domingo, abril 27, 2008

¿No te das cuenta de que es primavera?

Será por eso.
Porque es primavera.
Quizás por eso la realidad y la ficción se mezclan. Y las vidas de distintos personajes se difuminan.
Quizás por eso ninguno de ellos presta atención a su alrededor. No se presta atención al calor, a lo que pasa, al brillo de los ojos en el espejo. Simplemente se disfruta. Ellos de dejan llevar.
Aplicando el tercer género para separar lo propio de lo ajeno. Sin apenas poderlo distinguir. Enredados, como yo, en un laberinto, madeja de seda de arañas que aprovechan el placer por el riesgo y la escasez de prudencia.

En este mundo hay que tener dos ojos. Uno el del riesgo. El que se juega toda una noche caminando con los ojos vendados al borde de un precipicio por el placer de llegar a un sitio, quizás a punto de caer, pero rebosando adrenalina. El otro, el ojo prudente. El que compensa al anterior. El que opta por la opción más acertada, mas equilibrada, más certera.
Pero como un angel y un demonio, uno en cada hombro, ambos ojos no se llevan bien. Y en cada momento y en cada decisión es uno el que ha de imponerse.
Siempre cuando la decisión se toma ante una situación de riesgo.

Seguramente nadie sabe ya de que escribo. Supongo que será la resaca, el sol o la oscurida; quien sabe. mañana habrá que volver a la vida cotidiana. Pero hoy aún impera la nebulosa y perder el control. ¡me gusta tanto perder el control!
No obstante, centremos las letras, las frases, las palabras y hablemos de dos ejemplos mientras la música suena.
Esta música dedicada a una buena amiga.

Pero volvamos a centrarnos. Estábamos en el lado pragmático. Ese ojo que nos aconseja sensato.
Empieza un puente. Cuatro días. Mayo. Alguien se escapa; las horas de oficina se terminan. Atrás quedarán los marrones. Atrás quedará el tráfico de Madrid. Atrás quedará el sol agobiante en los parabrisas de un coche en la M30 cualquier viernes prepuente en Madrid. Porque en estos casos siempre es mejor usar el ave. Llegar...aparcar...sentarse en el tren y olvidarse, simplemente, de nuevo, dejarse llevar.
Pero un día así siempre guarda una sorpresa de última hora. Un marrón de esos en los que no puedes evitar acordarte de todo. Minutos apurados, tensión, apaños de última hora para saltar al coche apenas una hora antes de que salga el tren. Los acompañantes esperan ya en la estación. Atocha está a tope. Los billetes, por supuesto, en un coche que sale ahora de la obra. Como Atocha están también la carretera de entrada a Madrid, llena de ansiosos españolitos que buscan su camino de espape en cuanto el calendario les da una oportunidad. Claxon, conexiones telefónicas, acelerones, frenadas, tensión en el atasco, las calles atascadas.
Es entonces cuando la realidad se hace evidente. No es posible llegar, aparcar y entrar al tren a tiempo. Poco tiempo. Pero el justo para que todo el plan se desmorone en un abrir y cerrar de ojos.
Sin embargo nuestro ojo sensato, prudente, nos da la solución. Cierto es que parece arriesgado. Supongo que para decir aquello de "en el riesgo está el placer". Pero es un riesgo controlado.
En las gruas todo el mundo quiso, cuatro días después, conocer a aquella intrépida persona que había dejado el coche en plena salida de autobuses, en doble fila, delante de la cúpula de Atocha. Bajando deprisa, sin un minuto que perder, cogiendo la maleta y cerrando el coche ante la cara atónita de conductores y transeuntes, viajeros, que ni si quiera se atrevieron a decir nada.
La multa es el precio de unas vacaciones para un grupo de amigos. Un precio ¿alto o bajo? Bajo, al menos pienso yo...

En otro punto de la ciudad, también un viernes cualquiera, quizás ese mismo, quizás otro, quedamos para comer. Unos amigos, quizás en algunos casos simples conocidos. Comida replicada que se repite para una puesta al día. Pero, ¡ay la primavera!
No sé, nadie sabe muy bien como empezó aquello. Supong que fue una cuestión de dados. Alguien tiró los dados en el tapete equivocado. Y los dados cayeron, rodaron y marcaron un 12 jugando a un 7. Un doce pierde. Pero es una pequeña victoria. El número más alto. Aún que no sea una victoria de acuerdo con las reglas. Pero llegado a ese punto, supongo que a nadie le importan las reglas.

No encuentro explicación a como todo el mundo se fue y el alma de este, Hugh se quedó sentada en la mesa junto a aquella dama de porte elegante, sonrisa joven y provocadora y pañuelo atado al cuello provocador...como el cigarro que lentamente se consumía entre sus dedos.
¡cuentame! ponme al día pero hazlo con calma...recuerdame otros sitios y otros lugares y arrastrame hasta una tarde de sol en el templo de Debod. Haz que la tierra húmeda del cesped recien regado ponga mi piel de gallina. Hagamos que la velada sea perfecta.
Supongo que desde una visión exterior y objetiva aquello era lo que tenía que ser. Pero envueltos en las risas y los juegos de una tarde cualquiera es difícil darse cuenta de por donde se mueven las sensaciones.
Pero no nos dejemos llevar. La comida fue eso, una simple comida. El café no tuvo nada más de especial. Un bombón de chocolate en el platito a lo sumo. Salir de allí rozandos las manos debió ser un signo que aquella alma aturullada no atisbó a ver.
Sin embargo, el paseo entre risas, entre toques, roces inocentes en torno al edificio faraónico justo a las puertas de Madrid, bajo la mirada despistada de la Plaza de España no se pudo pasar por alto.
Allí el ojo sensato avisó por activa y por pasiva. Dijo que aquello no era lo correcto. Pero el ojo sensato acabó cerrándose dejandose llevar por las sensaciones, el placer y los deseos de lujuria.
Cuando aquellos dedos soltaron el nudo que ataba el pañuelo a aquel cuello cálido supe que no habría vuelta atrás.
De nada sirven en estas ocasiones la imagen de aquel anillo de oro blanco con el que siempre juegan las manos de aquella dama de tez morena. Tampoco la de aquel viaje todos juntos compartiendo vinos el buen marido y el amigo dicharachero. De nada sirvieron los remordimientos y la culpabilidad. Porque el ojo más arriesgado sacaba el máximo partido de la calidez de unos labios, de la sensualidad de unos ojos qe se dejan llevar por el placer y del deseo, el ansia por la pasión.

Así es la primavera. Un juego entre angelitos y demonios. Uno a cada lado, uno en cada hombro. Un juego como este de los posts. De palabras que siembran la duda, que se tornan en este caso con un tono más provocador y algo ajeno a este blog pero que espero que ayuden al lector a desperezarse en esta calida tarde de domingo que se abre al florido mayo primaveral de este 2008.

miércoles, abril 16, 2008

Fotografías en blanco y negro

Todo aquel que me conozca sabe que no soy ningún experto en arte. Los cuadros, las pinturas, las fotografías, todas me resultan interesantes cuando alguien consigue atraerme hacia ellas pero ellas, por si mismas, no despiertan mi interés.
La pasión que la música, la literatura o la escritura desgarran en mi no se hace eco en el resto de caso.
Pero quizás hay una escepción, las fotos en blanco y negro. Y no ya fotos antiguas tornando a sepia, sino fotos nuevas, modernas, sobradas a propósito de resolución.
No voy a hablar aquí de grandes colecciones o fotógrafos. Sabéis que no es mi estilo. Yo prefiero olvidarme de esos detalles y centrarme en el amarillo abrasador que se ve a través del blanco grisaceo de un desierto detenido en el tiempo, en medio de un Egipto comido por la arena. Prefiero perderme en el violeta de una flor, una orqídea en todo su esplendor, escondida en miles de puntos blancos y negros dentro de un invernadero. Quiero dejarme llevar por las emociones de un día de playa, intenso en el blanco de un sol que ilumina un mar en calma, recuerdo de la infancia imaginaria transmitida en unos libros de Enid Blyton; quiero dejarme llevar por las sensaciones de una piel gris que se torna sensual al tacto de unas manos, quiero dejarme llevar por el silencio de unas imágenes perdidas.







El blanco y negro elimina lo superfluo; ayuda a concentrarnos en lo que la foto nos quiere transmitir.
El blanco y negro detiene el tiempo. Permite que nos ensimismemos en la imagen y nos olvidemos de lo que nos rodea. Que hagamos una historia a partir de un flash. Una vida para las personas, para los lugares.
Una vida en la que meternos para escabullirnos, por un rato, de la nuestra.

viernes, abril 11, 2008

Una noche por sorpresa...

...te puede ocurrir algo que no esperas.
Una visita sorpresa.
Alguien a quien siempre preferimos ignorar.
Tenemos una vida tan complicada, atareada, pendiente de los quehaceres diarios, de las obligaciones familiares, de nuestros intereses, etc, que no nos damos cuenta de lo frágiles que somos.

Si, hablo de que nos llegue una visita de esta señora así por sorpresa.


Y quizás os preguntéis por qué voy a elegir este tema para un viernes por la tarde, con todo el fin de semana por delante...
Pero permitidme que muestre una pícara sonrisa por la comisura de mis labios. Puesto que en estos días, no sé porqué me vino una idea un tanto macabra para algunos, simple divertida ocurrencia para mí y que debía compartir en este blog.

Yo creo que le tenemos miedo a la muerte porque nunca nos la han presentado. Todo el mundo habla mal de ella. Y claro, cuando un día viene a vernos y se presenta de visita, la recibimos con rechazo, bronca, etc. Como mucho, resignación. Yo desde luego, si fuera la muerte y me recibieran así, desde luego que usaría mi guadaña. Porque, eso si, tiene pinta de ser un poco clásica en su indumentaria. Y claro, con tanto clasicismo, se sigue yendo con la guadaña.
Pero imagina como sería su recibimiento si en lugar de con miedo, temor, etc, la recibimos tranquilamente, la invitamos a un café, o a una copa, quizás a cenar. Si, ya sé que si te ven cenando con ella en un restaurante, igual aplican el "reervado el derecho de admisión" por aquello de que auyenta a los clientes. Pero oye, mucho mejor. Siempre puedes hacer una cena más íntima en casa, con velitas. Estoy seguro de que ese ambiente la dejaría totalmente encandilada.
Y no penséis mal si ya lo habéis hecho. Pero por mucho que digan las malas lenguas, debajo de esa túnica negra estoy seguro de que hay un cuerpo joven y escultural. Lo que pasa es que hay mucha envidia en el mundo y se transmite enseguida la mala imagen. Ya sabéis, las malas lenguas. Mucha gente que no tiene otra cosa que hacer.

Porque anda que no sería sorprendete un streaptease de la muerte. Que fuerte. Ni siquiera en uno de esos programas de La Sexta. En el antiguo tomate la hubieran entrevistado. Y seguro que se convertía en una celebridad. Bueno, más de lo que ya es, porque ya sabemos como es este pais nuestro.

En fin, amigos, no me entendáis mal; todos sabemos la tristeza que envuelve a estas cosas pero, por una vez y a modo de crappy comedy club, he querido saltar alguna risa a partir de la fatalidad misma. Hay que reirse de la propia sombra. ¿o me decis que no se aparece una sonrisa en la cara al pensar en una sensual dama debajo de tan singular atuendo?

Feliz fin de semana.

lunes, abril 07, 2008

Hoy te quiero contar



Quiero comenzar este post con una canción. COn una canción de cierta melancolía. Porque este Bosco siempre melancólico está últimamente demasiado jovial, vivo y activo. Y puesto que me gusta, más no quiero olvidar el placer de la melancolía, dejo esta canción para despertar vuestras mentes al escuchar mientras leéis, en este lunes que amenaza lluvia después de que el sol calentara esta amada y odiada Madrid.

Y mientras yo mismo pienso en el poco sentido de las palabras anteriores, reflexiono sobre varios acontecimientos de los últimos días, que quería postear aquí, enlazados aunque sin lazo, en ese tono camuflador de las letras que juegan siempre en este rincón de la red.
Supongo que como la foto, esa foto de una persona que se esconde en la sombra o penumbra de una puesta de sol y que después del pasado jueves e torna en otra imagen, ligeramente diferente, perdiendo detalles de camuflaje.
Porque, si, querida Superflika, el pasado jueves se produjo aquel acontecimiento tiempo atrás comentado del encuentro de los dos Boscos. Algunos fieles de la red pudieron comprobar en persona que efectivamente somos dos personajes totalmente diferentes. Una exposición nos guió através de la noche, del atardecer, hasta unas cañas y una amena conversación en la que la sorpresa supo surgir de su camuflaje, esta vez en forma de uniforme, traje laboral.
Y que no seguirá guiando hasta un próximo cordero. Hagan ustedes juego con sus papeles. Cocineros, músicos DJs, barmans y demás.
Pero demos paso a un finde tranquilo. Un fin de semana que despertó ciertos mosqueos pasajeros y momentáneos y que me llevaron el sábado al atardecer a disfrutar del calor primaveral de este Madrid a la sombra de unos vecinos de Aranjuez que en las mismas puertas del palacio real se amotinaban contra Godoy en una apasionada representación de los tiempos convulsos cuyo bicentenario conminamos en celebrar este año.
Juegos de paciencia y colores en una noche de conversacón y confesiones que terminó de forma abrupta sin nada nuevo que aportar.

Pero el premio, el pastel de celebración habrá de llegar en domingo, en tertulia de tarde personal con una estrella que brilla en la oscuridad, ojos marrones y mechas rubias que brillan en un flash que desde las seis, en menos de un abrir y cerrar de ojos, se convierte en las once de un domingo que torna su melancolía en risas incontenibles que el público incómodo de un vips mira de reojo en la esquina junto a la ventana.
Tácticas y juegos, análisis y vida. Mucha vida de primavera que la sangre altera. Y es que todo pinta que resurge el río por su cauce, que las flores brotan a su paso y que el viento bendice el curso de los acontecimientos con su brisa apacible.
Echo de menos algunas de las caras de siempre en los nuevos senderos que se abren pero los senderos no siempre siguen paralelos por el mundo. Y lo bonito es que las almas siempre pueden saltar de sendero en sendero visitando a los siempre buenos camaradas.
Un oso polar que descubre la primavera siempre la disfruta más, preso en la novedad, aunque sienta como le guía a la muerte y le arda la piel.

martes, abril 01, 2008

Y de repente, es primavera no solo en El Corte Inglés

Si, ya sé que aún no hace tanto calorcito, que de repente nos llueve, que el marzo ventoso no termina de azotarnos; que las personas de esta ciudad atolondrada no acaban de confiarse y quitarse los pesados abrigos; que la sangre no está del todo alterada, aunque nunca se sabe...
Pero lo cierto es que hoy me he dado cuenta de que es Primavera.
Y no me he fijado en las gentes de la calle. Ni siquiera en esas flores que seugro que el ayuntamiento a plantado por todo el centro dela ciudad. Ni siquiera he caminado por el retiro ni he sufrido un ataque de alergia.
Pero hoy he sentido que vivía en Primavera.
Y hay años en los que la pirmavera me sorprende con unos rayos de sol caliente en la cara. Tampoco así ha sido esta vez.

Pero...

Pero a pesar de la carga extra me siento fugaz. Ganas de hacer cosas, de salir, de olvidarme del sueño (menos por las mañanas temprano, claro), de andar por la calle.
Tomar un café en una esquina olvidada pudiendo estar en manga corta; tirarme en el cesped al sol 2 minutos y reir como un loco como en los tiempos de la universidad. No porque riera entonces, sino riendo de lo que pensarán los demás.

Será la alegría contagiosa de mi siempre querida Granada, traida este pasado fin de semana por una grata visita.

Granada es la primavera por autonomasia. Sus jardines no llegan a morir en invierno y su cielo siempre guarda un tinte de luz para los más nostálgicos del buen tiempo.

El clima es agradecido y los primeros atisbos y a ellos el solo simepre sonrie incluso en los primeros atisbos de calor. E incluso cuando el verano se vaya por nuestra izquierda, el otoño dejara cálidos todos de colores en las murallas de la Alhambra, vistas con misterio desde el Carmen.
El frío invierno, volverá a tornar colores amarillos y ocres en el reflejo de la Nieve de la Sierra Nevada a las afueras de la ciudad.

Granada y Primavera son sinónimos de cruces de Mayo, tonos rojos de sangre viva, de estudiantes que viven la noche, noches de blanco satén manchado del rojo de la pasión, símbolo de la vida.



Entre tanto, mientras el sol de verdad llega, nos quedamos en Madrid, noches de luz y de color que pronto, con el verano, también será Mediterraneo

Besos de Primavera

lunes, marzo 24, 2008

Un poquito de calor, ¡por favor!



La vuelta al trabajo siempre da pereza. Da igual lo poco o mucho que haya desconectado uno que ese primer día, hoy, se vuelve cuesta arriba, más si los temas se agolpan en la casilla de entrada y las salidas tienen fecha inmediata.
Pero no queda más que superarlo. Y para ello he decidido quedarme por aquí la hora de comer, para darme a la lectura de los blogs amigos y para escribir esta nota mientras escucho una canción, solo una vez, por favor, pues aparte de los 20 min de descanso, también quiero aprovechar el break de la comida para adelantar...

Y quería hablar del clima. De como nos influye en nuestras costumbres, en nuestras formas de actuar, en el que hacer diario...
Venía yo de vuelta del caribe pensando que el primer post tendría que tratar de la música que se lleva en la sangre, del merengue, de mangas cortas y cuerpos agotados por el baile continuo, sosegado, sensual, frenético. Pieles tostadas gastadas por el sol diario. Pero no ha sido posible.
Un algo dentro de mi, tan asociado a este clima madrileño de viento sin lluvia, de sol sin calor me hace volver a la música más siniestra que vaga en el ambiente de un edificio cerrado, oscuro, con un cielo encapotado ahí fuera.
Así mientras Depeche suena, en mi mente suena Juan Luis Guerra; mientras en mi mente se juntan planes de negocio y visiones estratégicas, cifras y ventas, en mi corazón noto las manos sensuales que palpan durante el baile, al roce de los dedos, noto el sol caliente en mis mejillas, y el frío viento al salir del agua por encima del traje de neopreno (que por cierto, aquellos que buceéis, por favor, cuando podáis, no dejéis de ir a Santa Catalina, un auténtico paraiso submarino)

Podría estar toda la tarde hablando de cocktails (terrorista y todos, prometo que cuando haga una fiesta al respecto, seréis de los primeros invitados para probarlos), de bailes, de música, de sol y de playa. Pero el deber me llama.
Entre tanto, solo un par de fotos. Por aquello de que recordar es volver a vivir.

domingo, marzo 09, 2008

What do you like more?

A mi definitivamente lo que más me gusta son los cocktails.
Si, eso de tomarse un combinado, algo más de duros, on the rocks, o el tradicional refresco...no, yo prefiero los cocktails.
Es por eso que hace tiempo ya que me decidí a aprender a prepararlos.
Y no es que pueda decir que soy un Tom Cruise en cocktail

Sin embargo, siempre he pensado que los cocktails no están bien valorados. Cualquiera acaba prefiriendo su Cacique con CocaCola antes que aventurarse a pedir siquiera un mojito o una caipirinha, por hablar de algunos de los más conocidos.
Los cocktails tienen sus peculiaridades. Hablan de las personas. Hablan de momentos, de historias, de fiestas, de sentimientos de amores...

Siempre me ha gustado mucho la brisa marina.

El azul intenso me trae recuerdos de piscina, entre limas y limones, de veranos en Madrid en el cesped en noches que nunca terminan. Me trae sonrisas a la cara. Me pone chispas en la lengua de su Ginger Ale tocado por el corazón, Curaçao Azul...

Es difícil encontrar palabras para describir imágenes que quedan en el recuerdo. Como una tarde aparece de improviso. Poca ropa, agua, música, unos brazaletes de papel verdes y amarillos que siguen el son de una procesión casi como de una carroza brasileira. De una etapa.
Ocean Brise es el cocktail del atardecer de verano. De la playa, del mar...

Pero decididamente es un cocktail frío, sin vida. Muerto Como un cadaver que flota a la mañana siguiente víctima de si mismo en El Graduado.
Yo prefiero el cocktail vivo, vibrante, rojo granadina de un beso infernal.

Un beso vibrante mezcla de calor, humedad, sudor, símbolo de un corazón acelerado, palpitante, de una mirada pícara, juguetona, atractiva, de un gesto provocador, desafiante, retador que pide guerra.
Un rojo que pierde su intensidad disuelto en la lengua que paladea su gusto. Un coche que hace rugir su motor, unas gafas de sol, una carretera que nunca termina, que vive las vibraciones protegido por sus aortiguadores. Un utilitario que se siente Ferrari a 100 por hora. Un Ibiza, un Panda, una noche a la luz de las estrellas.

Claro que el tiempo hace que el rojo se vuelva rosa. Que la vida se pierda entre ritos cotidianos. Y que la noche nos vista de smoking. Son trajes largos para las damas, espaldas al descubierto sin fin, lujo sin pudor en ágapes de empresas, de noches de blanco satén que se esconden tras una fiesta, una máscara, un vals, que esconde en el brillo de las burbujas del champagne de su beso dorado.
Muchos besos en esta noche cocktailera que no puede terminar de otra forma que tirado sobre una tumbona, viendo aparecer el sol...
Amarillo que se torna en blanco

Un blanco de toques caribeños, piña colada tocada de rojo pasión. Un día fuera, una semana en el caribe, una fiesta sorpresa con mucha gente que no llego a conocer. Un barco, una noche mecido a la luz de la luna bajo la lluvia por el mar, en un puerto, en una marina perdida de fiesta y locales, de mundo, de bailes, de movimientos, quizás, también, sensuales.

Los cocktails significan, para mi, momentos, instantes. Y en momentos como estos en los que la vida parece tomar nuevos derroteros, abriéndose a nuevas emociones, nuevas gentes y nuevos entornos, cobran aún más significado. Casi por el recuerdo que por lo que son ahora mismo. Pues la preparación es realmente importante.

No es igual para todo el mundo. No todos aquellos que trabajan preparando un cocktail ven en el líquido fluido una emoción. Suponque que quizás yo quiero verlo por el lado amateur que me corresponde. Sin embargo, os animo a que busquéis un momento para vuestro cocktail, que elijáis uno en especial y saboreeis su textura, su paladar, como si de un vino fino se tratara. Y dejéis que entre en vuestro organismo como una droga que se cuela por vuestras venas, que sintáis su calor.
El calor de la vida que nace con el sol y dura en la noche.
Mejor, la próxima vez, que daros al combinado de siempre.

En mi caso personal, os animo a que, además, dejéis unas líneas comentadas a este post. Sé que la vida me retiene de escribiros, de comentaros, de incluso leeros.
Pero aquí siguen las palabras, más espaciadas.

Así que esto os dejo. Parto hacia R.Dominicana una semanita que buena falta me hace (y no quiero dar envidia :-) ) y entre tanto os dejo esa pregunta.

y tu...¿qué cocktail vas a elegir esta noche? Solo tienes que convertirlo en un momento, una sensación o un recuerdo.
Ahora es tu momento.

miércoles, febrero 27, 2008

De repente un extraño

No se muy bien como ocurren estas cosas. De repente uno se encuentra mirando al cielo; hay luna llena cubierta de nubes que la ocultan. Las estrellas son un espejismo que de repente se vuelven nítidas. Sentimos el frío, el calor, ¿qué más da?
Y escuchamos una canción.



Una canción que por algún motivo marca un momento, un periodo, un día, unas horas; una canción cuya letra nada tiene que ver con lo que ocurre, con lo que te rodea pero que, de alguna forma, queda asociada indefinidamente.

Me gustan esos momentos por lo escasos que resultan. No porque no haya momentos entrañables, no porque no haya canciones. Sino porque la magia, la conexión, solo se da en ocasiones que podríamos llamar especiales.

Es viernes. Se me ha pasado la semana queriendo escribir unas líneas. El trabajo, ciertas obligaciones familiares, poco sueño y muchas tareas, algunas, ociosas, naturalmente.

Pero no podía pasar más tiempo sin ciertas referencias al fin de semana pasado, ese que comenzó en un coche, camino de Alicante, aquel que sorprendió en la noche junto al mar, muerto de frío, arrullado por el calor de las estrellas.
Un fin de semana diferente, de noches en un barco, de días de navegación frustada, de comidas y cenas, de gente nueva, de fiestas, de sabor iberoamericano, de historias del otro lado del océano, de juegos, rones, cocktails, estrellas, más estrellas, muchas más estrellas.
Y mientras el Madrid se piensa como ganar a la Roma, mientras los debates políticos colman la realidad en periódicos y televisiones, mientras la rutina y el trabajo colman el día a día, yo canto aquello de los Hombres G...

Hoy me siento bien. Dando volteretas esta vez he llegado al nuevo fin de semana. Donde por supuesto, una nueva fiesta Iberoamericana sorprenderá con canciones, cocktails y, quien sabe si, también, con un karaoke.

martes, febrero 19, 2008

Para vosotros

para vosotros que os conocí en la red, que nos visitamos virtualmente y que me permitisteis aprender a apreciar a ciertos grupos que de otra forma me habrían pasado desapercibidos.

Y a pesar de que algunos digan que esto es un concurso trasnochado.

En cualquier caso, creo que sabréis apreciar la noticia. Ahora solo falta que haya suerte.
http://www.abc.es/20080219/gente-ocio-tv-radio/autor-laura-lidera-votaciones_200802190643.html

martes, febrero 12, 2008

Es una lata...

...el trabajar.
Y no poder sacar un segundo para escribir unas líneas. Más son los cambios que vienen. Que siempre resultan en pequeños imprevistos.
Pero no nos quedemos en los detalles laborales, que mal que bien siguen ya siguen su camino encauzados por su sendero; quien sabe si el correcto o no...

Yo soy uno de esos tipos llenos de contradicciones. Muy práctico y frío a la hora de buscar los porqués a la vez que creyente porque sí, sin preguntar más, cuestión de Fé.
Quizás por eso siempre digo que el destino no existe que nosotros lo creamos con cada acción, en cada momento, a la vez que escribo posts como este, en el que voy a hablar de como los años bisiestos (o los que terminan en múltiplo e 4, tanto me da), tienen un algo especial para mi, pues forman parte de mi destino.

La vida es una sucesión de ciclos. Como la economía, paradojas de la vida. Momentos en los que a uno le va mejor, momentos en los que le va peor. Y no hablo de trabajo, no hablo de dinero, no hablo de salud siquiera (aunque todos ellos, sin duda, influyen enormemente especialmente cuando existe un problema grave). Hablo de sensaciones, de sentimientos, de días en los que sin que ocurra nada especial te sientes lleno de adrenalina dispuesta a desbordarse.

Tengo la sensación de que esos momentos se dan cíclicamente; si, cierto es que cada año tiene de todo, de lo bueno y de lo malo. Pero hay años especiales. Uno de cada cuatro en este caso.

No sé bien como distinguirlos. No sé bien como ocurre o por qué razón. Simplemente, un día, la rutina empieza a romperse. Pequeñas anécdotas, pequeños encuentros, pequeñas cosas que ocurren.
Como burbujas de agua que suben hasta escapar en una cazuela llena a punto de hervir. Sólo unos momentos más y ¡plaf! El agua estará saliendo por el borde, empapándolo todo. Y podremos disfrutar de esa sensación de humedad que da el vapor caliente en la cara.
Pero para eso está la primavera y el verano. Que el 2008, con sus sustos, sus crisis y sus cosas, huele a agua hervida.

No en vano es el año de la graduación.

domingo, febrero 03, 2008

Show Business

Mientras el entorno laboral sigue su camino de espinas, prefiero dedicarme a otros placeres más terrenales. Al menos más divertidos, quizás, también, más sensuales.
Pero no penséis mal. Hoy os voy a hablar, si no lo he hecho antes, de esa afición mía, el show business.

Un alma trajeada, sería, que cualquiera que se cruce con ella en la calle definiría como un hombre de negocios. Ese termino tan inglés e indefinido del business man.
Sin embargo quien se fija en detalle puede ver ciertas ropas que se esconden bajo la camisa y la corbata. Quien decide seguirle, encuentra la sorpresa al verle entrar en un teatro, un cine, o cualquier otro lugar donde haya un escenario.

Son tiempos no obstante, en que prefiere quedarse entre bambalinas. En las sombras, viendo como otros suben a la palestra a dar lo mejor de sí.
Muchos compañeros le echan en falta y le animan a volver.

Pero aún no me siento preparado para ello.

Esta semana, sin embargo, se han juntado varias coincidencias.
El miercoles me encontré sin esperarlo de espectador de una obra casera, muy dinámica; un grupo de teatro en inglés donde una amiga hacía gala de sus mejores dotes sobre el escenario. It's my party sorprendió y rompió moldes. No fue la mejor obra del mundo, tuvo sus errores, pero fue excepcional. Porque fue el resultado de el esfuerzo de un año de un grupo de personas y de su ilusión. Me pareció excelente el resultado. Y me alegré por ellos, por los aplausos, porqe muchas veces he estado ahí y se lo que se aprecian esos aplausos, el premio al esfuerzo.

Esta semana también tuve tiempo de retomar un viejo video, grabación de una obra musical del 2005. Tuve tiempo para montarla y dejarla lista para la presentación en público. El MammaMía Show. Uno casero, por supuesto. Si, ya sé que querríais que lo pusiera aquí, pero el resto de protagonistas podrían dejarme esteril si lo hago y no es plan.

También ha sido tiempo de vivir un poco de teatro en la vida real. No ya el laboral, que es un rollo. Los dramas nunca me han ido. Yo soy más de comedia.
De la comedia de las relaciones. De los juegos humanos. De los anuncios, de las funciones.
Funciones tearales
Claro que es difícil volver a hacer menciones aquí. La esterilidad me da mucho miedo de verdad.
Así que mientras busco alguna canción para esta tarde antes de salir a pasear bajo la lluvia madrileña, me quedo con un sueño. Kasandra's dream. Que no pudo ser. Aunque quizás si pueda ser algún día aquí cerca, en Zaragoza, donde en el desierto están construyendo las Vegas Europeas.
Para que aquellos que quieran casarse a lo Elvis no tengan que ir tan lejos.

Besos sensuales de domingo.

viernes, enero 25, 2008

Arte y enigmas

Anoche cenaba con alguien muy cercano a mí. Alguien que me contaba algunos problemas, algunas cosas del día a día. Hablábamos de las relaciones entre la gente. Del por qué de las cosas; de las actitudes, de los conportamientos, de las alegrías, de los enfados.
La conclusión fue que resulta muy difícil vivir con tantas complicaciones. Pensando tanto en qué pasará si hago esto o digo aquello, en si ofendes a alguien involuntariamente diciendo esto o lo otro...

Y si vives intentando pensar en todo eso, te pueden tachar de frío y calculador (una vez así lo hicieron conmigo). Maquiavélico, en términos de la época de los Borgia, nuestros antaño vecinos de Gandía.

Hoy se ha dado un paso más en la conjura en la que me veo envuelto en esta empresa donde estoy. Donde la gente habla con sonrisas de Joker, mata en las esquinas oscuras de los pasillos y juega este ajedrez particular.
Y en este paso, de repente, alguno de los que me rodean, se lleva, indirectamente, una puñalada.
Lo triste es que no puedo evitarlo. No puedo hacer nada porque las cosas se den de otra forma. Y encima, por mi propio interés, debo callar hasta que se haga público.
No es agradable.

Entre tanto recuerdo mi adolescencia, cuando me enganchaba a los juegos de rol y estrategia, dirijiendo ejércitos, luchas, personajes, tácticas, etc...Y recuerdo un personaje. Su nombre Thrawn. El adivinaba los puntos débiles de sus rivales estudiando sus obras de arte, las de su cultura...

Y me dejo llevar. Me dejo llevar en esta tarde de viernes. Depeche trae tranquilidad a mi cabeza, mis ojos se cierran e imagino el cielo que comienza a oscurecerse volviendose luminoso y claro en una carretera cerca del mar, muy lejos de aquí.

viernes, enero 18, 2008

De nuevo un avión

Anoche fue la despedida.
Una cena informal en la que estuvieron casi todos y que aprovechamos para despedir a nuestra querida marquesa.
No se va a un sitio demasiado lejano (Chicago, en estos tiempos, no está del todo lejos). Algunos probablemente la iremos a visitar. Y, además, su estancia será corta: 6 meses. O muy larga. Quien sabe; pues estos desplazamientos suelen traer consigo experiencias intensas, novedades, cambios que hacen que el tiempo vuele.
El tiempo siempre vuela.
Ayer el sitio no acompañó pues la mesa estuvo muy mal dispuesta por los camaremos. Pero lo pasamos bien. Yo, al menos, de forma especial.
Y es que estuvieron casi todos. Algo que últimamente resulta difícil en este entorno. Y por momentos se volvió a vivir la picaresca, las conversaciones disputadas, las risas y los juegos de palabras aunque solo haya sido en reflejos fugaces.
Reflejos de todo lo que fue.

Siempre me he preguntado como se sentirá un anfibio cuando cambia la piel y muta a una nueva forma. Yo a veces he creído sentirme así.
Es una sensación extraña. Por la emoción del cambio, de lo nuevo que vendrá. Pero también por el miedo al riesgo que acelera el pulso y genera adrenalina. Porque se que un día la mutación será muerte. Y perderá su encanto.

Así pues, deseando estoy que llegue ese primer mail de miles y miles de frases contando las venturas y desventuras de ese viaje, ese primer día, esas experiencias que de forma natural pasan.

Entre tanto, de nuevo tomaré un avión. Un nuevo viaje fugaz y laboral en el que fijarme en la gente. Eso es lo que quería decir en el último post que creo que no se entendió.
Emprender un viaje es siempre una aventura. Cuando la aventura tienta, se vuelve emoción y uno vive. Es eso, la emoción, simplemente. Sin embargo, cuando el viaje no tienta, es laboral, por ejemplo, se convierte en un observatorio; de gentes, de personas, de emociones ajenas. De anécdotas, situaciones, juegos y miradas.
En el úlitmo post comparaba dos viajes. Uno lleno de emociones, cuando era joven, sin casi un duro, en un panda rojo, y uno vacio totalmente de ellas, laboral, de trabajo, fugaz de un día, mucho más lejano no obstante.
Y sin embargo, ambos, unidos por eso, por una canción, la de la flaca, por un beso, que de alguna manera unió emocionalmente a ambos.

Marquesa, así pues, mucha suerte en tu viaje. Disfrutalo y aprovechalo. La vida es así. Hay que disfrutar los momentos.

lunes, enero 14, 2008

Por un beso

1997. Verano. Un coche a punto de partir. Destino, un sueño.
2008. Invierno. Un avión a punto de despegar. Destino, un sueño.

Unos chavales terminan su curso en la universidad. La carrera torna casi a su fin. Se vislumbra el final. Juegos de adolescentes camino de una noche de observación, observación de las estrellas, curso de astronomia, magia del cálido verano que ameniza Jarabe de Palo.
Un panda rojo que esconde los secretos de la oscuridad.
Un beso profundo del destino, en los labios, directo al alma.

Ejecutivos de tres al cuarto empiezan su viaje, terminan su viaje; un avión les lleva y les trae por Europa. Paris. Posiciones de responsabilidad se descubren entregadas no a la responsabilidad y la validez sino a la lujuria y el placer. Eso colocó a cierta directora.
Un futuro que se forja sin saberlo en un despegue al amanecer. Un beso profundo del destino, en los labios, directo al corazón.


Un camino que una vez comenzó con el beso de una flaca habanera que se vuelve a encontrar consigo mismo en un avión al son de la misma canción que suena para que nadie la escuche.

Feliz enero.

domingo, enero 06, 2008

Tradiciones

Terminan los reyes; un año más.
Un día festivo que se nos escapará mañana.
Y tiempo para nuevas resoluciones en la nueva vida, ¿nueva? que empieza en 24 horas, después, eso si, de una sesión de compras y rebajas.
No es bueno tener demasiadas vacaciones en Navidad. Supongo que se tiene demasiado tiempo para pensar.
Mirar adelante me da vertigo. Algo curioso para alguien como yo, que disfruta del riesgo de caminar al borde del precipicio.
Supongo que a mediodía, con la luz del sol, el buen tiempo y el estómago lleno, caminar pr el borde del abismo tiene cierto morbo; al atardecer, cayendo la noche, el frío amenazando, casi en la oscuridad y tras varios traspiés, las cosas ya no son lo mismo.
No obstante no me rindo a mi mismo. Y sigo caminando al borde. Porque juego con una ventaja. Sé que mañana volverá a salir el sol. Y entonces volveré a disfrutar de la emoción.

Así pues, sin apenas new year resolutions, adelante, a seguir: nuevas orientaciones profesionales, nuevas resoluciones personales, nuevos temas, nuevas esperazas, nuevos sueños, nuevas risas y emociones y un año más.

Y, ¡que diablos! que el roscón está muy bueno.

Bloggeros, disfrutad de los regalos y ánimo y al toro que en un santiamén tendremos aquí el solecito primaveral. Cuando lo sintamos en las mejillas, habrá llegado el momento esperado.
EnjoY!

Por cierto, feliz año de la graduación!

PS: para los que no lo sepan, entre ciertos amigos solemos nombrar a principios de año al año entrante en virtud de las expectativas que tenemos para él. Este año, se ha bautizado como el año de la graduación. Espero que haya muchos graduados. Figurados, claro. Pero en mi caso, mucho me temo que ya llego tarde para ponerme a estudiar.

jueves, enero 03, 2008

Grapes????

FELIZ AÑO NUEVO!!!!!
Feliz año a todos, que os tengo muy abandonados...
Para los que no lo sepáis, tengo familia en Irlanda, más concretamente en Belfast. Una historia larga...Prima lejana nacida en La Habana y que vive en Venezuela conoce a chico Irlandés que por azares de la vida pasa por allí, se enamoran, y tras un tiempo, ella se lía la manta a la cabeza, deja su trabajo, vende su casa y se va a vivir a Belfast donde lleva ya 3 años.
Cosas de la vida, hacen que este año nos hayamos juntado allí la familia. Y acabo de llegar. No había escrito nada, no...pero por eso, ahora mismo estoy aquí cumpliendo con mi obligación.

Irlanda, me despierta una sensación extraña. Estar allí, en las verdes planicies, es como escuchar una canción celta a la gaita. Supongo que van unidos.
Lo cierto es que son muchas las sensaciones de cuatro días conociendo gente, viendo a familiares lejanos, etc, etc
Pero me voy a quedar con una anécdota realmente curiosa... y con una idea de esas que me pasan a veces por la cabeza que no tienen mucho sentido...
La anécdota, imaginaros...
Media familia de origen latino o español, la mitad no hablan inglés. La otra mitad nativos que no hablan español...y a las 12:00...intentando explicar por qué tomamos 12 uvas.
Lo más gracioso, el suegro...que no entiende como vamos a poder brindar a las 12 si estamos tomando las 12 uvas.
Uultimo minuto y todos preparados para las uvas...
El pobre hombre super preocupado porque ¡si todos tomábamos uvas, nadie abriría el cava!
Y habría que brindar a tiempo!
Toda una experiencia que terminó con el suegro ejando las uvas a un lado para llenar las covas y que estuvieran listas para brindar.
No sé por qué, pero me hizo mucha gracia el choque de culturas.
Y me quedé con el detalle.
Con este y con una paranoia de las mías...la de fijarme mientras salen las maletas de la cinta transportadora...que la mayoría de las maletas osn iguales. Grises...azules marino...o rojas. Entre ellas, una discordante, una con lunares rojos y amarillos que por alguna extraña razón pensé que podría ser de Fammi!

Enjoy 2008, amigos. nos vemos aquí un año más.

miércoles, diciembre 19, 2007

Ni Hao ma

Un poco de pingying nunca viene mal a la hora de entender el chino.
Para los neófitos, pingying es el nombre de la occidentalización de la lengua china. Esto es, en lugar de símbolos que no entenderíamos, escribimos el sonido más o menos con letras (como el titular, que por cierto, quiere decir, ¿cómo estás?)

Tuve la suerte de volver a cruzar mi camino con la cultura oriental, en esta ocasión de la mano del profesor Chen. Es difícil entender la vida de estas personas, entradas ya en años, de infancia complicada en la China de Mao que tuvieron la oportunidad de estudiar en algún país occidental y que en esta etapa de la vida se ganan la vida explicando las similitudes y diferencias de ambas culturas a ávidos empresarios que buscan el éxito de sus negocios en una cultura totalmente distinta.

Pero no quiero hablar de la lección ilustrada a la que asistí, ni de mi conversación posterior con él y algunos de los asistentes. Hablaré de ese momento en medio de la exposición en que las caras se pierden.
En que el contenido se hace largo y la concentración se disipa. Trajes de chaqueta y corbata, camisas, abrigos, ordenadores portátiles y cuadernos de apuntes; preguntas, arrogantes incluso. Ojos que juzgan sin darse cuenta, que evaluan, que analizan.
Entonces me di cuenta de que lo que se estaba contando era especialmente relevante. Que las palabras eran vitales para entender la realidad pero que, sin embargo, apenas nadie era capaz de cogerlas, de entender su verdadero significado. Me recordó la imagen de mis primeras clases en la universidad en China hace ya tres años y me di cuenta que todas las veces que después alguien me ha hablado de como hacer negocios allí, de como entender al cultura, las mismas palabras que yo he contado después...todo ello había estado cegado por el día a día del occidental, la visión de aquí, una visión local, diferida, tergiversada, probablemente la misma que tengo pero que ahora puedo asumir con cierta humildad del que aprende y que espero no olvidar.

Me resultó especialmente curiosa esta situación puesto que no es la primera vez en mi vida que aún diciendome las cosas clara y directamente, no soy capaz de entender el mensaje, o mejor, de interiorizarlo. Supongo que a base de golpes se aprende. Pero muchas veces es triste ver como el entorno que nos arropa nos ciega a la hora de ver la realidad de las cosas, si puedo extrapolar la lección a aspectos más profundos de mi vida.

Son tiempos de Navidad, de cambios, muchos, personales y momentos en que como hacía mucho tiempo no me sentía tan aislado en medio de la multitud. Quien lo diría, la voz de la proactividad positiva contando esto.
Pero bueno, no hay que preocuparse. Es simplemente una cuestión de tiempo. De vez en cuando, nos damos cuenta de que somos de carne y hueso.
Por cierto, ya tengo 33 años. Cosas de la vida. Peor sería no tenerlos.

Enjoy!

martes, diciembre 11, 2007

Personajes

Pam y Bet se conocen hace mucho tiempo si bien son bastante jóvenes, aún por debajo de os 25. A pesar de no hablar una palabra de español, suelen pasar algunas vacaciones en España; este pasado fin de semana, se las podía encontrar en Marbella.

Ken podría ser el novio de Barbie. La realidad es mucho menos frívola. Durante muchos años, ha regentado una pequeña taberna inglesa en un pueblo de la costa malagueña. The tavern, pues así se llama, guarda inmemoriables recuerdos que también guardaría si solo llevara abierta un mes con ese estilo personal que solo los ingleses saben dar a sus locales.
La cerveza es buena en The Tavern si bien es necesario pedir en inglés para hacerse entender correctamente...

...algo que no siempre resulta fácil, especialmente cuando Pam y Bet aplican pasión en el roce de sus labios ante la atenta mirada de los presentes, un libanes sorprendido y un inglés que aprovecha las pausas entre los lances para lanzar su lengua también dentro de la boca de Bet.

Nadie dice nada. Todos miran.

Lia es el bonito nombre de una princesa, una dama de la noche que danza sensuales movimientos arabescos en un local escondido entre callejuelas, ajeno al bullicio de las compras en la calle principal.
Sonrie forzada a su público mientras se mueve entre el público. Un ave nocturna observa desde la barra. Piel tostada, curtida, perilla y mirada de mal agüero. Se ve entre bastidores como recibe un pago sospechoso de parte de los camareros de la barra. Danzas mafiosas de este local.

Erika trabaja en un balneario. En realidad es un hotel, de aquellos que anuncian spa en su publicidad y que disponen masajes, hidroterapia, piscinas. Erika se encarga de los masajes. No distingo bien su origen ¿alemán, austriaco? extranjero en cualquier caso. Su trato es recto, quizás duro fruto de la diferencia de idioma pues sus gestos y sonrisa inspiran justo lo contrario. Quizás porque después de estar en sus manos la visión resulta ¿diferente?

Dice un amigo mío que no entiende que en el puente de la constitución haya tantos desplazamientos cuando luego, al llegar a los sitios, falta vida en muchos lugares. Será que la familia impera, digo yo, antes que las vacaciones, el salir, la playa. Los controles de alcoholemia, en cualquier caso, siguen cumpliendo con su obligación a altas horas parando a los que se atreven a desafiar a la A7.
En cualquier caso, es un buen momento para los encuentros, dos a dos, multitudinarios, etc, etc, etc. Momentos en los que se escribe el futuro. Se habla del pasado. Se hacen apuestas y se confraterniza.

Mel y Lur son dos buenas amigas mías. Perfectas anfitrionas de una ciudad que me es nueva, cercana a la siempre mágica tierra de después de las Alpujarras. Falling Dogs diría mi querido Green Dog.
Una puerta a un mundo que me es cercano en la distancia.
Diferentes puntos de vista, maneras de ver las cosas. Amistades sinceras.
Es difícil describir con palabras las sensaciones de estos momentos en sitios de ciudad donde almas como las suyas han pasado juventud entre chicos, chicas, bailes, juegos, miradas y un largo etcetera de segundos cargados de vida y emociones. Pero por un rato han sido capaces de compartirlos y, es más, de transmitirlos. No son los mojitos que a pesar de los intentos, malamente saben hacer. Es la vida misma. Una terapia pendiente supongo.

Y mientras guardo un rincón en mi corazón para lamento por como se dieron las cosas en Toledo, otras gentes van y vienen, unos fugazmente, otros como fotos que se quedan plasmadas en papel, otros que vuelven del pasado y volverán en el futuro.
Caras que se cruzan en un año sin mes de Abril.

lunes, diciembre 03, 2007

Misticismo visceral

Hay personas en este mundo cuyo carisma sirve de guía a muchos a su alrededor. Cuando surgen los problemas, cuando necesitamos alguien que nos de un consejo, esas personas están ahí para apoyarnos, para marcar un sendero.
Quizás por eso esas personas acaban marchandose antes.
M, a sus 47, nos dejó esta semana pasada.

Las bodas bautizos y comuniones, entierros también, sirven para encontrar viejas caras además de las conocidas. Gentes que en algún momento caminaron a nuestro lado, juntaron su destino al nuestro y que, unidos de nuevo por ese destino, de nuevo aparecen.
Para los que aún podemos decir que somos jóvenes (o al menos más jovenes que el resto)aquello no es más que un ir y debenir de caras que saludan, que recuerdan como eramos en esos pasados en común, niños de pocos años que juegan en las afueras y que ahora, bien no están, bien no se reconocen abrumados por un entorno que resulta ajeno.
Pero para los mayores (o al menos los que son algo más mayores que el resto) aquello es más. Es un paseo por los recuerdos. Por las cosas que se hicieron bien y las que se hicieron mal. Un camino en el que el destino juega con las lágrimas y las emociones.

Lágrimas y emociones que los más jovenes construimos en nuestro día a día. En cenas, comidas, encuentros furtivos, juegos de miradas. En tertulias interminables de confianza con algunos que quien sabe si estarán allí cuando juguemos a ser mayores. O resultarán imágenes en un recuerdo. Lágrimas que anuncien conclusiones.

Los errores están ahí, sentidos de verdad aunque otros no vean o entiendan el sentimiento. El futuro también, nada de pasado. Olvidemos el pasado y miremos al futuro por corto que sea parezca o sea.

Y mientras reflexiono sobre los acontecimientos, mientras veo los recuerdos de los que me rodean, emocionados, descubro también mis recuerdos. Y disfruto de las imágenes, de lo ideales que su imagen difuminada se vuelve en mi cerebro.
Disfruto y aprendo a seguir dudando del siguiente paso a dar mientras descubro la magia de la sutilidad de una mirada, del significado de un gesto, de unas palabras, de unas risas que camuflan todo.

En el barrio, en la ciudad, el país, el planeta, la vida sigue. Y los actos de unos y otros condicionan el futuro de otros y unos. Con los llantos, los lamentos, las alegrías y las ilusiones.
La Navidad traerá familias, encuentros, colores, viajes, compras, luces, colores, menos frío que antes, sonrisas, críticas al consumismo, y un año más escrito en nuestro particular destino.

Mirad al futuro. Disfrutad del presente.

lunes, noviembre 26, 2007

Team Building

Una de las cosas que las empresas se plantean cuando algo no va bien son los juegos de team building, reunión de sus grupos de trabajo bajo el paraguas de alguna consultora que busca los ejercicios que fomenten el compañerismo, el trabajo en equipo, etc, etc.
Muchas veces no se dan cuenta de que los problemas son más profundos y afectan a algo más que a pobres hombres y mujeres que día tras día van a ganarse el pan.
Hace unos días fue ese nuestro caso, el de equipos que se juntaban para aprender a conocerse, supongo que resultado de la fusión y en un esfuerzo por la integración.

A pesar de mi excepticismo al respecto, no puedo negar que lo pasé bien. Quizás porque los ejercicios fueron divertidos, porque en el fondo me gusta eso, interaccionar con la gente.

De aquello quedan las fotos (no, no os voy a enseñar una, no) y sobre todo los recuerdos. Recuerdos, en este caso, de arneses y de columnas, colgar en el aire en juegos de pericias y habilidades y, en suma, disfrutar de un día de otoño, con su frío, en el campo, en la naturaleza.