lunes, octubre 27, 2008

Preparados para el fin, que ya no queda nada



Comienza la desconexión...
A pesar de los últimos regalos de este verano en forma de días soleados y buenas temperaturas no podemos evitar que el otoño aleja el sol de nuestra parcela en la superficie terrestre.
El jueves nos dió ya un susto con una bajada repentina que a más de uno pilló por sorpresa por la mañana temprano en el camino hacia el trabajo.

Y es como una cuenta atrás. Mientras temo lo que vendrá a mediados de semana espero con ilusión la navegación hacia las islas en la que me enbarcaré el fin de semana. El temporal será compañero nocturno mientras caminamos hacia calas de Ibiza y Formentera.

Pero mientras pienso en el futuro, este gigante nuestro sigue girando y los humanos hacemos por vivir en él.

La bolsa se hunde, los dramas se suceden y todos miramos alrededor no vaya a ser que nos toque a nosotros en la siguiente. La temida crisis es como el temporal y la nieve que en poco tiempo vendrán.

Pero no quiero pensar en ello. Prefiero quedarme con el regalo de este otoño parco en puentes y días festivos. Quedarme con la excursión por el, llamémoslo así, rincón de la romería, ese monte, ese valle que observa silencioso como Madrid crece día a día, como echa sus humos contra el que apenas se queja, que observa como los urbanitas volvemos atascados domingo tras domingo al corazón de esta nuestra ciudad.

Ese rincón monte arriba de Cercedilla, allá sobre Navacerrada donde tiempo atrás se atrevía a alzarse orgulloso el puesto de control de la Bola del Mundo.

Una foto de un rincón donde merendar, por el que caminar que en breve volverá a estar cubierto de nieve.
Un rincón cercano en el que los pinos nos ayudan a olvidar. Y a seguir viviendo. Un lugar que seguirá igual cuando no haya crisis, cuando la ciudad sea otra y cuando nosotros hayamos pasado a ser también otros. Allí donde nuevas generaciones habrán aún de descubrir los pequeños secretos que ahora disfrutamos nosotros.

jueves, octubre 23, 2008

Enjoy VI: Los Recuerdos del Ayer

Un año más, con un par de semanas de retraso, eso sí, el Enjoy llegó, en esta ocasión de la mano de series de los 80.



Fue el proyecto más ambicioso de todos los anteriores pues combinó las tradicionales Gymkanas de los Enjoys con sus comidas y juegos con los grandes espectáculos al más puro estilo MammaMía Show y Se lo que hicisteis el último Carnaval (que había sido las dos ediciones anteriores)
Para aquellos que nunca han estado en un Enjoy resulta difícil describirlo. Gente ya con una reputación que mantener comportándose como auténticos niños, corriendo, actuando, disfrazados, haciendo el payaso. Pero esa, por supuesto, es la imagen más oscura de aquellos que no se saben divertir.
El Enjoy es un concepto, una oportunidad para volver a ver a viejos amigos, para conocer gente nueva, para recordar viejos tiempos y para volver a sentirse joven, para experimentar ciertas locuras dentro de un marco controlado...relativamente.

En esta ocasión el resultado se puede calificar de éxito. 48 asistentes, 39 quedándose a dormir, 4 actuaciones, 3 juegos y una larga noche de bailes.

¿con qué quedarme?
No sé, cada cual de los asistentes podría quedarse con alguna escena, con un momento. Quizás las cañas entre juegos y cena, las escenas de V con las malísimas DIana y Lydia, las de El Coche Fantástico con nuestro particular Michael Knight al estilo hombres de Paco o el colofón final de Vacaciones en el Mar. Quizás con los bailes nocturnos que a alguno de las habitaciones superiores dejó sin dormir o quizás, con las anécdotas de cada momento: los coches que escondían otro tipo de sorpresas en las tinajas de la bodega (aunque no todo el mundo las descubrió); los comentarios de la señora al hacer la compra: ¿no se os estropean tantas manzanas?; la búsqueda de las pistas y la inexplicable respuesta: Melmac; las palabras de elogio: "ese acento extranjero te sale genial" (dichas a una de las artistas que efectivamente no es local); esos comentarios de última hora de la noche entre risas y bailes y acciones que buscan ¿salvar?

Yo me quedo con un agradecimiento especial a las tres colaboradoras de este año, miembros imprescindibles de la organización por su dedicación y entrega. Y me quedo con las ganas de pasarlo bien de todos los asistentes.

A los que no pudísteis venir, quizás el año que viene.

Enjoy!

lunes, octubre 13, 2008

El tiempo

Ese es mi peor enemigo: el tiempo.
Se escapa, no me deja terminar nada. Toca a mi puerta un día tras otro para que termine las cosas, una detrás de otra.

En estos días en que se juntan tantas cosas de siempre con otras más nuevas y en las que los preparativos del enjoy cubren el día a día, en el fondo, me siento feliz.

Será cuestión de masoquismo.

Pero no tengo tiempo para más.

lunes, octubre 06, 2008

Nebulosa

Una nebulosa es una región del espacio constituida por gases y polvo.
Nunca he estado en una nebulosa; de hecho, creo que será imposible que ninguno de nosotros llegue a esos sitios en breve; más bien tendremos que esperar unas generaciones.



Pero hay otro tipo de nebulosas en las que sí que nos encontramos de vez en cuando.
Las llamo así porque la sensación es (o debe ser) igual a la que se experimentaría viajando por tan éxótico lugar. El polvo y los gases engañan a los sentidos y al igual que en un sueño no sabemos qué es realidad y qué es ficción. Qué caras se cruzan ante nosotros como espectros o simples hologramas frente a otras que son seres de carne y hueso.

Sin embargo, haciendo gala de una de las máximas: "en el riesgo está el placer", haciendo gala de ella, me siento cómodo en medio de tal maraña de turbaciones para los sentidos.
Y es que las nebulosas tienen una notable importancia cosmológica ya que son los lugares en donde, por fenómenos varios, nacen las estrellas.

Hay días que son muy reales y tangibles. Pero otros, sin saber el motivo, quizás por la novedad, quizás por lo estraño del momento o del lugar nos sentimos en una nebulosa.
No sé muy bien cómo se forma, como nace en el entorno. Solo sé que un día estás terminando de trabajar en un mundo real y entras, sin saberlo, en un mundo totalmente difuso de fin de semana. Muchas gentes, muchas caras, se esconden en la nube y te dejas llevar. Simplemente vas como un ciego dando palos medio metro delante envuelto en la bruma, escuchando el mar y sintiendo como la adrenalina se acelera.
Es común, en medio de esa confusión encontrar personas, caras nuevas, algunas de ellas sirenas en medio de la noche como aquellas que un día llamaron a Ulises.
Las leyendas hablan después de algunas de estas personas; son como personajes de ciencia ficción, de los que todo el mundo duda de su existencia.

Pero hoy lunes, después de un fin de semana en medio de la niebla de esta nebulosa personal puedo decir que "yo las vi"



Y entre tanto, me pregunto si en esta nebulosa también nacerán estrellas.

domingo, septiembre 28, 2008

Vanitas Vanitatis

Vanidad
Sentimiento incontrolado.
Almas en mil pedazos vestidas de oro camufladas en la oscuridad de la noche.
Vaos de cáncer, humo que envuelve los trajes de tercipelo. Noches sin fin entre efluvios de vanidad que nos vuelven ebrios
Espíritus que sonrien, que juegan, que se acercan, que se alejan, que marcan su paso, que marcan la distancia a romper.
Saltos, gritos, tonos malsonantes que arremeten contra tímpanos que aguantan estoicos la vibración de las paredes, de las manos que tiemblan entre nicotina y cubitos de hielo.
Gotas de sudor que estropean el torpe maquillaje que camufla imperfecciones de los ya perdidos 20 años. Aromas humanos que juegan su papel más primitivo.

Vanidad
Gestos torcidos que desprecian el orgullo del pavo real.
Orgullo de plástico que esconde miedos y temores, frágil máscara del baile de disfraces en una noche de eterno carnaval.
Desidia amarga ahogada en la resequedad de una garganta, alcohol inyectado en sangre.

Vanidad
Máscaras que se rompen, chispas que salen de los ojos mostrando almas débiles e inseguras. Trozos de pasado que saltan en mil pedazos ante un roce, una caricia, un aroma aún más humano.
Carolina, Davidoff, Anais, Paco...Fortuna, Marlboro, Ducados...Brugal, Havana, Ballantines.
Palabras falsas sin un ápice de verdad que colman las aspiraciones de los jugadores.
Acida crítica envuelta en roces, saliva, movimientos.

Vanidad
Noches de luz y de pasión, mañana de resaca y despedidas. Rastro de Madrid, rastro de gafas oscuras que sustituyen máscaras y enigmas.

Comportamientos Humanos.

Ti, ti, titititi...un despertador nos vuelve a traer a una mañana de lunes otoñal.
Los años siguen, la vida sigue.

Seguimos de relatos...mezclando sensaciones.



jueves, septiembre 18, 2008

El mar

Hoy venía aquí a hablar de un grupo nuevo y sus nuevas canciones.
Pero la sensación que experimento es extraña; creada por las imágenes que se muestran ante mí.
Son algo más de las ocho de la noche. El sol agoniza sobre Madrid y su reflejo brillante sobre las tuberías del tejado de la empresa dan un destello de vida en el ambiente mortecino del otoño que se aproxima.
No hay nadie ya por aquí. Si me asomo fuera del despacho solo veo mesas vacías y alguna luz que quedó encendida. Por eso prefiero no mirar; solo sentir el silencio. Y seguir mirando por la ventana los últimos rayos de sol sobre el tejado.
Es jueves. Día de noche larga o corta según las voluntades.
Noche, quizás, para escuchar música.

Porque mientras termino de ver como el naranja del cielo se torna en gris, quiero volver a la recomendación del principio. Un grupo que empieza, de estilo ochentero de ese que me gusta. Raros, sí, un poco, como todos.
Pero lo cierto es que es mejor no describir nada. Mejor que cada cual se forme su propia idea: www.lospunsetes.com




Mientras, la nave sigue su camino. Es curioso pensar que puesto que siempre describo sensaciones de forma más o menos poco clara, cuando quise escribir un pequeño relato, finalmente se entiende como una expresión de sensaciones.
Quizás porque no sé escribir sin trasmitir sensaciones.

Enjoy compis

domingo, septiembre 07, 2008

Rumbo a alguna parte

La puerta del control se deslizo a ambos lados con su zumbido habitual. Detrás de mi se escuchaban gritos, señales de alarma, luces rojas que giraban indicando el inminente peligro. Pero sólo pude escuchar el zumbido de la puerta, más aún cuando esta se cerró a mis espaldas.
No había nadie vigilando la puerta como antaño, cuando dos agentes custodiaban la entrada al puesto de control de la nave.

No me sorprendió.

Tampoco me resultó extraño que nadie se ocupara de pilotar. El centro de control aparecía desierto. Nadie el el puesto del comandante, ni en los puestos de navegación. Un cuerpo yacía en el suelo a la derecha, junto al puesto de comunicaciones.

Quise mirar quien era, girar su cuerpo para identificar qué compañero había sido el úlitmo en luchar porque nuestra empresa tuviera éxito; pero pronto olvidé que algo de él aún quedaba allí y comenz´a andar, despacio, embrujado por el tenue y armónico brillo de la señal amarílla de mensaje entrante.

Muchos mensajes de emergencia se acumulaban ahora en el centro de control. Sin embargo, pude recordar con nitidez tiempo atrás cuando caminábamos ciegos hacia nuestro incierto sino. Recordé aquellos momentos en los que ningún mensaje pudo alentarnos.

Mientras, delante de mí se mostraba la hecatombe que ocurría a nuestro alrededor, aquel planeta desolado bajo nosotros y tantas naves de la flota luchando en medio de del vacío espacial por un hueco en la historia particular de cada uno de nosotros.
La luz tenue del sol cubría todo de un brillo blanquecino que por un instante me hizo pensar en tantos viajes al otro lado fruto, quizás, de los miedos y terrores de la humanidad.

Pero ¿cómo podía ser que hubieramos llegado hasta allí? ¿cómo podía ser que aquella nave llena de vida, envidia de la comunidad por sus fiestas, sus actos sociales, aquella que no conocía la derrota en su obsesión por cumplir con su deber, aquella cuya tripulación se hacía llamar familia, envidia de tantas tripulaciones y de la que toda la flota estelar se sentía orgullosa, cómo podía ser que hubiera terminado así?

No hay peor derrota que aquella en la que no hay enemigo; en la que luchamos contra nosotros mismos, contra nuestros miedos, nuestros rencores, nuestras virtudes...

Ahora todo quedaba atrás. Y sin embargo aquí me encontraba yo, buscando una respuesta, buscando una ¿solución? Mirando atrás sin ni siquiera pensar en las razones de tal desastre. En plena transformación hacia el futuro.

De nuevo escuché el zumbido de la puerta de acceso. No quería saber quien era.
Supongo que en la esperanza de muchos de los que ahora corrían estaba la lejana idea de verme aquí, tomando de nuevo el control y emprendiendo un nuevo camino para todos.

Pero no quise mirar atrás. Ya era demasidado tarde. mientras disponía las instrucciones en el computador para desprender el control del resto de la nave creo que alguien habló. Fueron las últimas palabras antes de escuchar por última vez el zumbido de las puertas al cerrarse.
Era demasiado tarde para mirar atrás o para intentar salvar algo del pasado.
Sólo los recuerdos de los buenos momentos vividos y la lección de la experiencia me acompañarían en el nuevo camino. Un camino hacia el cambio que empezaba en este momento. Un camino que me despegaba definitivamente del pasado.
Un brillante futuro esperaba allá delante.

lunes, septiembre 01, 2008

Los finales siempre son especiales

El último fin de semana de Agosto suele ser especial. No porque pase algo especial. Es complejo de explicar pero no es necesario algo diferente para que un instante o um momento sea especial. Es más la percepción que uno tiene, la sensación que se le queda.
Para mí el último fin de semana de Agosto siempre huele a cambio. A transición.
Se terminan las vacaciones, la ciudad se llena de nuevo, comienza el correr de un sitio para otro de nuevo y se hace necesrio cambiar otra vez el chip. Volvemos a producir.
Curiosamente no lo siento como un moento de cambio importante. Las decisiones caen cuando tienen que caer y no en momentos de transición de etapas. Y esto no es más que eso, una transición de etapas sin trascendencia alguna. Un cambio de estado de ánimo. De bueno a muy bueno, pero diferente. Tampoco vamos a caer en aquello del otoño, la depresión, el síndrome postvacacional. Honestamente me siento mayor para esas cosas.

Así pues la transición se dió de mano de unas fiestas en este caso de Colmenar. Los que me conozcan sabrán que nunca he sentido ningún aprecio por los toros o el espectáculo que estos traen consigo. No entraré a valorar las implicaciones de respecto a la vida del animal, salvagismo y un largo etc. Pero por H o por B, resultó que el sábado acabé en la plaza de toros observando los comportamientos de la gente y el protocolo de la supuesta fiesta nacional.
El protocolo de la fiesta en sí no me llamó en especial la atención. Algo que se repite siempre de igual forma. Pero si me quedaré con la imagen e aquella plaza. ¿qué imagen? Una vista a la sombra oscura, llena de gentes de mediana edad que disfrutan del espectáculo, los que realmente han venido a verlo; al sol, la contrapartida, peñas y más peñas, gentes de bocadillo y cerveza, de botellón encubierto ante la mirada atenta de la guardia civil y la apariencia respetable del consistorio en forma de presidente arriba en la tribuna. Pasodobles de la banda que se mezclan con la música y los cánticos, orquesta en mano, de las peñas semidesnudas que saltan, bailan, beben, siguiendo de algún modo el protocolo pero ajenas a un espectáculo lejano en la arena. No para todos, si para algunos.

Los amigos, como no podía ser de otra forma, fuimos parte peñista durante la fiesta y durante el resto de la noche. Una peña en forma de Cobra. En honor a aquello que le pasó a OH, tiempo atrás, en un entorno en que no había espaldas en las que se podía guardar. Ella lo había dicho "Me hizo la cobra" Y todo lo que vino detrás aquí quedó reflejado.
Fue el sol nublado de un sábado último de verano, ese que aún dura y que dió paso al cine, uno de invierno o de otoño, que aùn no ha llegado. Peregrinos. Una peli que en otro momento me hubiera impactado más. Aparte del impacto que el trato en momentos despectivos de la directora sobre nuestro país tuvo sobre nuestro coronel, me quiero quedar con la convivencia. Las relaciones de las personas y lo que siempre me ha gustado de estas cosas: la capacidad de la convivencia en entornos nuevos o distintos para hacer que las personas suavicen comprotamientos radicales y aprendan a ponerse en el lugar de otros con sólo imaginar.

Y es que no hay nada mejor que dejarse llevar por la imaginación.

Os dejo una foto, una foto de graduación en el año de la graduación que nada tiene que ver con los peregrinos y mucho con nuestro, el de cada cual, peregrinar particular.





Besitos de lunes

sábado, agosto 23, 2008

La Conjura de Efeso

Si, ya sé que podría ser el título de un bestseller de Clive Cusler pero no es el caso.
¿Entonces qué es?
Empecemos por el principio.

Ante todo, hello everybody. I am back!
Y es que ya se ha ido un més. El lunes volverá la rutina, volverá la empresa, el trabajo, los fines de semana por Madrid, las noches de calor que se tornan ya a final de verano...Volverán tantas cosas que me hacen amar y odiar esta ciudad.
Y quedará en el cuerpo esa sensación de resaca después de un mes por esos mundos de Dios.
Un mes que parece nada y que ha sido mucho, de tantas y tantas experiencias, gentes, personas, amigos, lugares y sobretodo sensaciones.
¿Qué sería de nosotros sin las sensaciones?

Por ellas, por las sensaciones, elegí el título de este post. Turquía ha deparado muchas sensaciones. Tanto la bulliciosa Estambul repleta de turistas, de timadores, de sitios y monumentos o de lugares memorables como los más lejanos lugares en la Capadocia, en la costa del Mediterraneo, en la del Egeo...en Efeso.

Cuando me siento a escribir relatos como este se me hace cuesta arriba describir todos y cada uno de los lugares y sus sensaciones. Es como una ola de 12 metros que está a punto de caer encima de mí. No sé por dónde empezar sin sentirme zarandeado por imágenes y recuerdos.

Por eso prefiero quedarme con unos precisos "shots". Quizás no los más relevantes o los más bonitos. Pero sí, los más románticos, en el sentido más literario de la palabra.

Atrás quedan pues el puente del Galata repleto de pescadores, olor inmundo de maiz y puestos de refritos, las cuestas por la ciudad vieja, el barrio de la Pera; atrás quedan los rincones del Bósforo, la brisa del mar entre el Mármara y el Mar Negro; atrás quedan las impresonantes fotos de las cisternas, de Santa Sofía, la bulliciosa ciudad que te empuja a pedir a gritos un paréntesis en la vida del turista que se pierde por el gran bazar para descansar en un Haman (para los que me conoceis algo más, ya sabéis que es una pequeña debilidad)

Atrás quedan tantos y tantos sitios en la costa, testigos silenciosos de nuestra pasada historia, griega, romana, persa...Pergamo, Pumalake, Troya, las Cuevas del Cielo y del Infiero y por supuesto Efeso.

Me quedaré, una vez más, con ese paseo al atardecer por las ruinas de Efeso, punto de cambio, de reencuetro del pasado con el futuro, de reflexión, donde se tejió nuestra propia conjura, como arte constructora de nuestro futuro, como pitonisa con pelos de serpiete y mirada cauterizadora.
Me quedaré con los caminos silenciosos por las montañas de la Capadocia, donde los ojos silenciosos excavados en la piedra nos observan y nos retan con los silencios a entrar en su oscuridad, en rincones perdidos y no atendidos. Me quedaré con los cafés de Goreme, con las gentes que nos miran curiosas al entrar en Hackibectas, con un paseo en tractor en un pueblo perdido en medio del Valle de Ihlara.
Me quedaré, en suma, con recuerdos y fotos. Y, por supuesto, con la resaca.

23 de Agosto. El tiempo vuelve a contar.

jueves, julio 31, 2008

Un salvaje en la ciudad

Sí, ya lo sé, faltan días, faltan cuentos, faltan historias, faltan noticias, faltan segundos, faltan instantes, faltan sensaciones...
Pero el tiempo se me escapa y no tengo tiempo de ponerlo todo aquí. No tengo tiempo de relatar algunas peripecias por esa ciudad, Panamá, que se despierta perezosa al club de los rascacielos mientras su tráfico infernal satura sus calles entre ruinas escondidas de fortalezas españolas, caminos arrebatados a la selva, bien en forma de obras únicas de ingeniería, llámese el canal, bien en forma de carreteras que surcan los bordes del lago.

Personalmente prefiero quedarme con la costa Caribe, con la desidia de un luar olvidado por el tiemo que juega a esconderse de los turistas, allá donde Henry Morgan se volvíó dolor de cabeza de los validos españoles.

Me quedo con ella porque aquí la selva empieza a recobrar su terreno poco a poco aunque no sabé la realidad que antes o después se vendrá sobre ella.

Pero mientras aquello no pase, simplemente una foto.



Enjoy

lunes, julio 14, 2008

Do you feel happy?

Lunes por la mañana. Un buen momento para decir como te sientes. O no tan bueno. Francamente, siempre es mejor decirlo en viernes por la tarde.
Así son las sensaciones.
Sabéis que me gusta hablar de eso; de sensaciones, también de sentimientos, de actitudes, de reflexiones...
No me suele gustar hablar de sitios web, de lo que se publica por ahí...solo de las emociones.

Sin embargo, quizás porque esto del web 2.0 tiene algo que ver con las sensaciones y con la forma de relacionarse; quizás porque últimamente me relaciono mucho con este entorno informal. Por todo ello, hoy quiero hablaros de un sitio web que me ha resultado especialmente gracioso. No es muy cercano al mundo latino pero la idea es tan, tan buena...

http://www.wefeelfine.org/



Disfrutad de la semana. Y quizás también debíera decir del verano pues no creo que vuelva a escribir antes de irme. Igual entonces no me veréis hasta finales de Agosto.
(prometo intentar escribir entremedias)

Enjoy!

lunes, julio 07, 2008

Ciriaco



Ciriaco es bombero. Será por eso que es una persona activa.
Es fácil verle por la noche cerca enla Alboraya, en la zumería que lleva su nombre.

No es fácil conseguir una mesa en Ciriaco. Suele estar muy lleno. Pero siempre puedes reservar.

Si llamas para reservar sólo tienes que decir para cuantos es; no te preguntan el nombre. Y es que si llamas, es porque eres un conocido. Alguien a quien no le importa esperar para probar uno de sus maravillosos cocktails totalmente naturales.

No importa que no haya mesa. Siempre hay un rincón para los amigos, especialmente en ocasiones especiales cuando puede llegar a colocar una mesa con velas en el paseo, junto al mar, para esas ocasiones que así lo merezcan.

Ciriaco te ofrece buena conversación. No necesitas carta, ni pedir un cocktail en especial; solo debes elegir un sabor. Un tacto para tu paladar. Es el momento de disfrutar con el origen del cocktail, con aquellos certámenes en los que ha estado y los premios que pueda haber finalmente ganado.

Hay sitios donde el tiempo se detiene.

Me pierden los lugares donde el tiempo se para por un instante.

Una playa, un chiringuito que abre hasta el amanecer, donde las copas se toman sentado en la arena junto ala orilla. Xeraco, eso si, solo en Julio y Agosto ofrece lujos como este.

Amigos, hay que vivir. Recordad, enjoy yourselves and get lucky!

lunes, junio 30, 2008

CM412

La Mancha es tierra de sol en verano. Un sol que impide poder disfrutar de muchas de sus riquezas. Sin embargo, al caer la noche la luz deja paso al bochorno, al calor que emana del asfalto y los vivos nos atrevemos a salir a disfrutar de las estrellas, de los pueblos y de sus secretos.

Almagro es cuidad Manchega por excelencia, hogar del teatro clásico, esta vez de la mano del 31 festival.
La peregrinación es un ritual. Carrera de salida de Madrid para poder llegar a tiempo, noche tenebrosa en la CM412, allí donde el año pasado se pudo ver a cierto aparecido y locales nocturnos en los alrededores del Alfonso X en Ciudad Real.
Todo termina en un sábado abrupto de vagar por el mundo evitando el regreso a Madrid en un intento de alargar la magia de la noche teatral.

Las Gracias Mohosas hicieron gala de tragicomedia llevando el esperpento a su máxima expresión. Esperpento como aquel que montamos allá donde vamos.

9 personas llegan a un bar. Es la plaza. La temperatura empieza a menguar y se agradece. Alguno copa la barra. Pide. Pero queda poco tiempo. Todo lo que sirven en la barra acaba de alguna forma en manos de los 9. Nadie entiende nada, nada conincide con lo pedido porque seguramente corresponde con el pedido de otros clientes.
Es un esperpento de situación en si mismo.
Terminaremos comiendo algo como podamos, corriendo antes de que empiece la función.

El pasio de Fúcares nos espera magestuoso, como siempre, antes de que pidan silencio y comience es espectáculo.

Y mientras la luna nos observa desde un cielo lleno de estrellas, mientras olvidamos aquella carretera que hoy remodelan, mientras Madrid despierta ebrio de fuentes teñidas de amarillo y rojo, yo prefiero quedarme con el esperpento. El reflejo puro de lo que siempre fuimos, de nuestras risas y de nuestros momentos, de esas risas tan abundantes cuando eramos algo más jóvenes, algo olvidadas ahora que ocn los años nos convertimos en algo señorones.

miércoles, junio 25, 2008

Subido a un rascacielos

Los rascacielos siempre dan una perspectiva distinta de la vida.
Subir no suele ser grato si hay que hacerlo a pié. El esfuerzo nos hace ver que arriba no se debe estar tan bien como en el lobby, tomando un piscolabis en la esquina y escuchando la música de fondo mientras vemos a los huespedes y visitantes, a los hombres y mujeres vestidos de oficina y a algún otro despitado pasar.
Subir tampoco es grato cuando no estamos seguros de por qué lo hacemos. Enseguida llegan las dudas y uno se acuerda de tantos incendios o desgracias que evitaron a esos osados que subieron volver a bajar.

Pero si llegas arriba, si te asomas a la ventada que da la vista panorámica a toda la ciudad, te das cuenta de que lo que no es grato son los miedos.
Esos que cada uno llevamos dentro y que alimentan nuestra pereza para subir.



Mirar por aquel mirador es impresionante. La ciudad se vuelve diminuta. Los coches minúsculos. Las personas insignificantes. Da vértigo pensar en lo que esa perspectiva nos puede convertir. Pero a la vez nos da energía y fuerza, algo que de por sí no es malo si sabemos encauzarlo bien.

Cada uno tiene sus rascacielos favoritos. Además, estos cambian. Por ejemplo, quiero recordar cierta torre de la tv en Shaghai donde el último piso gira al son de la música de un piano. A pesar de lo sucios que se ven los cristales y lo distorsionadas que parecen desde allí las luces.

Este fin de semana estuve en un rascacielos. Uno precioso que miraba al futuro y al pasado a la vez. No me dio vértigo a pesar de que su inclinación hacía parecer que uno colgaba suspendido en el vacio.

La vista al pasado traía un futuro caluroso, musical, lleno de canciones de nuevos grupos, nuevos para mí. El nombre a modo de profecía de Sunny Drivers abría un hueco en mi memoria junto al río. A ese manzanares que empieza a tener orgullo de río.
La ventana delantera mostraba nuevas experiencias, paseos por el campo a orillas del alto Tajo, imaginando el camino hasta la desembocadura en Portugal. Una gasolinera, una chica gaditana en tierras castellanas y un domingo intenso de deportes, fútbol en buena compañía, poker de experimientación subprime, ¡ay tu que lees, igual lo entiendes!, y paddle.
Me gustaron los cocktails cerveceros del gambrinus, que casualmente tenía este domingo la gestión del bar de nuestro rascacielos. Me gustó la conversación que este lugar trajo por su sinceridad.

Así que hoy, miércoles, después de dos días de adoctrinamiento en el Escorial (digo, de formación sobre el liderazgo en la empresa), tengo una imagen grabada en la mente.
En ella salto del rascacielos. Como salté el lunes por la noche. Cuando puse nombre y apellidos y fechas a ciertos planes.

¿A qué jugamos?

Os dejo unos links que creo haber prometido en conversaciones varias.

Enjoy!

lunes, junio 16, 2008

Tinos y desatinos

Que acierto ir a las fiestas de San Antonio. Como tantos años, una vez más miles de personas en el parque de la bombilla; un concierto de La Casa Azul, la sorpresa de coincidir con Famma, si bien apenas pudimos decirnos hola y conocer, eso sí, a miniMaki y la suerte de una salida como las de antes, con la gente de antes.

Que desacierto asistir el sábado a la inaguración de Sugar. La terraza de Chamartín quiere jugar a una terraza para gente ya mayor con cierta clase pero se situa en un entorno de botellón y gentes más jóvenes inspirados en el Macumba (que sí, ya no se llama así, pero así le seguiremos llamando hasta que quiten el cartel que se ve desde cualquier calle cercana)

Que acierto aprovechar para ir de excursión al río dulce el domingo desafiando a la lluvia. Acierto porque no nos llovió.
Qué desacierto dejarnos llevar por la edad y no atrevernos a cruzar para llegar a la cascada, con el cariño que le tengo a aquel lugar. Pero es necesario adaptarse a todos.

Qué acierto acabar en el parador de Sigüenza, que acierto de íntima conversación, que acierto de momento, de silencio, de cantos gregorianos que inundan el ambiente, qué acierto de canciones, de recuerdos, en el coche de vuelta, qué acierto de risas, de complicidad.
Qué desacierto de tentación

Qué acierto de verano que aunque se resista ya está aquí, acierto de momentos de hoy y de siempre, de Almagro, que volverá en un par de semanas, de Xeraco que volverá en tres.
Qué desacierto de semana laboral. Y es que es una lata el trabajar.

Qué acierto de música. Quiero más música, quiero cerrar los ojos y dejarme llevar. Quiero volar, flotar, soñar, imaginar, jugar, volver a ser un niño, quiero sentir la magia de una hora más sentado en el campo, encima de un risco, a los pies un cañón, observando un castillo.

Qué acierto de gol de Villa en el último minuto (sí, aunque no sea mi pasión, también es bueno darle un toque a la pasión de los futboleros). Qué acierto de partida de poker con amigos tras el partido. Y qué acierto de Silk en Alcobendas. Se nota que ya soy mayor.

Qué acierto de reflexión. Y es que hay que ser positivo. Por pedir, que no quede.

Enjoy the week.

lunes, junio 09, 2008

Amor y Odio

Odio caminar por un centro comercial atestado de gente, buscando algo que no soy capaz de encontrar rompiendo una y otra vez las más básicas normas de conducta, peleando por un sitio en el aparcamiento, luchando por un hueco en el pasillo para el carrito, haciendo cola para pagar no sé que cosa.

Amaría estar en ese mismo lugar en la noche, escondido, viendo solo los palmos justo delante de mi que ilumina una linterna, sintiendome explorador en la noche, sabiéndome vigilado por los sistemas de seguridad, amenazado, quizás, por fieros perros guardianas, sintiendome guardián de tu calor entre mis brazos.

Amo la belleza espartana, la de un traje de chaqueta simple y a la vez elegante, la de las miradas que todo lo observan y que tanto me dicen, cuyo mensaje entiendo simplemente con una mirada. Amo el blanco de una blusa de oficina, una carpeta y unas gafas que nunca llevas.

Odiaría esa ostentación de anillos, pulseras y collares, ese peinado que se recrea en las formas artificiales, ese maquillaje que se vuelve máscara de porcelana ante el reflejo de la ténue luz de la mesilla.

Odio el tráfico por las mañanas en esta ciudad prisión llena de gente gris. Amo el movimiento acompasado del coche de al lado en el que la música da vida coloreada a la lluvia que aún nos acompaña.

Amo la brisa caliente del mar en verano, en ese paseo junto a la playa, sentirme patético jugando al volley en la playa, sentirme mayor nadando en la piscina, dejar que los aromas envuelvan noches de lino y ron. Odio abrir los ojos y ver que todo ha sido un sueño.

Odio no tener valor, pensar, pensar y no dejar de pensar, darle más y más vueltas, dejar que el tiempo pase sin tirar los dados. Amo tener la mente abierta para poder lanzarme siempre y cada vez, no importa donde.

Amo los momentos en los que sabes decir lo que quieres. En los que no te falta decisión. En los que tiras para delante sin pensartelo dos veces. Odio cuando las dudas te hacen ser como no eres.

Amo la noche tranquila, el baile sensual que no dice nada y lo dice todo, el pelo que cae mientras el cuerpo se mueve solo, aislado, en la pista. Odio cuando los comportamientos garrulos me hacen salir de ese ensimismamiento.

Amo los jueves, los viernes y como no los sábados. Quiero amar los lunes, aunque resulta difícil, sobre todo cuando me levanto

lunes, junio 02, 2008

Luxury Video Edition

¿Conoces Premier?
Para mi siempre ha sido una herramienta amigable, mucho más que el Pinacle Studio o el Sony Vegas.
El Premier ha sido compañero de buenos momentos, de angustia por no poder terminar un video a tiempo para un regalo de cumpleaños, de proyectos que no le da la gana guardar después de una tarde de trabajo...pero la verdad es que los resultados obtenidos han sido tan buenos siempre que le tengo cariño.

Este fin de semana he vuelvo a quedar con él. Y esta vez de nuevo me ha traido muy buenos resultados. No ya los propios de su labor, una práctica que no decía ni fu ni fa sino un par de buenos ratos, muy buenos ratos, con dos amigas que no veo con toda la frecuencia que me gustaría.
Así que no tengo más que agradecerselo una vez más al premier. Y por supuesto, a ellas por el estupendo finde que hemos pasado.

Sé que la vergüenza no permitirá que alguna de ellas, lectora en silencio, se anime a dejar un comentario aquí. Aunque me doy por supersatisfecho, claro, eso sería ya la guinda del pastel.

Y es que no hay nada como socializar y compartir. Porque eso hace fluir las sensaciones y los sentimientos. Y ¡qué seríamos nosotros sin sensaciones y sentimientos?

Y entre tanto sigo con los preparativos para Panamá aunque el periplo centroamericano se retrasará hasta Julio.

Lo dejaremos con algo de música que nada tiene que ver...y un video interesante al respecto.
Un video que da ideas para el Enjoy VI que, por si no se sabe ya, está previsto para el 20 de Septiembre.
"Enjoy VI, los recuerdos del ayer"

viernes, mayo 23, 2008

¿traición?

Hay cosas que ocurren de repente, sin esperarlas; cosas que por otro lado son intrascendentes; pero cosas que por un segundo te hacen reflexionar.
Siempre me ha gustado recrearme en esa reflexión, en la que viene por sorpresa, sin avisar. Quizás porque tiene mucha más importancia que cosas mucho más relevantes que nos ocurren en nuestra vida.

En especial, es bueno parar y recapacitar, mirar a trás en estos últimos 20 días que se han pasado sin conseguir arrebatar un solo segundo a mis horas para escribir un post aquí, ni siquiera para leer a los que siempre me acompañais en este ejercicio público de reflexión llamado blog.

Han sido días trepidantes. Y sin embargo no ha ocurrido nada especial.

Sigue lloviendo en Madrid. Siguen mojándose los sueños de fin de semana. Siguen terminando las noches de luz y color sin ser de verano. Siguen sirviendo para escapar, divertirse, jugar a seguir siendo joven, saltar, cantar, bailar, comer trocitos de mundo, arañar minutos a un relog que gira al doble de velocidad, recorrer las calles de esta ciudad sustituyendo el atasco de la mañana por una Castellana despejada en la que la unos ojos cerrados ocultan los coches que le quitan su magia.

Algunos cientos de kilómetros en la distancia, las palabras vertidas en forma de letras de forma apresurada en una tarde de jueves se tornan en locura surfista. Tarifa ofrece su mejor cara, en medio de la tempestad, en forma de extranjeros, caras blancas curtidas al sol que susurrando palabras oscuras en un castellano indigno de Cervantes conquistan los encantos de aquellas 3 bellas damas cuya sonrisa hoy brilla más; cuerpos cansados, almas que vuelven al trabajo en cualquier provincia de este país, o quizás en una concreta, y que lo hacen con cierto conformismo, quizás algo de desidia, pero con esa sonrisa, esa sonrisa y sea mirada de "que me quiten lo bailao"

Y es que el surf conjura otras almas un poco más al noroeste, en Oliva, donde las despedidas de soltera se concentran en forma de actividades, surf entre ellas, y noches de rojo pasión.
Una fiesta más para quienes juegan sin darse cuenta a superar la crisis de los 36.
Sangre de almas jóvenes que nos resistimos a "ser mayor"

Almas como aquellas que se reunen afablemente como medio pais ante la mirada complacida de nuestro Buenafuente para apoyar, entre la risa, la burla, el orgullo y la vergüenza ajena la representación eurovisiva.
Lo siento, soy un romántico, y el alma se me contrae cuando veo que la música en eurovisión pierde su magia, pierde la cualidad de transportarme a cualquier lugar al cerrar los ojos.

Entre tanto, los planes se suceden. Panamá se prepara para recibirme con sus rutas en helicóptero apenas unas semanas después de que la ruta Quetzal termine precisamente allí con el apoyo, curiosidades de la vida, de un alma que esta vez se perdió Tarifa. Estambul prepara también su recibimiento para la comitiva de los roadtrips que esta vez son menos pero que harán este viaje más auténtico.

Son tiempos que van y vienen, que te llevan...si te dejas llevar. Y entre tanto, pienso en escribir esto en la soledad de mi coche, sentado en el garaje en la oscuridad, con los ojos cerrados y la música a tope. Unos momentos para reflexionar.

La luz se enciende, alguien entra y pensará que estoy loco. Debo estarlo. Apago la música y salgo. Y dejo atrás esa reflexión. Porque no me quiero contestar a la pregunta de qué camino tomar.
Porque acabo de volver, después de toda la tarde entrando y saliendo de esta puerta que da a un nuevo camino que no sé si quiero tomar.

Prefiero los laberintos en que tomar decisiones es fácil, porque no sabes cada bifurcación a donde te va a llevar.

martes, mayo 13, 2008

Soy lo Prohibido



Podría ser un lugar cualquiera de una ciudad caribeña. Colón, en la costa este de Panamá, una taberna cerca del viejo Malecón en la Habana o una tasca, con puntales de madera carcomida por el tiempo en la esquina de una olvidada calle de Santo Domingo.
Pero no podría ser ahora. Tendría que ser en un instante en el que el tiempo se detuvo, en el que la noche dejo paso a un día eterno, de sol al atardecer.
El cuerpo pegajoso, víctima de la humedad del ambiente, a pesar del ventilador en el techo, apenas cubierto por una camiseta, quizás incluso de tirantes, sabría que volvía a estar en el Caribe, en aquella América lejana y a la vez cercana al corazón.

Un lugar comido por el tiempo, por la desidia, en el que las personas se dejan consumir entre vino y cerveza, disfrutando de la buena compañía, turistas venidos de ultramar, parroquianos que ni siquiera se saludan, respetando la intimidad del momento. Todos se conocen. Todos saben que están allí.

Sentarme en aquel rincón siempre me ha proporcionado una tranqulidad algo siniestra quizás, pero siempre cálida.
Siempre cerca de aquel hombre de traje blanco de lino, de sobrero Panamá de medio lado de cigarro Habano que se consume a ritmo sosegado pero constante. Un alma astuta, siempre alerta pero de algún modo adormecida que no pierde la vista de la puerta.
Siemre cerca de aquella joven, morena de piel, vestida de blanco, con tirantes de verano, de ojos como soles marcados por un cerco negro, pintado como muralla de un fondo blanco como la espuma y unas pupilas profundas, infinitas, en las que me pierdo cuando intento bucear en medio de la noche, intentando mantener la mirada, quizás también, la sonrisa.
Siempre cerca de la bella dama de alta alcurnia que sombrilla en mano nos observa desde el reservado, ora vestida de negro,ora de rojo, ora de blanco, de amarillo, siempre a tono con el brillo del sol que entra por las ventanas.
Alrededor, tantas otras caras cansinas que nadan en cervezas al atadecer, después de una dura jornada de trabajo. ¿en el puerto? ¿en los barcos de su majestad? ¿en el campo?
Caras que, como yo, se desdibujan ensimismadas en Alison, mientras canta para todos nosotros esta canción que hoy escucháis en este post.

Imágenes de fantasía que se confunden con la realidad en torno a mí mientras se me escapan los días sin publicar, mientras recuerdo la isla de La Palma y los besos de tus labios tentadores.
El Caribe me atrae y me pide que vuelva a tí.

Aclaración: si, lo sé, últimamente estoy perdiendo un poco el norte, tanto en las formas como en el contenido. La realidad se desdibuja. Pero...
Simplemente dejadme desdibujarla un poco más. Ser un personaje ma´s entre las letras. ya habrá tiempo de volver a la realidad. Espero que lo disfrutéis.

martes, mayo 06, 2008

Cuando la juventud no es solo una cuestión de edad

Dicen los sabios (¡menudos ellos!) que la juventud es una cuestión de la mente. Se es joven de espíritu y eso nos da fuerzas para la lucha del día a día, para afrontar la vida con actitud y aptitud. En una palabra, de forma positiva.

Este espíritu mío siempre se considera muy positivo. Muy joven, muy moderno él. Cosas que tiene la actitud y, supone él (el espíritu), la aptitud también.

Y ahí tienes al alma, evitando asentar cabeza, escribiendo fantasías que rozan la realidad sobre aventuras extraconyugales, sobre lugares y viajes, desdibujando una línea que a veces se torna aún más borrosa entre la verdad y la mentira, disfranzando al payaso de señor y al señor de payaso, payaso el que hace reir a su entorno, señor el que viene todos los días a la oficina.
Ahí la tienes jugando a ser un niño, organizando fiestas que poco tienen que ver con las más convencionales de siempre, evitando los vicios dañinos para el cuerpo y dándose a los vicios dañinos para el alma como ente joven que a sus pocos años puede con todo.

Pero entonces, de repente, un día sales con gente nueva. Haces nuevos amigos y comienzas los juegos de siempre. Y te lanzas a la aventura que nunca has hecho antes. Desciendes barrancos, destrepas, haces rappel río abajo, sifones, etc, etc; y te das cuenta de que el cuerpo no es atemporal, por mucho que ciertas amigas se empeñen en ello. Y que los 33 pesan ligeramente al realizar ciertas actividades.

En cualquier caso, no hay que perder la compostura. Lo importante fue llegar al final. Y terminar los juegos. Los Juegos de siempre. Marcha, risas, fiestas hasta el amanecer, escasez de horas de sueño, más alcohol del debido, excursiones, más risas, más juegos, ¡hay que ver como le gustan estos juegos a un alma joven! y al terminar, un recuerdo agradable; un fin de semana de puente más.