscuridad de la noche.
Vaos de cáncer, humo que envuelve los trajes de tercipelo. Noches sin fin entre efluvios de vanidad que nos vuelven ebrios
Espíritus que sonrien, que juegan, que se acercan, que se alejan, que marcan su paso, que marcan la distancia a romper.
Saltos, gritos, tonos malsonantes que arremeten contra tímpanos que aguantan estoicos la vibración de las paredes, de las manos que tiemblan entre nicotina y cubitos de hielo.
Gotas de sudor que estropean el torpe maquillaje que camufla imperfecciones de los ya perdidos 20 años. Aromas humanos que juegan su papel más primitivo.

Vanidad
Gestos torcidos que desprecian el orgullo del pavo real.
Orgullo de plástico que esconde miedos y temores, frágil máscara del baile de disfraces en una noche de eterno carnaval.
Desidia amarga ahogada en la resequedad de una garganta, alcohol inyectado en sangre.

Vanidad
Máscaras que se rompen, chispas que salen de los ojos mostrando almas débiles e inseguras. Trozos de pasado que saltan en mil pedazos ante un roce, una caricia, un aroma aún más humano.
Carolina, Davidoff, Anais, Paco...Fortuna, Marlboro, Ducados...Brugal, Havana, Ballantines.
Palabras falsas sin un ápice de verdad que colman las aspiraciones de los jugadores.
Acida crítica envuelta en roces, saliva, movimientos.

Vanidad
Noches de luz y de pasión, mañana de resaca y despedidas. Rastro de Madrid, rastro de gafas oscuras que sustituyen máscaras y enigmas.

Comportamientos Humanos.

Ti, ti, titititi...un despertador nos vuelve a traer a una mañana de lunes otoñal.
Los años siguen, la vida sigue.

Seguimos de relatos...mezclando sensaciones.



jueves, septiembre 18, 2008

El mar

Hoy venía aquí a hablar de un grupo nuevo y sus nuevas canciones.
Pero la sensación que experimento es extraña; creada por las imágenes que se muestran ante mí.
Son algo más de las ocho de la noche. El sol agoniza sobre Madrid y su reflejo brillante sobre las tuberías del tejado de la empresa dan un destello de vida en el ambiente mortecino del otoño que se aproxima.
No hay nadie ya por aquí. Si me asomo fuera del despacho solo veo mesas vacías y alguna luz que quedó encendida. Por eso prefiero no mirar; solo sentir el silencio. Y seguir mirando por la ventana los últimos rayos de sol sobre el tejado.
Es jueves. Día de noche larga o corta según las voluntades.
Noche, quizás, para escuchar música.

Porque mientras termino de ver como el naranja del cielo se torna en gris, quiero volver a la recomendación del principio. Un grupo que empieza, de estilo ochentero de ese que me gusta. Raros, sí, un poco, como todos.
Pero lo cierto es que es mejor no describir nada. Mejor que cada cual se forme su propia idea: www.lospunsetes.com




Mientras, la nave sigue su camino. Es curioso pensar que puesto que siempre describo sensaciones de forma más o menos poco clara, cuando quise escribir un pequeño relato, finalmente se entiende como una expresión de sensaciones.
Quizás porque no sé escribir sin trasmitir sensaciones.

Enjoy compis

domingo, septiembre 07, 2008

Rumbo a alguna parte

La puerta del control se deslizo a ambos lados con su zumbido habitual. Detrás de mi se escuchaban gritos, señales de alarma, luces rojas que giraban indicando el inminente peligro. Pero sólo pude escuchar el zumbido de la puerta, más aún cuando esta se cerró a mis espaldas.
No había nadie vigilando la puerta como antaño, cuando dos agentes custodiaban la entrada al puesto de control de la nave.

No me sorprendió.

Tampoco me resultó extraño que nadie se ocupara de pilotar. El centro de control aparecía desierto. Nadie el el puesto del comandante, ni en los puestos de navegación. Un cuerpo yacía en el suelo a la derecha, junto al puesto de comunicaciones.

Quise mirar quien era, girar su cuerpo para identificar qué compañero había sido el úlitmo en luchar porque nuestra empresa tuviera éxito; pero pronto olvidé que algo de él aún quedaba allí y comenz´a andar, despacio, embrujado por el tenue y armónico brillo de la señal amarílla de mensaje entrante.

Muchos mensajes de emergencia se acumulaban ahora en el centro de control. Sin embargo, pude recordar con nitidez tiempo atrás cuando caminábamos ciegos hacia nuestro incierto sino. Recordé aquellos momentos en los que ningún mensaje pudo alentarnos.

Mientras, delante de mí se mostraba la hecatombe que ocurría a nuestro alrededor, aquel planeta desolado bajo nosotros y tantas naves de la flota luchando en medio de del vacío espacial por un hueco en la historia particular de cada uno de nosotros.
La luz tenue del sol cubría todo de un brillo blanquecino que por un instante me hizo pensar en tantos viajes al otro lado fruto, quizás, de los miedos y terrores de la humanidad.

Pero ¿cómo podía ser que hubieramos llegado hasta allí? ¿cómo podía ser que aquella nave llena de vida, envidia de la comunidad por sus fiestas, sus actos sociales, aquella que no conocía la derrota en su obsesión por cumplir con su deber, aquella cuya tripulación se hacía llamar familia, envidia de tantas tripulaciones y de la que toda la flota estelar se sentía orgullosa, cómo podía ser que hubiera terminado así?

No hay peor derrota que aquella en la que no hay enemigo; en la que luchamos contra nosotros mismos, contra nuestros miedos, nuestros rencores, nuestras virtudes...

Ahora todo quedaba atrás. Y sin embargo aquí me encontraba yo, buscando una respuesta, buscando una ¿solución? Mirando atrás sin ni siquiera pensar en las razones de tal desastre. En plena transformación hacia el futuro.

De nuevo escuché el zumbido de la puerta de acceso. No quería saber quien era.
Supongo que en la esperanza de muchos de los que ahora corrían estaba la lejana idea de verme aquí, tomando de nuevo el control y emprendiendo un nuevo camino para todos.

Pero no quise mirar atrás. Ya era demasidado tarde. mientras disponía las instrucciones en el computador para desprender el control del resto de la nave creo que alguien habló. Fueron las últimas palabras antes de escuchar por última vez el zumbido de las puertas al cerrarse.
Era demasiado tarde para mirar atrás o para intentar salvar algo del pasado.
Sólo los recuerdos de los buenos momentos vividos y la lección de la experiencia me acompañarían en el nuevo camino. Un camino hacia el cambio que empezaba en este momento. Un camino que me despegaba definitivamente del pasado.
Un brillante futuro esperaba allá delante.

lunes, septiembre 01, 2008

Los finales siempre son especiales

El último fin de semana de Agosto suele ser especial. No porque pase algo especial. Es complejo de explicar pero no es necesario algo diferente para que un instante o um momento sea especial. Es más la percepción que uno tiene, la sensación que se le queda.
Para mí el último fin de semana de Agosto siempre huele a cambio. A transición.
Se terminan las vacaciones, la ciudad se llena de nuevo, comienza el correr de un sitio para otro de nuevo y se hace necesrio cambiar otra vez el chip. Volvemos a producir.
Curiosamente no lo siento como un moento de cambio importante. Las decisiones caen cuando tienen que caer y no en momentos de transición de etapas. Y esto no es más que eso, una transición de etapas sin trascendencia alguna. Un cambio de estado de ánimo. De bueno a muy bueno, pero diferente. Tampoco vamos a caer en aquello del otoño, la depresión, el síndrome postvacacional. Honestamente me siento mayor para esas cosas.

Así pues la transición se dió de mano de unas fiestas en este caso de Colmenar. Los que me conozcan sabrán que nunca he sentido ningún aprecio por los toros o el espectáculo que estos traen consigo. No entraré a valorar las implicaciones de respecto a la vida del animal, salvagismo y un largo etc. Pero por H o por B, resultó que el sábado acabé en la plaza de toros observando los comportamientos de la gente y el protocolo de la supuesta fiesta nacional.
El protocolo de la fiesta en sí no me llamó en especial la atención. Algo que se repite siempre de igual forma. Pero si me quedaré con la imagen e aquella plaza. ¿qué imagen? Una vista a la sombra oscura, llena de gentes de mediana edad que disfrutan del espectáculo, los que realmente han venido a verlo; al sol, la contrapartida, peñas y más peñas, gentes de bocadillo y cerveza, de botellón encubierto ante la mirada atenta de la guardia civil y la apariencia respetable del consistorio en forma de presidente arriba en la tribuna. Pasodobles de la banda que se mezclan con la música y los cánticos, orquesta en mano, de las peñas semidesnudas que saltan, bailan, beben, siguiendo de algún modo el protocolo pero ajenas a un espectáculo lejano en la arena. No para todos, si para algunos.

Los amigos, como no podía ser de otra forma, fuimos parte peñista durante la fiesta y durante el resto de la noche. Una peña en forma de Cobra. En honor a aquello que le pasó a OH, tiempo atrás, en un entorno en que no había espaldas en las que se podía guardar. Ella lo había dicho "Me hizo la cobra" Y todo lo que vino detrás aquí quedó reflejado.
Fue el sol nublado de un sábado último de verano, ese que aún dura y que dió paso al cine, uno de invierno o de otoño, que aùn no ha llegado. Peregrinos. Una peli que en otro momento me hubiera impactado más. Aparte del impacto que el trato en momentos despectivos de la directora sobre nuestro país tuvo sobre nuestro coronel, me quiero quedar con la convivencia. Las relaciones de las personas y lo que siempre me ha gustado de estas cosas: la capacidad de la convivencia en entornos nuevos o distintos para hacer que las personas suavicen comprotamientos radicales y aprendan a ponerse en el lugar de otros con sólo imaginar.

Y es que no hay nada mejor que dejarse llevar por la imaginación.

Os dejo una foto, una foto de graduación en el año de la graduación que nada tiene que ver con los peregrinos y mucho con nuestro, el de cada cual, peregrinar particular.





Besitos de lunes

sábado, agosto 23, 2008

La Conjura de Efeso

Si, ya sé que podría ser el título de un bestseller de Clive Cusler pero no es el caso.
¿Entonces qué es?
Empecemos por el principio.

Ante todo, hello everybody. I am back!
Y es que ya se ha ido un més. El lunes volverá la rutina, volverá la empresa, el trabajo, los fines de semana por Madrid, las noches de calor que se tornan ya a final de verano...Volverán tantas cosas que me hacen amar y odiar esta ciudad.
Y quedará en el cuerpo esa sensación de resaca después de un mes por esos mundos de Dios.
Un mes que parece nada y que ha sido mucho, de tantas y tantas experiencias, gentes, personas, amigos, lugares y sobretodo sensaciones.
¿Qué sería de nosotros sin las sensaciones?

Por ellas, por las sensaciones, elegí el título de este post. Turquía ha deparado muchas sensaciones. Tanto la bulliciosa Estambul repleta de turistas, de timadores, de sitios y monumentos o de lugares memorables como los más lejanos lugares en la Capadocia, en la costa del Mediterraneo, en la del Egeo...en Efeso.

Cuando me siento a escribir relatos como este se me hace cuesta arriba describir todos y cada uno de los lugares y sus sensaciones. Es como una ola de 12 metros que está a punto de caer encima de mí. No sé por dónde empezar sin sentirme zarandeado por imágenes y recuerdos.

Por eso prefiero quedarme con unos precisos "shots". Quizás no los más relevantes o los más bonitos. Pero sí, los más románticos, en el sentido más literario de la palabra.

Atrás quedan pues el puente del Galata repleto de pescadores, olor inmundo de maiz y puestos de refritos, las cuestas por la ciudad vieja, el barrio de la Pera; atrás quedan los rincones del Bósforo, la brisa del mar entre el Mármara y el Mar Negro; atrás quedan las impresonantes fotos de las cisternas, de Santa Sofía, la bulliciosa ciudad que te empuja a pedir a gritos un paréntesis en la vida del turista que se pierde por el gran bazar para descansar en un Haman (para los que me conoceis algo más, ya sabéis que es una pequeña debilidad)

Atrás quedan tantos y tantos sitios en la costa, testigos silenciosos de nuestra pasada historia, griega, romana, persa...Pergamo, Pumalake, Troya, las Cuevas del Cielo y del Infiero y por supuesto Efeso.

Me quedaré, una vez más, con ese paseo al atardecer por las ruinas de Efeso, punto de cambio, de reencuetro del pasado con el futuro, de reflexión, donde se tejió nuestra propia conjura, como arte constructora de nuestro futuro, como pitonisa con pelos de serpiete y mirada cauterizadora.
Me quedaré con los caminos silenciosos por las montañas de la Capadocia, donde los ojos silenciosos excavados en la piedra nos observan y nos retan con los silencios a entrar en su oscuridad, en rincones perdidos y no atendidos. Me quedaré con los cafés de Goreme, con las gentes que nos miran curiosas al entrar en Hackibectas, con un paseo en tractor en un pueblo perdido en medio del Valle de Ihlara.
Me quedaré, en suma, con recuerdos y fotos. Y, por supuesto, con la resaca.

23 de Agosto. El tiempo vuelve a contar.

jueves, julio 31, 2008

Un salvaje en la ciudad

Sí, ya lo sé, faltan días, faltan cuentos, faltan historias, faltan noticias, faltan segundos, faltan instantes, faltan sensaciones...
Pero el tiempo se me escapa y no tengo tiempo de ponerlo todo aquí. No tengo tiempo de relatar algunas peripecias por esa ciudad, Panamá, que se despierta perezosa al club de los rascacielos mientras su tráfico infernal satura sus calles entre ruinas escondidas de fortalezas españolas, caminos arrebatados a la selva, bien en forma de obras únicas de ingeniería, llámese el canal, bien en forma de carreteras que surcan los bordes del lago.

Personalmente prefiero quedarme con la costa Caribe, con la desidia de un luar olvidado por el tiemo que juega a esconderse de los turistas, allá donde Henry Morgan se volvíó dolor de cabeza de los validos españoles.

Me quedo con ella porque aquí la selva empieza a recobrar su terreno poco a poco aunque no sabé la realidad que antes o después se vendrá sobre ella.

Pero mientras aquello no pase, simplemente una foto.



Enjoy

lunes, julio 14, 2008

Do you feel happy?

Lunes por la mañana. Un buen momento para decir como te sientes. O no tan bueno. Francamente, siempre es mejor decirlo en viernes por la tarde.
Así son las sensaciones.
Sabéis que me gusta hablar de eso; de sensaciones, también de sentimientos, de actitudes, de reflexiones...
No me suele gustar hablar de sitios web, de lo que se publica por ahí...solo de las emociones.

Sin embargo, quizás porque esto del web 2.0 tiene algo que ver con las sensaciones y con la forma de relacionarse; quizás porque últimamente me relaciono mucho con este entorno informal. Por todo ello, hoy quiero hablaros de un sitio web que me ha resultado especialmente gracioso. No es muy cercano al mundo latino pero la idea es tan, tan buena...

http://www.wefeelfine.org/



Disfrutad de la semana. Y quizás también debíera decir del verano pues no creo que vuelva a escribir antes de irme. Igual entonces no me veréis hasta finales de Agosto.
(prometo intentar escribir entremedias)

Enjoy!

lunes, julio 07, 2008

Ciriaco



Ciriaco es bombero. Será por eso que es una persona activa.
Es fácil verle por la noche cerca enla Alboraya, en la zumería que lleva su nombre.

No es fácil conseguir una mesa en Ciriaco. Suele estar muy lleno. Pero siempre puedes reservar.

Si llamas para reservar sólo tienes que decir para cuantos es; no te preguntan el nombre. Y es que si llamas, es porque eres un conocido. Alguien a quien no le importa esperar para probar uno de sus maravillosos cocktails totalmente naturales.

No importa que no haya mesa. Siempre hay un rincón para los amigos, especialmente en ocasiones especiales cuando puede llegar a colocar una mesa con velas en el paseo, junto al mar, para esas ocasiones que así lo merezcan.

Ciriaco te ofrece buena conversación. No necesitas carta, ni pedir un cocktail en especial; solo debes elegir un sabor. Un tacto para tu paladar. Es el momento de disfrutar con el origen del cocktail, con aquellos certámenes en los que ha estado y los premios que pueda haber finalmente ganado.

Hay sitios donde el tiempo se detiene.

Me pierden los lugares donde el tiempo se para por un instante.

Una playa, un chiringuito que abre hasta el amanecer, donde las copas se toman sentado en la arena junto ala orilla. Xeraco, eso si, solo en Julio y Agosto ofrece lujos como este.

Amigos, hay que vivir. Recordad, enjoy yourselves and get lucky!

lunes, junio 30, 2008

CM412

La Mancha es tierra de sol en verano. Un sol que impide poder disfrutar de muchas de sus riquezas. Sin embargo, al caer la noche la luz deja paso al bochorno, al calor que emana del asfalto y los vivos nos atrevemos a salir a disfrutar de las estrellas, de los pueblos y de sus secretos.

Almagro es cuidad Manchega por excelencia, hogar del teatro clásico, esta vez de la mano del 31 festival.
La peregrinación es un ritual. Carrera de salida de Madrid para poder llegar a tiempo, noche tenebrosa en la CM412, allí donde el año pasado se pudo ver a cierto aparecido y locales nocturnos en los alrededores del Alfonso X en Ciudad Real.
Todo termina en un sábado abrupto de vagar por el mundo evitando el regreso a Madrid en un intento de alargar la magia de la noche teatral.

Las Gracias Mohosas hicieron gala de tragicomedia llevando el esperpento a su máxima expresión. Esperpento como aquel que montamos allá donde vamos.

9 personas llegan a un bar. Es la plaza. La temperatura empieza a menguar y se agradece. Alguno copa la barra. Pide. Pero queda poco tiempo. Todo lo que sirven en la barra acaba de alguna forma en manos de los 9. Nadie entiende nada, nada conincide con lo pedido porque seguramente corresponde con el pedido de otros clientes.
Es un esperpento de situación en si mismo.
Terminaremos comiendo algo como podamos, corriendo antes de que empiece la función.

El pasio de Fúcares nos espera magestuoso, como siempre, antes de que pidan silencio y comience es espectáculo.

Y mientras la luna nos observa desde un cielo lleno de estrellas, mientras olvidamos aquella carretera que hoy remodelan, mientras Madrid despierta ebrio de fuentes teñidas de amarillo y rojo, yo prefiero quedarme con el esperpento. El reflejo puro de lo que siempre fuimos, de nuestras risas y de nuestros momentos, de esas risas tan abundantes cuando eramos algo más jóvenes, algo olvidadas ahora que ocn los años nos convertimos en algo señorones.

miércoles, junio 25, 2008

Subido a un rascacielos

Los rascacielos siempre dan una perspectiva distinta de la vida.
Subir no suele ser grato si hay que hacerlo a pié. El esfuerzo nos hace ver que arriba no se debe estar tan bien como en el lobby, tomando un piscolabis en la esquina y escuchando la música de fondo mientras vemos a los huespedes y visitantes, a los hombres y mujeres vestidos de oficina y a algún otro despitado pasar.
Subir tampoco es grato cuando no estamos seguros de por qué lo hacemos. Enseguida llegan las dudas y uno se acuerda de tantos incendios o desgracias que evitaron a esos osados que subieron volver a bajar.

Pero si llegas arriba, si te asomas a la ventada que da la vista panorámica a toda la ciudad, te das cuenta de que lo que no es grato son los miedos.
Esos que cada uno llevamos dentro y que alimentan nuestra pereza para subir.



Mirar por aquel mirador es impresionante. La ciudad se vuelve diminuta. Los coches minúsculos. Las personas insignificantes. Da vértigo pensar en lo que esa perspectiva nos puede convertir. Pero a la vez nos da energía y fuerza, algo que de por sí no es malo si sabemos encauzarlo bien.

Cada uno tiene sus rascacielos favoritos. Además, estos cambian. Por ejemplo, quiero recordar cierta torre de la tv en Shaghai donde el último piso gira al son de la música de un piano. A pesar de lo sucios que se ven los cristales y lo distorsionadas que parecen desde allí las luces.

Este fin de semana estuve en un rascacielos. Uno precioso que miraba al futuro y al pasado a la vez. No me dio vértigo a pesar de que su inclinación hacía parecer que uno colgaba suspendido en el vacio.

La vista al pasado traía un futuro caluroso, musical, lleno de canciones de nuevos grupos, nuevos para mí. El nombre a modo de profecía de Sunny Drivers abría un hueco en mi memoria junto al río. A ese manzanares que empieza a tener orgullo de río.
La ventana delantera mostraba nuevas experiencias, paseos por el campo a orillas del alto Tajo, imaginando el camino hasta la desembocadura en Portugal. Una gasolinera, una chica gaditana en tierras castellanas y un domingo intenso de deportes, fútbol en buena compañía, poker de experimientación subprime, ¡ay tu que lees, igual lo entiendes!, y paddle.
Me gustaron los cocktails cerveceros del gambrinus, que casualmente tenía este domingo la gestión del bar de nuestro rascacielos. Me gustó la conversación que este lugar trajo por su sinceridad.

Así que hoy, miércoles, después de dos días de adoctrinamiento en el Escorial (digo, de formación sobre el liderazgo en la empresa), tengo una imagen grabada en la mente.
En ella salto del rascacielos. Como salté el lunes por la noche. Cuando puse nombre y apellidos y fechas a ciertos planes.

¿A qué jugamos?

Os dejo unos links que creo haber prometido en conversaciones varias.

Enjoy!

lunes, junio 16, 2008

Tinos y desatinos

Que acierto ir a las fiestas de San Antonio. Como tantos años, una vez más miles de personas en el parque de la bombilla; un concierto de La Casa Azul, la sorpresa de coincidir con Famma, si bien apenas pudimos decirnos hola y conocer, eso sí, a miniMaki y la suerte de una salida como las de antes, con la gente de antes.

Que desacierto asistir el sábado a la inaguración de Sugar. La terraza de Chamartín quiere jugar a una terraza para gente ya mayor con cierta clase pero se situa en un entorno de botellón y gentes más jóvenes inspirados en el Macumba (que sí, ya no se llama así, pero así le seguiremos llamando hasta que quiten el cartel que se ve desde cualquier calle cercana)

Que acierto aprovechar para ir de excursión al río dulce el domingo desafiando a la lluvia. Acierto porque no nos llovió.
Qué desacierto dejarnos llevar por la edad y no atrevernos a cruzar para llegar a la cascada, con el cariño que le tengo a aquel lugar. Pero es necesario adaptarse a todos.

Qué acierto acabar en el parador de Sigüenza, que acierto de íntima conversación, que acierto de momento, de silencio, de cantos gregorianos que inundan el ambiente, qué acierto de canciones, de recuerdos, en el coche de vuelta, qué acierto de risas, de complicidad.
Qué desacierto de tentación

Qué acierto de verano que aunque se resista ya está aquí, acierto de momentos de hoy y de siempre, de Almagro, que volverá en un par de semanas, de Xeraco que volverá en tres.
Qué desacierto de semana laboral. Y es que es una lata el trabajar.

Qué acierto de música. Quiero más música, quiero cerrar los ojos y dejarme llevar. Quiero volar, flotar, soñar, imaginar, jugar, volver a ser un niño, quiero sentir la magia de una hora más sentado en el campo, encima de un risco, a los pies un cañón, observando un castillo.

Qué acierto de gol de Villa en el último minuto (sí, aunque no sea mi pasión, también es bueno darle un toque a la pasión de los futboleros). Qué acierto de partida de poker con amigos tras el partido. Y qué acierto de Silk en Alcobendas. Se nota que ya soy mayor.

Qué acierto de reflexión. Y es que hay que ser positivo. Por pedir, que no quede.

Enjoy the week.

lunes, junio 09, 2008

Amor y Odio

Odio caminar por un centro comercial atestado de gente, buscando algo que no soy capaz de encontrar rompiendo una y otra vez las más básicas normas de conducta, peleando por un sitio en el aparcamiento, luchando por un hueco en el pasillo para el carrito, haciendo cola para pagar no sé que cosa.

Amaría estar en ese mismo lugar en la noche, escondido, viendo solo los palmos justo delante de mi que ilumina una linterna, sintiendome explorador en la noche, sabiéndome vigilado por los sistemas de seguridad, amenazado, quizás, por fieros perros guardianas, sintiendome guardián de tu calor entre mis brazos.

Amo la belleza espartana, la de un traje de chaqueta simple y a la vez elegante, la de las miradas que todo lo observan y que tanto me dicen, cuyo mensaje entiendo simplemente con una mirada. Amo el blanco de una blusa de oficina, una carpeta y unas gafas que nunca llevas.

Odiaría esa ostentación de anillos, pulseras y collares, ese peinado que se recrea en las formas artificiales, ese maquillaje que se vuelve máscara de porcelana ante el reflejo de la ténue luz de la mesilla.

Odio el tráfico por las mañanas en esta ciudad prisión llena de gente gris. Amo el movimiento acompasado del coche de al lado en el que la música da vida coloreada a la lluvia que aún nos acompaña.

Amo la brisa caliente del mar en verano, en ese paseo junto a la playa, sentirme patético jugando al volley en la playa, sentirme mayor nadando en la piscina, dejar que los aromas envuelvan noches de lino y ron. Odio abrir los ojos y ver que todo ha sido un sueño.

Odio no tener valor, pensar, pensar y no dejar de pensar, darle más y más vueltas, dejar que el tiempo pase sin tirar los dados. Amo tener la mente abierta para poder lanzarme siempre y cada vez, no importa donde.

Amo los momentos en los que sabes decir lo que quieres. En los que no te falta decisión. En los que tiras para delante sin pensartelo dos veces. Odio cuando las dudas te hacen ser como no eres.

Amo la noche tranquila, el baile sensual que no dice nada y lo dice todo, el pelo que cae mientras el cuerpo se mueve solo, aislado, en la pista. Odio cuando los comportamientos garrulos me hacen salir de ese ensimismamiento.

Amo los jueves, los viernes y como no los sábados. Quiero amar los lunes, aunque resulta difícil, sobre todo cuando me levanto

lunes, junio 02, 2008

Luxury Video Edition

¿Conoces Premier?
Para mi siempre ha sido una herramienta amigable, mucho más que el Pinacle Studio o el Sony Vegas.
El Premier ha sido compañero de buenos momentos, de angustia por no poder terminar un video a tiempo para un regalo de cumpleaños, de proyectos que no le da la gana guardar después de una tarde de trabajo...pero la verdad es que los resultados obtenidos han sido tan buenos siempre que le tengo cariño.

Este fin de semana he vuelvo a quedar con él. Y esta vez de nuevo me ha traido muy buenos resultados. No ya los propios de su labor, una práctica que no decía ni fu ni fa sino un par de buenos ratos, muy buenos ratos, con dos amigas que no veo con toda la frecuencia que me gustaría.
Así que no tengo más que agradecerselo una vez más al premier. Y por supuesto, a ellas por el estupendo finde que hemos pasado.

Sé que la vergüenza no permitirá que alguna de ellas, lectora en silencio, se anime a dejar un comentario aquí. Aunque me doy por supersatisfecho, claro, eso sería ya la guinda del pastel.

Y es que no hay nada como socializar y compartir. Porque eso hace fluir las sensaciones y los sentimientos. Y ¡qué seríamos nosotros sin sensaciones y sentimientos?

Y entre tanto sigo con los preparativos para Panamá aunque el periplo centroamericano se retrasará hasta Julio.

Lo dejaremos con algo de música que nada tiene que ver...y un video interesante al respecto.
Un video que da ideas para el Enjoy VI que, por si no se sabe ya, está previsto para el 20 de Septiembre.
"Enjoy VI, los recuerdos del ayer"

viernes, mayo 23, 2008

¿traición?

Hay cosas que ocurren de repente, sin esperarlas; cosas que por otro lado son intrascendentes; pero cosas que por un segundo te hacen reflexionar.
Siempre me ha gustado recrearme en esa reflexión, en la que viene por sorpresa, sin avisar. Quizás porque tiene mucha más importancia que cosas mucho más relevantes que nos ocurren en nuestra vida.

En especial, es bueno parar y recapacitar, mirar a trás en estos últimos 20 días que se han pasado sin conseguir arrebatar un solo segundo a mis horas para escribir un post aquí, ni siquiera para leer a los que siempre me acompañais en este ejercicio público de reflexión llamado blog.

Han sido días trepidantes. Y sin embargo no ha ocurrido nada especial.

Sigue lloviendo en Madrid. Siguen mojándose los sueños de fin de semana. Siguen terminando las noches de luz y color sin ser de verano. Siguen sirviendo para escapar, divertirse, jugar a seguir siendo joven, saltar, cantar, bailar, comer trocitos de mundo, arañar minutos a un relog que gira al doble de velocidad, recorrer las calles de esta ciudad sustituyendo el atasco de la mañana por una Castellana despejada en la que la unos ojos cerrados ocultan los coches que le quitan su magia.

Algunos cientos de kilómetros en la distancia, las palabras vertidas en forma de letras de forma apresurada en una tarde de jueves se tornan en locura surfista. Tarifa ofrece su mejor cara, en medio de la tempestad, en forma de extranjeros, caras blancas curtidas al sol que susurrando palabras oscuras en un castellano indigno de Cervantes conquistan los encantos de aquellas 3 bellas damas cuya sonrisa hoy brilla más; cuerpos cansados, almas que vuelven al trabajo en cualquier provincia de este país, o quizás en una concreta, y que lo hacen con cierto conformismo, quizás algo de desidia, pero con esa sonrisa, esa sonrisa y sea mirada de "que me quiten lo bailao"

Y es que el surf conjura otras almas un poco más al noroeste, en Oliva, donde las despedidas de soltera se concentran en forma de actividades, surf entre ellas, y noches de rojo pasión.
Una fiesta más para quienes juegan sin darse cuenta a superar la crisis de los 36.
Sangre de almas jóvenes que nos resistimos a "ser mayor"

Almas como aquellas que se reunen afablemente como medio pais ante la mirada complacida de nuestro Buenafuente para apoyar, entre la risa, la burla, el orgullo y la vergüenza ajena la representación eurovisiva.
Lo siento, soy un romántico, y el alma se me contrae cuando veo que la música en eurovisión pierde su magia, pierde la cualidad de transportarme a cualquier lugar al cerrar los ojos.

Entre tanto, los planes se suceden. Panamá se prepara para recibirme con sus rutas en helicóptero apenas unas semanas después de que la ruta Quetzal termine precisamente allí con el apoyo, curiosidades de la vida, de un alma que esta vez se perdió Tarifa. Estambul prepara también su recibimiento para la comitiva de los roadtrips que esta vez son menos pero que harán este viaje más auténtico.

Son tiempos que van y vienen, que te llevan...si te dejas llevar. Y entre tanto, pienso en escribir esto en la soledad de mi coche, sentado en el garaje en la oscuridad, con los ojos cerrados y la música a tope. Unos momentos para reflexionar.

La luz se enciende, alguien entra y pensará que estoy loco. Debo estarlo. Apago la música y salgo. Y dejo atrás esa reflexión. Porque no me quiero contestar a la pregunta de qué camino tomar.
Porque acabo de volver, después de toda la tarde entrando y saliendo de esta puerta que da a un nuevo camino que no sé si quiero tomar.

Prefiero los laberintos en que tomar decisiones es fácil, porque no sabes cada bifurcación a donde te va a llevar.

martes, mayo 13, 2008

Soy lo Prohibido



Podría ser un lugar cualquiera de una ciudad caribeña. Colón, en la costa este de Panamá, una taberna cerca del viejo Malecón en la Habana o una tasca, con puntales de madera carcomida por el tiempo en la esquina de una olvidada calle de Santo Domingo.
Pero no podría ser ahora. Tendría que ser en un instante en el que el tiempo se detuvo, en el que la noche dejo paso a un día eterno, de sol al atardecer.
El cuerpo pegajoso, víctima de la humedad del ambiente, a pesar del ventilador en el techo, apenas cubierto por una camiseta, quizás incluso de tirantes, sabría que volvía a estar en el Caribe, en aquella América lejana y a la vez cercana al corazón.

Un lugar comido por el tiempo, por la desidia, en el que las personas se dejan consumir entre vino y cerveza, disfrutando de la buena compañía, turistas venidos de ultramar, parroquianos que ni siquiera se saludan, respetando la intimidad del momento. Todos se conocen. Todos saben que están allí.

Sentarme en aquel rincón siempre me ha proporcionado una tranqulidad algo siniestra quizás, pero siempre cálida.
Siempre cerca de aquel hombre de traje blanco de lino, de sobrero Panamá de medio lado de cigarro Habano que se consume a ritmo sosegado pero constante. Un alma astuta, siempre alerta pero de algún modo adormecida que no pierde la vista de la puerta.
Siemre cerca de aquella joven, morena de piel, vestida de blanco, con tirantes de verano, de ojos como soles marcados por un cerco negro, pintado como muralla de un fondo blanco como la espuma y unas pupilas profundas, infinitas, en las que me pierdo cuando intento bucear en medio de la noche, intentando mantener la mirada, quizás también, la sonrisa.
Siempre cerca de la bella dama de alta alcurnia que sombrilla en mano nos observa desde el reservado, ora vestida de negro,ora de rojo, ora de blanco, de amarillo, siempre a tono con el brillo del sol que entra por las ventanas.
Alrededor, tantas otras caras cansinas que nadan en cervezas al atadecer, después de una dura jornada de trabajo. ¿en el puerto? ¿en los barcos de su majestad? ¿en el campo?
Caras que, como yo, se desdibujan ensimismadas en Alison, mientras canta para todos nosotros esta canción que hoy escucháis en este post.

Imágenes de fantasía que se confunden con la realidad en torno a mí mientras se me escapan los días sin publicar, mientras recuerdo la isla de La Palma y los besos de tus labios tentadores.
El Caribe me atrae y me pide que vuelva a tí.

Aclaración: si, lo sé, últimamente estoy perdiendo un poco el norte, tanto en las formas como en el contenido. La realidad se desdibuja. Pero...
Simplemente dejadme desdibujarla un poco más. Ser un personaje ma´s entre las letras. ya habrá tiempo de volver a la realidad. Espero que lo disfrutéis.

martes, mayo 06, 2008

Cuando la juventud no es solo una cuestión de edad

Dicen los sabios (¡menudos ellos!) que la juventud es una cuestión de la mente. Se es joven de espíritu y eso nos da fuerzas para la lucha del día a día, para afrontar la vida con actitud y aptitud. En una palabra, de forma positiva.

Este espíritu mío siempre se considera muy positivo. Muy joven, muy moderno él. Cosas que tiene la actitud y, supone él (el espíritu), la aptitud también.

Y ahí tienes al alma, evitando asentar cabeza, escribiendo fantasías que rozan la realidad sobre aventuras extraconyugales, sobre lugares y viajes, desdibujando una línea que a veces se torna aún más borrosa entre la verdad y la mentira, disfranzando al payaso de señor y al señor de payaso, payaso el que hace reir a su entorno, señor el que viene todos los días a la oficina.
Ahí la tienes jugando a ser un niño, organizando fiestas que poco tienen que ver con las más convencionales de siempre, evitando los vicios dañinos para el cuerpo y dándose a los vicios dañinos para el alma como ente joven que a sus pocos años puede con todo.

Pero entonces, de repente, un día sales con gente nueva. Haces nuevos amigos y comienzas los juegos de siempre. Y te lanzas a la aventura que nunca has hecho antes. Desciendes barrancos, destrepas, haces rappel río abajo, sifones, etc, etc; y te das cuenta de que el cuerpo no es atemporal, por mucho que ciertas amigas se empeñen en ello. Y que los 33 pesan ligeramente al realizar ciertas actividades.

En cualquier caso, no hay que perder la compostura. Lo importante fue llegar al final. Y terminar los juegos. Los Juegos de siempre. Marcha, risas, fiestas hasta el amanecer, escasez de horas de sueño, más alcohol del debido, excursiones, más risas, más juegos, ¡hay que ver como le gustan estos juegos a un alma joven! y al terminar, un recuerdo agradable; un fin de semana de puente más.

domingo, abril 27, 2008

¿No te das cuenta de que es primavera?

Será por eso.
Porque es primavera.
Quizás por eso la realidad y la ficción se mezclan. Y las vidas de distintos personajes se difuminan.
Quizás por eso ninguno de ellos presta atención a su alrededor. No se presta atención al calor, a lo que pasa, al brillo de los ojos en el espejo. Simplemente se disfruta. Ellos de dejan llevar.
Aplicando el tercer género para separar lo propio de lo ajeno. Sin apenas poderlo distinguir. Enredados, como yo, en un laberinto, madeja de seda de arañas que aprovechan el placer por el riesgo y la escasez de prudencia.

En este mundo hay que tener dos ojos. Uno el del riesgo. El que se juega toda una noche caminando con los ojos vendados al borde de un precipicio por el placer de llegar a un sitio, quizás a punto de caer, pero rebosando adrenalina. El otro, el ojo prudente. El que compensa al anterior. El que opta por la opción más acertada, mas equilibrada, más certera.
Pero como un angel y un demonio, uno en cada hombro, ambos ojos no se llevan bien. Y en cada momento y en cada decisión es uno el que ha de imponerse.
Siempre cuando la decisión se toma ante una situación de riesgo.

Seguramente nadie sabe ya de que escribo. Supongo que será la resaca, el sol o la oscurida; quien sabe. mañana habrá que volver a la vida cotidiana. Pero hoy aún impera la nebulosa y perder el control. ¡me gusta tanto perder el control!
No obstante, centremos las letras, las frases, las palabras y hablemos de dos ejemplos mientras la música suena.
Esta música dedicada a una buena amiga.

Pero volvamos a centrarnos. Estábamos en el lado pragmático. Ese ojo que nos aconseja sensato.
Empieza un puente. Cuatro días. Mayo. Alguien se escapa; las horas de oficina se terminan. Atrás quedarán los marrones. Atrás quedará el tráfico de Madrid. Atrás quedará el sol agobiante en los parabrisas de un coche en la M30 cualquier viernes prepuente en Madrid. Porque en estos casos siempre es mejor usar el ave. Llegar...aparcar...sentarse en el tren y olvidarse, simplemente, de nuevo, dejarse llevar.
Pero un día así siempre guarda una sorpresa de última hora. Un marrón de esos en los que no puedes evitar acordarte de todo. Minutos apurados, tensión, apaños de última hora para saltar al coche apenas una hora antes de que salga el tren. Los acompañantes esperan ya en la estación. Atocha está a tope. Los billetes, por supuesto, en un coche que sale ahora de la obra. Como Atocha están también la carretera de entrada a Madrid, llena de ansiosos españolitos que buscan su camino de espape en cuanto el calendario les da una oportunidad. Claxon, conexiones telefónicas, acelerones, frenadas, tensión en el atasco, las calles atascadas.
Es entonces cuando la realidad se hace evidente. No es posible llegar, aparcar y entrar al tren a tiempo. Poco tiempo. Pero el justo para que todo el plan se desmorone en un abrir y cerrar de ojos.
Sin embargo nuestro ojo sensato, prudente, nos da la solución. Cierto es que parece arriesgado. Supongo que para decir aquello de "en el riesgo está el placer". Pero es un riesgo controlado.
En las gruas todo el mundo quiso, cuatro días después, conocer a aquella intrépida persona que había dejado el coche en plena salida de autobuses, en doble fila, delante de la cúpula de Atocha. Bajando deprisa, sin un minuto que perder, cogiendo la maleta y cerrando el coche ante la cara atónita de conductores y transeuntes, viajeros, que ni si quiera se atrevieron a decir nada.
La multa es el precio de unas vacaciones para un grupo de amigos. Un precio ¿alto o bajo? Bajo, al menos pienso yo...

En otro punto de la ciudad, también un viernes cualquiera, quizás ese mismo, quizás otro, quedamos para comer. Unos amigos, quizás en algunos casos simples conocidos. Comida replicada que se repite para una puesta al día. Pero, ¡ay la primavera!
No sé, nadie sabe muy bien como empezó aquello. Supong que fue una cuestión de dados. Alguien tiró los dados en el tapete equivocado. Y los dados cayeron, rodaron y marcaron un 12 jugando a un 7. Un doce pierde. Pero es una pequeña victoria. El número más alto. Aún que no sea una victoria de acuerdo con las reglas. Pero llegado a ese punto, supongo que a nadie le importan las reglas.

No encuentro explicación a como todo el mundo se fue y el alma de este, Hugh se quedó sentada en la mesa junto a aquella dama de porte elegante, sonrisa joven y provocadora y pañuelo atado al cuello provocador...como el cigarro que lentamente se consumía entre sus dedos.
¡cuentame! ponme al día pero hazlo con calma...recuerdame otros sitios y otros lugares y arrastrame hasta una tarde de sol en el templo de Debod. Haz que la tierra húmeda del cesped recien regado ponga mi piel de gallina. Hagamos que la velada sea perfecta.
Supongo que desde una visión exterior y objetiva aquello era lo que tenía que ser. Pero envueltos en las risas y los juegos de una tarde cualquiera es difícil darse cuenta de por donde se mueven las sensaciones.
Pero no nos dejemos llevar. La comida fue eso, una simple comida. El café no tuvo nada más de especial. Un bombón de chocolate en el platito a lo sumo. Salir de allí rozandos las manos debió ser un signo que aquella alma aturullada no atisbó a ver.
Sin embargo, el paseo entre risas, entre toques, roces inocentes en torno al edificio faraónico justo a las puertas de Madrid, bajo la mirada despistada de la Plaza de España no se pudo pasar por alto.
Allí el ojo sensato avisó por activa y por pasiva. Dijo que aquello no era lo correcto. Pero el ojo sensato acabó cerrándose dejandose llevar por las sensaciones, el placer y los deseos de lujuria.
Cuando aquellos dedos soltaron el nudo que ataba el pañuelo a aquel cuello cálido supe que no habría vuelta atrás.
De nada sirven en estas ocasiones la imagen de aquel anillo de oro blanco con el que siempre juegan las manos de aquella dama de tez morena. Tampoco la de aquel viaje todos juntos compartiendo vinos el buen marido y el amigo dicharachero. De nada sirvieron los remordimientos y la culpabilidad. Porque el ojo más arriesgado sacaba el máximo partido de la calidez de unos labios, de la sensualidad de unos ojos qe se dejan llevar por el placer y del deseo, el ansia por la pasión.

Así es la primavera. Un juego entre angelitos y demonios. Uno a cada lado, uno en cada hombro. Un juego como este de los posts. De palabras que siembran la duda, que se tornan en este caso con un tono más provocador y algo ajeno a este blog pero que espero que ayuden al lector a desperezarse en esta calida tarde de domingo que se abre al florido mayo primaveral de este 2008.

miércoles, abril 16, 2008

Fotografías en blanco y negro

Todo aquel que me conozca sabe que no soy ningún experto en arte. Los cuadros, las pinturas, las fotografías, todas me resultan interesantes cuando alguien consigue atraerme hacia ellas pero ellas, por si mismas, no despiertan mi interés.
La pasión que la música, la literatura o la escritura desgarran en mi no se hace eco en el resto de caso.
Pero quizás hay una escepción, las fotos en blanco y negro. Y no ya fotos antiguas tornando a sepia, sino fotos nuevas, modernas, sobradas a propósito de resolución.
No voy a hablar aquí de grandes colecciones o fotógrafos. Sabéis que no es mi estilo. Yo prefiero olvidarme de esos detalles y centrarme en el amarillo abrasador que se ve a través del blanco grisaceo de un desierto detenido en el tiempo, en medio de un Egipto comido por la arena. Prefiero perderme en el violeta de una flor, una orqídea en todo su esplendor, escondida en miles de puntos blancos y negros dentro de un invernadero. Quiero dejarme llevar por las emociones de un día de playa, intenso en el blanco de un sol que ilumina un mar en calma, recuerdo de la infancia imaginaria transmitida en unos libros de Enid Blyton; quiero dejarme llevar por las sensaciones de una piel gris que se torna sensual al tacto de unas manos, quiero dejarme llevar por el silencio de unas imágenes perdidas.







El blanco y negro elimina lo superfluo; ayuda a concentrarnos en lo que la foto nos quiere transmitir.
El blanco y negro detiene el tiempo. Permite que nos ensimismemos en la imagen y nos olvidemos de lo que nos rodea. Que hagamos una historia a partir de un flash. Una vida para las personas, para los lugares.
Una vida en la que meternos para escabullirnos, por un rato, de la nuestra.

viernes, abril 11, 2008

Una noche por sorpresa...

...te puede ocurrir algo que no esperas.
Una visita sorpresa.
Alguien a quien siempre preferimos ignorar.
Tenemos una vida tan complicada, atareada, pendiente de los quehaceres diarios, de las obligaciones familiares, de nuestros intereses, etc, que no nos damos cuenta de lo frágiles que somos.

Si, hablo de que nos llegue una visita de esta señora así por sorpresa.


Y quizás os preguntéis por qué voy a elegir este tema para un viernes por la tarde, con todo el fin de semana por delante...
Pero permitidme que muestre una pícara sonrisa por la comisura de mis labios. Puesto que en estos días, no sé porqué me vino una idea un tanto macabra para algunos, simple divertida ocurrencia para mí y que debía compartir en este blog.

Yo creo que le tenemos miedo a la muerte porque nunca nos la han presentado. Todo el mundo habla mal de ella. Y claro, cuando un día viene a vernos y se presenta de visita, la recibimos con rechazo, bronca, etc. Como mucho, resignación. Yo desde luego, si fuera la muerte y me recibieran así, desde luego que usaría mi guadaña. Porque, eso si, tiene pinta de ser un poco clásica en su indumentaria. Y claro, con tanto clasicismo, se sigue yendo con la guadaña.
Pero imagina como sería su recibimiento si en lugar de con miedo, temor, etc, la recibimos tranquilamente, la invitamos a un café, o a una copa, quizás a cenar. Si, ya sé que si te ven cenando con ella en un restaurante, igual aplican el "reervado el derecho de admisión" por aquello de que auyenta a los clientes. Pero oye, mucho mejor. Siempre puedes hacer una cena más íntima en casa, con velitas. Estoy seguro de que ese ambiente la dejaría totalmente encandilada.
Y no penséis mal si ya lo habéis hecho. Pero por mucho que digan las malas lenguas, debajo de esa túnica negra estoy seguro de que hay un cuerpo joven y escultural. Lo que pasa es que hay mucha envidia en el mundo y se transmite enseguida la mala imagen. Ya sabéis, las malas lenguas. Mucha gente que no tiene otra cosa que hacer.

Porque anda que no sería sorprendete un streaptease de la muerte. Que fuerte. Ni siquiera en uno de esos programas de La Sexta. En el antiguo tomate la hubieran entrevistado. Y seguro que se convertía en una celebridad. Bueno, más de lo que ya es, porque ya sabemos como es este pais nuestro.

En fin, amigos, no me entendáis mal; todos sabemos la tristeza que envuelve a estas cosas pero, por una vez y a modo de crappy comedy club, he querido saltar alguna risa a partir de la fatalidad misma. Hay que reirse de la propia sombra. ¿o me decis que no se aparece una sonrisa en la cara al pensar en una sensual dama debajo de tan singular atuendo?

Feliz fin de semana.

lunes, abril 07, 2008

Hoy te quiero contar



Quiero comenzar este post con una canción. COn una canción de cierta melancolía. Porque este Bosco siempre melancólico está últimamente demasiado jovial, vivo y activo. Y puesto que me gusta, más no quiero olvidar el placer de la melancolía, dejo esta canción para despertar vuestras mentes al escuchar mientras leéis, en este lunes que amenaza lluvia después de que el sol calentara esta amada y odiada Madrid.

Y mientras yo mismo pienso en el poco sentido de las palabras anteriores, reflexiono sobre varios acontecimientos de los últimos días, que quería postear aquí, enlazados aunque sin lazo, en ese tono camuflador de las letras que juegan siempre en este rincón de la red.
Supongo que como la foto, esa foto de una persona que se esconde en la sombra o penumbra de una puesta de sol y que después del pasado jueves e torna en otra imagen, ligeramente diferente, perdiendo detalles de camuflaje.
Porque, si, querida Superflika, el pasado jueves se produjo aquel acontecimiento tiempo atrás comentado del encuentro de los dos Boscos. Algunos fieles de la red pudieron comprobar en persona que efectivamente somos dos personajes totalmente diferentes. Una exposición nos guió através de la noche, del atardecer, hasta unas cañas y una amena conversación en la que la sorpresa supo surgir de su camuflaje, esta vez en forma de uniforme, traje laboral.
Y que no seguirá guiando hasta un próximo cordero. Hagan ustedes juego con sus papeles. Cocineros, músicos DJs, barmans y demás.
Pero demos paso a un finde tranquilo. Un fin de semana que despertó ciertos mosqueos pasajeros y momentáneos y que me llevaron el sábado al atardecer a disfrutar del calor primaveral de este Madrid a la sombra de unos vecinos de Aranjuez que en las mismas puertas del palacio real se amotinaban contra Godoy en una apasionada representación de los tiempos convulsos cuyo bicentenario conminamos en celebrar este año.
Juegos de paciencia y colores en una noche de conversacón y confesiones que terminó de forma abrupta sin nada nuevo que aportar.

Pero el premio, el pastel de celebración habrá de llegar en domingo, en tertulia de tarde personal con una estrella que brilla en la oscuridad, ojos marrones y mechas rubias que brillan en un flash que desde las seis, en menos de un abrir y cerrar de ojos, se convierte en las once de un domingo que torna su melancolía en risas incontenibles que el público incómodo de un vips mira de reojo en la esquina junto a la ventana.
Tácticas y juegos, análisis y vida. Mucha vida de primavera que la sangre altera. Y es que todo pinta que resurge el río por su cauce, que las flores brotan a su paso y que el viento bendice el curso de los acontecimientos con su brisa apacible.
Echo de menos algunas de las caras de siempre en los nuevos senderos que se abren pero los senderos no siempre siguen paralelos por el mundo. Y lo bonito es que las almas siempre pueden saltar de sendero en sendero visitando a los siempre buenos camaradas.
Un oso polar que descubre la primavera siempre la disfruta más, preso en la novedad, aunque sienta como le guía a la muerte y le arda la piel.

martes, abril 01, 2008

Y de repente, es primavera no solo en El Corte Inglés

Si, ya sé que aún no hace tanto calorcito, que de repente nos llueve, que el marzo ventoso no termina de azotarnos; que las personas de esta ciudad atolondrada no acaban de confiarse y quitarse los pesados abrigos; que la sangre no está del todo alterada, aunque nunca se sabe...
Pero lo cierto es que hoy me he dado cuenta de que es Primavera.
Y no me he fijado en las gentes de la calle. Ni siquiera en esas flores que seugro que el ayuntamiento a plantado por todo el centro dela ciudad. Ni siquiera he caminado por el retiro ni he sufrido un ataque de alergia.
Pero hoy he sentido que vivía en Primavera.
Y hay años en los que la pirmavera me sorprende con unos rayos de sol caliente en la cara. Tampoco así ha sido esta vez.

Pero...

Pero a pesar de la carga extra me siento fugaz. Ganas de hacer cosas, de salir, de olvidarme del sueño (menos por las mañanas temprano, claro), de andar por la calle.
Tomar un café en una esquina olvidada pudiendo estar en manga corta; tirarme en el cesped al sol 2 minutos y reir como un loco como en los tiempos de la universidad. No porque riera entonces, sino riendo de lo que pensarán los demás.

Será la alegría contagiosa de mi siempre querida Granada, traida este pasado fin de semana por una grata visita.

Granada es la primavera por autonomasia. Sus jardines no llegan a morir en invierno y su cielo siempre guarda un tinte de luz para los más nostálgicos del buen tiempo.

El clima es agradecido y los primeros atisbos y a ellos el solo simepre sonrie incluso en los primeros atisbos de calor. E incluso cuando el verano se vaya por nuestra izquierda, el otoño dejara cálidos todos de colores en las murallas de la Alhambra, vistas con misterio desde el Carmen.
El frío invierno, volverá a tornar colores amarillos y ocres en el reflejo de la Nieve de la Sierra Nevada a las afueras de la ciudad.

Granada y Primavera son sinónimos de cruces de Mayo, tonos rojos de sangre viva, de estudiantes que viven la noche, noches de blanco satén manchado del rojo de la pasión, símbolo de la vida.



Entre tanto, mientras el sol de verdad llega, nos quedamos en Madrid, noches de luz y de color que pronto, con el verano, también será Mediterraneo

Besos de Primavera

lunes, marzo 24, 2008

Un poquito de calor, ¡por favor!



La vuelta al trabajo siempre da pereza. Da igual lo poco o mucho que haya desconectado uno que ese primer día, hoy, se vuelve cuesta arriba, más si los temas se agolpan en la casilla de entrada y las salidas tienen fecha inmediata.
Pero no queda más que superarlo. Y para ello he decidido quedarme por aquí la hora de comer, para darme a la lectura de los blogs amigos y para escribir esta nota mientras escucho una canción, solo una vez, por favor, pues aparte de los 20 min de descanso, también quiero aprovechar el break de la comida para adelantar...

Y quería hablar del clima. De como nos influye en nuestras costumbres, en nuestras formas de actuar, en el que hacer diario...
Venía yo de vuelta del caribe pensando que el primer post tendría que tratar de la música que se lleva en la sangre, del merengue, de mangas cortas y cuerpos agotados por el baile continuo, sosegado, sensual, frenético. Pieles tostadas gastadas por el sol diario. Pero no ha sido posible.
Un algo dentro de mi, tan asociado a este clima madrileño de viento sin lluvia, de sol sin calor me hace volver a la música más siniestra que vaga en el ambiente de un edificio cerrado, oscuro, con un cielo encapotado ahí fuera.
Así mientras Depeche suena, en mi mente suena Juan Luis Guerra; mientras en mi mente se juntan planes de negocio y visiones estratégicas, cifras y ventas, en mi corazón noto las manos sensuales que palpan durante el baile, al roce de los dedos, noto el sol caliente en mis mejillas, y el frío viento al salir del agua por encima del traje de neopreno (que por cierto, aquellos que buceéis, por favor, cuando podáis, no dejéis de ir a Santa Catalina, un auténtico paraiso submarino)

Podría estar toda la tarde hablando de cocktails (terrorista y todos, prometo que cuando haga una fiesta al respecto, seréis de los primeros invitados para probarlos), de bailes, de música, de sol y de playa. Pero el deber me llama.
Entre tanto, solo un par de fotos. Por aquello de que recordar es volver a vivir.

domingo, marzo 09, 2008

What do you like more?

A mi definitivamente lo que más me gusta son los cocktails.
Si, eso de tomarse un combinado, algo más de duros, on the rocks, o el tradicional refresco...no, yo prefiero los cocktails.
Es por eso que hace tiempo ya que me decidí a aprender a prepararlos.
Y no es que pueda decir que soy un Tom Cruise en cocktail

Sin embargo, siempre he pensado que los cocktails no están bien valorados. Cualquiera acaba prefiriendo su Cacique con CocaCola antes que aventurarse a pedir siquiera un mojito o una caipirinha, por hablar de algunos de los más conocidos.
Los cocktails tienen sus peculiaridades. Hablan de las personas. Hablan de momentos, de historias, de fiestas, de sentimientos de amores...

Siempre me ha gustado mucho la brisa marina.

El azul intenso me trae recuerdos de piscina, entre limas y limones, de veranos en Madrid en el cesped en noches que nunca terminan. Me trae sonrisas a la cara. Me pone chispas en la lengua de su Ginger Ale tocado por el corazón, Curaçao Azul...

Es difícil encontrar palabras para describir imágenes que quedan en el recuerdo. Como una tarde aparece de improviso. Poca ropa, agua, música, unos brazaletes de papel verdes y amarillos que siguen el son de una procesión casi como de una carroza brasileira. De una etapa.
Ocean Brise es el cocktail del atardecer de verano. De la playa, del mar...

Pero decididamente es un cocktail frío, sin vida. Muerto Como un cadaver que flota a la mañana siguiente víctima de si mismo en El Graduado.
Yo prefiero el cocktail vivo, vibrante, rojo granadina de un beso infernal.

Un beso vibrante mezcla de calor, humedad, sudor, símbolo de un corazón acelerado, palpitante, de una mirada pícara, juguetona, atractiva, de un gesto provocador, desafiante, retador que pide guerra.
Un rojo que pierde su intensidad disuelto en la lengua que paladea su gusto. Un coche que hace rugir su motor, unas gafas de sol, una carretera que nunca termina, que vive las vibraciones protegido por sus aortiguadores. Un utilitario que se siente Ferrari a 100 por hora. Un Ibiza, un Panda, una noche a la luz de las estrellas.

Claro que el tiempo hace que el rojo se vuelva rosa. Que la vida se pierda entre ritos cotidianos. Y que la noche nos vista de smoking. Son trajes largos para las damas, espaldas al descubierto sin fin, lujo sin pudor en ágapes de empresas, de noches de blanco satén que se esconden tras una fiesta, una máscara, un vals, que esconde en el brillo de las burbujas del champagne de su beso dorado.
Muchos besos en esta noche cocktailera que no puede terminar de otra forma que tirado sobre una tumbona, viendo aparecer el sol...
Amarillo que se torna en blanco

Un blanco de toques caribeños, piña colada tocada de rojo pasión. Un día fuera, una semana en el caribe, una fiesta sorpresa con mucha gente que no llego a conocer. Un barco, una noche mecido a la luz de la luna bajo la lluvia por el mar, en un puerto, en una marina perdida de fiesta y locales, de mundo, de bailes, de movimientos, quizás, también, sensuales.

Los cocktails significan, para mi, momentos, instantes. Y en momentos como estos en los que la vida parece tomar nuevos derroteros, abriéndose a nuevas emociones, nuevas gentes y nuevos entornos, cobran aún más significado. Casi por el recuerdo que por lo que son ahora mismo. Pues la preparación es realmente importante.

No es igual para todo el mundo. No todos aquellos que trabajan preparando un cocktail ven en el líquido fluido una emoción. Suponque que quizás yo quiero verlo por el lado amateur que me corresponde. Sin embargo, os animo a que busquéis un momento para vuestro cocktail, que elijáis uno en especial y saboreeis su textura, su paladar, como si de un vino fino se tratara. Y dejéis que entre en vuestro organismo como una droga que se cuela por vuestras venas, que sintáis su calor.
El calor de la vida que nace con el sol y dura en la noche.
Mejor, la próxima vez, que daros al combinado de siempre.

En mi caso personal, os animo a que, además, dejéis unas líneas comentadas a este post. Sé que la vida me retiene de escribiros, de comentaros, de incluso leeros.
Pero aquí siguen las palabras, más espaciadas.

Así que esto os dejo. Parto hacia R.Dominicana una semanita que buena falta me hace (y no quiero dar envidia :-) ) y entre tanto os dejo esa pregunta.

y tu...¿qué cocktail vas a elegir esta noche? Solo tienes que convertirlo en un momento, una sensación o un recuerdo.
Ahora es tu momento.

miércoles, febrero 27, 2008

De repente un extraño

No se muy bien como ocurren estas cosas. De repente uno se encuentra mirando al cielo; hay luna llena cubierta de nubes que la ocultan. Las estrellas son un espejismo que de repente se vuelven nítidas. Sentimos el frío, el calor, ¿qué más da?
Y escuchamos una canción.



Una canción que por algún motivo marca un momento, un periodo, un día, unas horas; una canción cuya letra nada tiene que ver con lo que ocurre, con lo que te rodea pero que, de alguna forma, queda asociada indefinidamente.

Me gustan esos momentos por lo escasos que resultan. No porque no haya momentos entrañables, no porque no haya canciones. Sino porque la magia, la conexión, solo se da en ocasiones que podríamos llamar especiales.

Es viernes. Se me ha pasado la semana queriendo escribir unas líneas. El trabajo, ciertas obligaciones familiares, poco sueño y muchas tareas, algunas, ociosas, naturalmente.

Pero no podía pasar más tiempo sin ciertas referencias al fin de semana pasado, ese que comenzó en un coche, camino de Alicante, aquel que sorprendió en la noche junto al mar, muerto de frío, arrullado por el calor de las estrellas.
Un fin de semana diferente, de noches en un barco, de días de navegación frustada, de comidas y cenas, de gente nueva, de fiestas, de sabor iberoamericano, de historias del otro lado del océano, de juegos, rones, cocktails, estrellas, más estrellas, muchas más estrellas.
Y mientras el Madrid se piensa como ganar a la Roma, mientras los debates políticos colman la realidad en periódicos y televisiones, mientras la rutina y el trabajo colman el día a día, yo canto aquello de los Hombres G...

Hoy me siento bien. Dando volteretas esta vez he llegado al nuevo fin de semana. Donde por supuesto, una nueva fiesta Iberoamericana sorprenderá con canciones, cocktails y, quien sabe si, también, con un karaoke.