Mis disculpas. Entre el trabajo, el poco dormir y este buen tiempo que nos acompaña, he tenido siempre algo que ocupaba mi tiempo impidiéndome actualizar la pasada semana.
Una semana especialmente intensa pero carente de una especial intensidad. Si, suena incongruente, pero no lo es. Uno busca cierta intensidad a veces, una intensidad especial y sin embargo se encuentra inmerso en un sin fin de actividades, muy intensas pero no especiales.
Supongo que muchos de los días de la semana pasada en Madrid fueron así. Unas veces por estar fuera y otras por no ser capaz de salir hacen que los días de sol pasen desapercibidos a veces. Pero siempre llega un momento en que la cosa cambia. En que puedes salir a caminar por la calle y disfrutar del día y sentir, por vez primera en este 2009 el sol en la cara. La melanina haciendo de las suyas.
Simplemente me encanta. De repente se abre la puerta a puentes, vacaciones y otros eventos que, si bien quedan en la distancia aún, se muestran mucho más cercanos.
Es tiempo de descuento para el invierno. Y ya no le queremos.
Así que bailemos como posesos, giremos sobre nosotros mismos al son de la música entrando en éxtasis para recibir a la primavera que nos visita en 6 días. Saltemos, comencemos a quitarnos toda esa ropa del invierno y dejemos que el sol caliente nuestra piel.
Saltemos de nuevo.
Perdamos la respiración y acabemos jadeantes como locos, como niños que pierden el juicio.
Corramos todo lo rápido que podamos, subamos a las montañas a asustar a la nieve, disfrutemos del agua del deshielo, dejemos que la vista halague a aquello que vemos, dejemos que la luz nos ciegue.
Es tiempo de primavera. Y ya se sabe, dejad que la sangre se altere, que suba la bilirubina, etc, etc, etc.
No perdamos el control a lo Historias del Kronen, ni siquiera a lo Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios...
Pero aprovechemos para hacer alguna locura. De esas que se hacen mientras se guiña un ojo al destino.
Se escuchaban ayer por la noche en un local cerca de unas terrazas en las afueras de Madrid las opiniones vertidas por una guapa dama. Ella sostenía, escuchada con atención el ¿chocante? titular de este post.
Quizás es el tipo de cosas que nunca se piensan. Pero de alguna forma estoy de acuerdo.
Toda mujer, supongo que todo ser humano, espera que le hagan sentir especial.
Se hablaba del miedo. De como no queremos jugárnosla hoy. De como todo se reduce a esconder la mano que tiro no ya la piedra si no la china para llamar la atención.
Ella reviindicaba el valor de aquel que se la juega y apuesta, que incluso disfruta con el riesgo, por aquella persona que despierta su, digamoslo así, atención.
Francamente, me encanta el riesgo. Y más en primavera.
Vamonos de vacaciones, por favor. La playa espera.
Enjoy!
¿Trabajo o placer? En cualquier caso, activo, dinámico, divertido, abierto, algo loco a veces, pero sobre todo vivo. Devorador de comentarios de ti, lector y, ahora escritor, locuaz, sensato, equilibrado, atado por la locura, buscador de tesoros, amante de las sorpresas, emprendedor, luchador interior, enemigo de uno mismo. En suma, humano.
lunes, marzo 16, 2009
martes, marzo 03, 2009
Bailar
Dos semanas muy duras sin horarios de ningún tipo tienen como premio este martes de lluvia.
Dos semanas es lo que ha durado esta montaña rusa. Lo bueno de estas atracciones es que no duran mucho. Supongo que no podrian durar más sin correr el riesgo de morir en el interno.
Lo malo es que cuando uno es masoquista al terminar se vuelve a poner en la cola y si, como es este caso, no hay cola, se convierte en un sin parar de subir y bajar, de expectación en la lenta subida, emociones fuertes en la caida, ilusión en la remontada y, como no, cierta decepción al llegar al final.
Pero no me puedo quedar. Después de todo este último fin de semana volví a ratios normales de horas de sueño / horas del día. Claro que lo que considero normales suele ser bajo...pero aún así todo parece volver a la normalidad.
Es curioso que a pesar de la lluvia espero con ilusión. No sé muy bien qué. Por un lado si, el corto plazo, la maravillosa tertulia que hay preparada para este viernes al más puro estilo Iker Jiménez. Las largas jornadas laborales que últimamente disfruto no tengo aún muy claro por qué. La lectura de mi querido sueco Stier Larsson (si, a pesar de ser bestseller, lo recomiendo) o una comida y kick off de los preparativos para el próximo enjoy.
Todo eso a pesar de que aún no huele a primavera en las calles. ¡Ay, como lo echo en falta!
Lo que pasa es que me fijo en el medio plazo y se ve borroso. Al medio plazo solo le pido unas pequeñas vacaciones, más tomatitos cherries (que me he vuelto adicto) y, mira por donde, que alguien baile conmigo.
Dos semanas es lo que ha durado esta montaña rusa. Lo bueno de estas atracciones es que no duran mucho. Supongo que no podrian durar más sin correr el riesgo de morir en el interno.
Lo malo es que cuando uno es masoquista al terminar se vuelve a poner en la cola y si, como es este caso, no hay cola, se convierte en un sin parar de subir y bajar, de expectación en la lenta subida, emociones fuertes en la caida, ilusión en la remontada y, como no, cierta decepción al llegar al final.
Pero no me puedo quedar. Después de todo este último fin de semana volví a ratios normales de horas de sueño / horas del día. Claro que lo que considero normales suele ser bajo...pero aún así todo parece volver a la normalidad.
Es curioso que a pesar de la lluvia espero con ilusión. No sé muy bien qué. Por un lado si, el corto plazo, la maravillosa tertulia que hay preparada para este viernes al más puro estilo Iker Jiménez. Las largas jornadas laborales que últimamente disfruto no tengo aún muy claro por qué. La lectura de mi querido sueco Stier Larsson (si, a pesar de ser bestseller, lo recomiendo) o una comida y kick off de los preparativos para el próximo enjoy.
Todo eso a pesar de que aún no huele a primavera en las calles. ¡Ay, como lo echo en falta!
Lo que pasa es que me fijo en el medio plazo y se ve borroso. Al medio plazo solo le pido unas pequeñas vacaciones, más tomatitos cherries (que me he vuelto adicto) y, mira por donde, que alguien baile conmigo.
domingo, febrero 22, 2009
En voz baja.
En voz baja se dicen cosas, muchas cosas, las cosas más importantes.
A veces se dicen cosas intimas.
A veces se dicen cosas que no se sienten, sino que simplemente se dicen.
A veces se susurran cosas que da miedo decir.
A veces se da la llave de los sentimientos y del corazón.
Para eso supongo que hay que tener corazón.
Y en alta voz se dicen muchas más cosas. se dice aquello que sale de la boca sin pensar.
En voz alta se rie, se baila. Se dicen y se hacen también cosas bonitas. Pero no se perciben igual de íntimas. Igual de agradables. No parecen salirnos de dentro.
Suponiendo que haya un "dentro"
Es domingo por la tarde, un domingo de invierno que torna a su fin. Sigue habiendo frio pero pasan ya de las seis y aún el sol entra por mi ventana. Y en momentos puntuales se puede pasear por la ciudad sintiendo la piel caliente bombardeada por los rayos del sol. Solamente momentos fugaces. Pero momentos que nos animan porque los días largos están a la vuelta de la esquina.
¿Qué puedo decir?
Se me acumula trabajo en varios frentes. Pero estoy contento porque todo huele a reto.
Duermo poco. Muy poco, en parte porque no paro de una en otra, en parte porque no sirvo para estar tanto tiempo en la cama ¿o sí? Dice alguien que me conoce que tengo que rebajar el ritmo para asentar cabeza. Y simpere que lo dice me pregunto si podré asentar cabeza alguna vez. Si querré.
Una semana junto al mar sin siquiera verlo apenas desde el avión. Cenas y comidas compartiendo mesa con vidas distintas que no son capaces de descubrir lo que se esconde en aquel que se sienta enfrente.
Casas grandes, muy grandes, con familias típicas americanas con tres hijos y una madre que viaja por trabajo a la vieja Europa descubriendose inocente, descubriendo muy buen fondo mientras en la noche de los tiempos encuentra por sorpresa pequeños placeres inocentes, comidas, cenas, pescados, frutas, infusiones y pacharán. A su lado la más dispuesta, aquella que en su juventud visitó este país de regalos de cumpleaños. Aquella cuyo fondo menos inocente no se puede ocultar tras una sonrisa y unas gafas. Entre ellas caras más sinceras, gentes menos miradas, inglesas y belgas y el elemento políticamente incorrecto, nexo de todos ellos, esta vez en forma de pendiente sueco en la oreja izquierda.
Mientras asisto a estos juegos mi mente lucha consigo misma porque quiero irme al norte de la ciudad, quiero escapar, quiero arriesgar y dejarme llevar por el placer. Quiero perderme en la pasión.
Y en ocasiones lo hago.
La semana es como un sueño; un sueño que se construye de la noche a la mañana, algo grande, que se desvanece dando paso al sueño de otros. Miles de personas que van y vienen, que entran y salen, que hablan, rien, y todos como individuos parte de un mismo todo.
Luces, colores, juegos, más juegos...pasión, puestas a tierra, más pasión. Cubitos de hielo. Frío, brisa, mar. Críticas de un conductor, cenas especiales, palabras en otros idiomas, juegos de palabras.
Y mi mente, entretanto, pensando en los tomatitos cherry.
Feliz fin de invierno, my friends.
En voz baja se dicen cosas, muchas cosas, las cosas más importantes.
A veces se dicen cosas intimas.
A veces se dicen cosas que no se sienten, sino que simplemente se dicen.
A veces se susurran cosas que da miedo decir.
A veces se da la llave de los sentimientos y del corazón.
Para eso supongo que hay que tener corazón.
Y en alta voz se dicen muchas más cosas. se dice aquello que sale de la boca sin pensar.
En voz alta se rie, se baila. Se dicen y se hacen también cosas bonitas. Pero no se perciben igual de íntimas. Igual de agradables. No parecen salirnos de dentro.
Suponiendo que haya un "dentro"
Es domingo por la tarde, un domingo de invierno que torna a su fin. Sigue habiendo frio pero pasan ya de las seis y aún el sol entra por mi ventana. Y en momentos puntuales se puede pasear por la ciudad sintiendo la piel caliente bombardeada por los rayos del sol. Solamente momentos fugaces. Pero momentos que nos animan porque los días largos están a la vuelta de la esquina.
¿Qué puedo decir?
Se me acumula trabajo en varios frentes. Pero estoy contento porque todo huele a reto.
Duermo poco. Muy poco, en parte porque no paro de una en otra, en parte porque no sirvo para estar tanto tiempo en la cama ¿o sí? Dice alguien que me conoce que tengo que rebajar el ritmo para asentar cabeza. Y simpere que lo dice me pregunto si podré asentar cabeza alguna vez. Si querré.
Una semana junto al mar sin siquiera verlo apenas desde el avión. Cenas y comidas compartiendo mesa con vidas distintas que no son capaces de descubrir lo que se esconde en aquel que se sienta enfrente.
Casas grandes, muy grandes, con familias típicas americanas con tres hijos y una madre que viaja por trabajo a la vieja Europa descubriendose inocente, descubriendo muy buen fondo mientras en la noche de los tiempos encuentra por sorpresa pequeños placeres inocentes, comidas, cenas, pescados, frutas, infusiones y pacharán. A su lado la más dispuesta, aquella que en su juventud visitó este país de regalos de cumpleaños. Aquella cuyo fondo menos inocente no se puede ocultar tras una sonrisa y unas gafas. Entre ellas caras más sinceras, gentes menos miradas, inglesas y belgas y el elemento políticamente incorrecto, nexo de todos ellos, esta vez en forma de pendiente sueco en la oreja izquierda.
Mientras asisto a estos juegos mi mente lucha consigo misma porque quiero irme al norte de la ciudad, quiero escapar, quiero arriesgar y dejarme llevar por el placer. Quiero perderme en la pasión.
Y en ocasiones lo hago.
La semana es como un sueño; un sueño que se construye de la noche a la mañana, algo grande, que se desvanece dando paso al sueño de otros. Miles de personas que van y vienen, que entran y salen, que hablan, rien, y todos como individuos parte de un mismo todo.
Luces, colores, juegos, más juegos...pasión, puestas a tierra, más pasión. Cubitos de hielo. Frío, brisa, mar. Críticas de un conductor, cenas especiales, palabras en otros idiomas, juegos de palabras.
Y mi mente, entretanto, pensando en los tomatitos cherry.
Feliz fin de invierno, my friends.
martes, febrero 17, 2009
Tomatitos Cherry
¿Cuándo te das cuenta?
Estas hablando, picando algo, charlando distraidamente, riendo...
Ni siquieras tienes muy claro lo que pruebas; es más bien un acto social.
Y de repente algo explota en tu boca.
Ha sido un tomatito cherry.
Si, estaba cocido, algo pasado, pero en su justa medida y al morder, zas!
Ha inundado tu boca de color. Rojo, supongo. No es fácil mirar dentro de la boca y menos delante de tanta gente.
Pero lo sabes. sabes que el rojo líquido ha inundado tu boca.

Y como en un anuncio del último producto del supermercado tu vida cambia.
De repente aunque es febrero, aún es invierno y hace frío, los dos grados que ha subido la temperatura se notan como si fueran 20.
Es lo que tienen las fiestas. Que así empiezan.
Lo confieso. Llevo sin dormir más de 5 horas desde el miercoles pasado y la media no creo que llegue a las 4 horas.
Hoy voy a dormir 7...no me lo creo...
Es la dura vida de trabajo y vida social y ambos a veces mezclado de los últimos meses.
Clientes, presentaciones, encuentros, cenas, comidas, copas...
Y en medio de todo aquello algunos tomates. No, no de los de los calcetines. No, tomates de esos de la fruteria, jugosos, muy rojos. Y es que el tomate es muy bueno para la salud. Abundancia de tomates en las cenas de esta semana fuera.
Pero, ¡que le vamos a hacer!, estos tomates tienen poco de especial. Son eso, simplemente tomates.
Pero, ¡ay donde está el tomatito cherry! ¡donde quedó aquel que me sorprendió tan por sorpresa en la cena del sábado!
Y seguimos buscando.
Supongo que no puedo negar que me molan los tomates.
Enjoy de casi miercoles
Estas hablando, picando algo, charlando distraidamente, riendo...
Ni siquieras tienes muy claro lo que pruebas; es más bien un acto social.
Y de repente algo explota en tu boca.
Ha sido un tomatito cherry.
Si, estaba cocido, algo pasado, pero en su justa medida y al morder, zas!
Ha inundado tu boca de color. Rojo, supongo. No es fácil mirar dentro de la boca y menos delante de tanta gente.
Pero lo sabes. sabes que el rojo líquido ha inundado tu boca.

Y como en un anuncio del último producto del supermercado tu vida cambia.
De repente aunque es febrero, aún es invierno y hace frío, los dos grados que ha subido la temperatura se notan como si fueran 20.
Es lo que tienen las fiestas. Que así empiezan.
Lo confieso. Llevo sin dormir más de 5 horas desde el miercoles pasado y la media no creo que llegue a las 4 horas.
Hoy voy a dormir 7...no me lo creo...
Es la dura vida de trabajo y vida social y ambos a veces mezclado de los últimos meses.
Clientes, presentaciones, encuentros, cenas, comidas, copas...
Y en medio de todo aquello algunos tomates. No, no de los de los calcetines. No, tomates de esos de la fruteria, jugosos, muy rojos. Y es que el tomate es muy bueno para la salud. Abundancia de tomates en las cenas de esta semana fuera.
Pero, ¡que le vamos a hacer!, estos tomates tienen poco de especial. Son eso, simplemente tomates.
Pero, ¡ay donde está el tomatito cherry! ¡donde quedó aquel que me sorprendió tan por sorpresa en la cena del sábado!
Y seguimos buscando.
Supongo que no puedo negar que me molan los tomates.
Enjoy de casi miercoles
lunes, febrero 09, 2009
Qué difícil
La mente necesita ciertas drogas que le inspiren tranquilidad. No me entendáis mal. Ya sabéis de qué drogas hablo. De esas intangibles que nos dan los momentos, las personas, esas que se reflejan en sensaciones.
Es cierto que a veces las drogas no son suficientes. O quizás resulta que nos acostumbramos a ellas y pierden su efecto. O simplemente tenemos el dudoso placer de tener mentes tan inquietas que necesitan cada vez dosis más fuertes, también dosis nuevas.
Cuando uno no tiene su dosis la mente se agita; El cuerpo se tensa; La piel pica; Los nervios extreman su sensibilidad. Acabamos viéndonos en un rincón jugando con las espinas de una rosa que encontráramos por casualidad.
Supongo que así son las cosas a veces. Porque hay un momento en el que jugar con espinas se torna aburrido. Y salir a la calle da pereza porque hace frío. Y escuchar la música no aporta nada nuevo, ni siquiera sensaciones.
Es la desidia.
Siendo honesto no sé bien como se llega hasta ahí. Pero no hay nada peor que estar de vuelta de todo. Porque se pierde la ilusión por las cosas nuevas. Se pierde todo y se tiene nada.
Por eso es importante estar atentos.
Porque ante cualquier sospecha de desidia no hay más que ser fiel a la máxima, casi un principio:
"CARPE DIEM"
Y es que el tiempo no nos lo devuelve nadie.
No podemos dejar que nadie nos lo robe.
A veces es necesario decirnos a nosotros mismos estas cosas para luego escucharnos con atención. Que son tantos los momentos en los que nos movemos con nuestras máscaras sociales que llegamos a creernoslas. Y dejamos de ser nosotros mismos.
Es cierto que a veces las drogas no son suficientes. O quizás resulta que nos acostumbramos a ellas y pierden su efecto. O simplemente tenemos el dudoso placer de tener mentes tan inquietas que necesitan cada vez dosis más fuertes, también dosis nuevas.
Cuando uno no tiene su dosis la mente se agita; El cuerpo se tensa; La piel pica; Los nervios extreman su sensibilidad. Acabamos viéndonos en un rincón jugando con las espinas de una rosa que encontráramos por casualidad.
Supongo que así son las cosas a veces. Porque hay un momento en el que jugar con espinas se torna aburrido. Y salir a la calle da pereza porque hace frío. Y escuchar la música no aporta nada nuevo, ni siquiera sensaciones.
Es la desidia.
Siendo honesto no sé bien como se llega hasta ahí. Pero no hay nada peor que estar de vuelta de todo. Porque se pierde la ilusión por las cosas nuevas. Se pierde todo y se tiene nada.
Por eso es importante estar atentos.
Porque ante cualquier sospecha de desidia no hay más que ser fiel a la máxima, casi un principio:
"CARPE DIEM"
Y es que el tiempo no nos lo devuelve nadie.
No podemos dejar que nadie nos lo robe.
A veces es necesario decirnos a nosotros mismos estas cosas para luego escucharnos con atención. Que son tantos los momentos en los que nos movemos con nuestras máscaras sociales que llegamos a creernoslas. Y dejamos de ser nosotros mismos.
lunes, febrero 02, 2009
Casualidades de la vida
Al hilo del post de la semana pasada me comenta facebook, que de esto parece saber mucho, que si hay una canción que me pueda caracterizar esta es "The Great Escape"
(si, David, aquí está el enlace a la canción :-)
Supongo que será por aquello de la letra, nunca mejor aplicada a eso de escapar, de encontrar un destino, un camino, un sendero, un lugar. O más o menos o al menos tomándola según nos interesa que para estas cosas es mejor siempre adoptar la visión del vidente. Ya se sabe, 100 veces creeré ver a un espectro pero nunca pasará nada. Una de las veces que lo crea ocurrirá una desgracia y entonces habrá sido una premonición
Bromas aparte, simplemente me ha hecho gracia. Y lo ha hecho en un fin de semana un tanto aburrido, de esos de a ver si se termina ya el mal tiempo y sin embargo no deja de nevar. De verdad, se trata nada más de que aparezca el sol, nada de subidas bruscas de la temperatura. Mi melanina lo necesita. Mi piel...
Porque ya va siendo hora, de verdad. Hora de poder salir a la calle menos abrigado, de poder hacer deporte al aire libre sin que las manos se tornen rojas, de poder olvidar si va a llover o no...
Supongo que alguno de los lectores que me acompañó este fin de semana habría esperado algún comentario más...no sé, más críptico, más lleno de contenido, una de esas elucubraciones que nadie entiende pero la verdad es que de momento prefiero no hablar del destino, de lo que vendrá, de lo que deparará las próximas semanas. No me interesa. Carpe Diem. Esta vez más que nunca.
Pero...bueno, vale, no me puedo contener...solo un comentario. Encontrar la felicidad en los pequeños detalles por tontos que sean es necesario y bonito. Sin embargo en otros momentos es peligroso porque queremos fijarnos en detalles que no estamos seguros del todo de que nos hagan felices. Hasta el punto de que cuando tenemos que decidir no sabemos por donde tirar.
Supongo que los dioses griegos o egipcios tendrían estas cosas más claras. O, más aún, los romanos que hacían gala de su existencia de una forma mucho más superficial, sin entrar en debates filosóficos.
Por eso hoy prefiero sentirme romano. Un romano totalmente superficial.
(si, David, aquí está el enlace a la canción :-)
Supongo que será por aquello de la letra, nunca mejor aplicada a eso de escapar, de encontrar un destino, un camino, un sendero, un lugar. O más o menos o al menos tomándola según nos interesa que para estas cosas es mejor siempre adoptar la visión del vidente. Ya se sabe, 100 veces creeré ver a un espectro pero nunca pasará nada. Una de las veces que lo crea ocurrirá una desgracia y entonces habrá sido una premonición
Bromas aparte, simplemente me ha hecho gracia. Y lo ha hecho en un fin de semana un tanto aburrido, de esos de a ver si se termina ya el mal tiempo y sin embargo no deja de nevar. De verdad, se trata nada más de que aparezca el sol, nada de subidas bruscas de la temperatura. Mi melanina lo necesita. Mi piel...
Porque ya va siendo hora, de verdad. Hora de poder salir a la calle menos abrigado, de poder hacer deporte al aire libre sin que las manos se tornen rojas, de poder olvidar si va a llover o no...
Supongo que alguno de los lectores que me acompañó este fin de semana habría esperado algún comentario más...no sé, más críptico, más lleno de contenido, una de esas elucubraciones que nadie entiende pero la verdad es que de momento prefiero no hablar del destino, de lo que vendrá, de lo que deparará las próximas semanas. No me interesa. Carpe Diem. Esta vez más que nunca.
Pero...bueno, vale, no me puedo contener...solo un comentario. Encontrar la felicidad en los pequeños detalles por tontos que sean es necesario y bonito. Sin embargo en otros momentos es peligroso porque queremos fijarnos en detalles que no estamos seguros del todo de que nos hagan felices. Hasta el punto de que cuando tenemos que decidir no sabemos por donde tirar.
Supongo que los dioses griegos o egipcios tendrían estas cosas más claras. O, más aún, los romanos que hacían gala de su existencia de una forma mucho más superficial, sin entrar en debates filosóficos.
Por eso hoy prefiero sentirme romano. Un romano totalmente superficial.
martes, enero 27, 2009
Una llama en el horizonte



Como almas en pena que desconocen su sino nos movemos por este mundo en días oscuros como hoy, en pleno invierno.
Como zombies vivimos lo cotidiano, el camino al trabajo, el atasco, las prisas, el correr a cumplir con una y otra obligación.
Zombies empujados por un hechizo en contra de nuestra propia naturaleza.
Como vampiros presa de su maldición nos atenemos el fin de semana a los estereotipos y dejamos que los vicios llenen, como sangre chupada de nuestras víctimas, nuestros cuerpos cargándolos de fuerza para volver a ser zombies al día siguiente; convirtiéndonos en víctimas de nosotros mismos.
Como presos de una bruja en una jaula tras los barrotes pasamos los días.
¿Quién se atreve a vivir abiertamente sin esconderse detrás de una mascara?
Aún es pronto para que el carnaval nos traiga su fiesta pagana. Sexo, placer, desenfreno y mucho más en la caída de los valores, de la moral, de todo lo bueno y lo malo a un simple placer por el placer, vivir por vivir. La simpleza que nos da la vida.
Pero un día al despertar descubres que la droga ya no produce el efecto esperado y que la resaca pesa mucho sobre la mente de cuerpos, supongo, ya no tan fuertes y un poco más depauperados.
Ese día descubres que necesitas un bastón para apoyarte, un hombro en el que llorar, un oido al que susurrar, una sonrisa a la que mirar, un motivo por el que reir.
Ese día descubres que ya no quieres hacer lo de siempre. Que quieres romper. Que quieres luchar.
O quizás también que quieres morir.
Y ese día como si fueras un héroe te atreves a salir a la calle y dejar el pasado atrás. Romper las cadenas, el trabajo, los comportamientos sociales, la hipocresía. Ese día, en medio de una fiesta te quitas tu máscara real ocultándote bajo una máscara de carnaval al más puro estilo Eyes Wide Shut.
Y una vez en la calle gritas. Porque sientes que hay que gritar. Porque el cerebro se excita al sentir al corazón acelerarse; porque la vida se te escapa en cada salto que pegas. Porque echas a correr. Corres sin parar, sin destino, sin lugar hacia el que ir; un acto reflejo.
Y gritas de nuevo como única vía de escape frente a la desesperación
En ese momento solo te salva mirar al frente, falto de aire y ver, allí, en el horizonte, una pequeña llama. Una vela que a veces te mira, a veces se rie de ti.
Una vela que no se apaga con el viento.
En ese momento sabes porqué corrías, porqué gritabas y porqué te dejabas llevar. Un motivo para continuar en el camino. Para seguir.

Y mientras unos corren en busca de su llama, otros se quedan. Los poseedores de más suerte, simplemente víctimas de su estado zombie dejandose llevar, una vez más, sin saber porqué. Simplemente chupandose la sangre dia a día.
Los más infelices descubriendo como otros siguen a su llama y ellos no tienen llama a la que perseguir.
A ver si llega ya la primavera y vuelven a florecer las plantas del jardín.
Para poder despertar en algún lugar a la orilla del mar; un lugar un tanto decrépito, colonial, en el que amanecer bajo el sol en short y camiseta.
Un lugar en el que olvidar a los zombies, a los vampiros y a las máscaras del día a día.
Un lugar en el que amanecer contigo.
martes, enero 20, 2009
Vida y sociedad
Hay cosas que no se aprenden. O mejor dicho, aunque se aprendan, no se asimilan.
En el colegio y en el instituto siempre nos han enseñado materias, llamémoslas objetivas. La historia es como es (a pesar de las emocionantes visiones un tanto subjetivas de algún profesor), las matemáticas son exactas, la física y la química son muy apasionantes pero eminentemente pragmáticas...
En el colegio también aprendemos otras cosas. Gymnasia, ética, religión en algunos casos. Asignaturas todas ellas algo politizadas o devaluadas que sin embargo tienen un extraordinario valor en la formación de las personas. Asignaturas que por otro lado considero escasas.
Y es que hay un "algo" que nos convierte a cada uno en lo que somos independientemente de lo que estudiemos. Así unos se comportan refugiándose en su mundo particular, otros son más extrovertidos; algunos son más inocentes o más espabilados, algunos prefieren estar siempre al frente, otros pasar desapercibidos. Elementos todos ellos que van más allá de cosas tales como el sexo o la religión pero que se marcan claramente cuando se habla de estos temas y que dependen de habilidades que se desarrollan con tantos y tantos ejercicios y actividades: deporte, teatro, expresión corporal...todo ello por supuesto bajo el manto inequívoco de la familia, elemento fundamental en todo esto. Y entiendo aquí familia como nuestro entorno de padres, hermanos, amigos, profesores, vecinos, etc. Porque cada uno de ellos influye a su manera, poco o mucho, en cada uno de nosotros.
Todas estas influencias, además, no terminan como las matemáticas o la historia en la época escolar sino que nos acompañan en cada momento de nuestra vida.
Es curioso como no nos damos muchas veces cuenta de todo esto. Supongo que los sistemas están pensados para que nadie se de cuenta. Porque es un arma extraordinaria. Un arma perfecta. Si todo lo que hicieramos, dijésemos, etc, estuviera pensado de acuerdo a esa visión del cómo vamos a influenciar a nuestro entorno y todo lo que interacciona con nosotros lo vemos como posible influencia, en tal caso, una de dos: o nos volvemos locos o desarrollamos unas capacidades sociales increibles.
Supongo que esa es la virtud, o parte de la virtud de un líder. Aunque hay muchas más.
Una disertación un tanto atípica para este foro, lo sé. Una disertación por otro lado muy incompleta pero que me vino a la cabeza mientras leía el periódico viendo a Obama cambiar la historia.
Y es que todos y cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar la historia. Pero la mayoría no es consciente de ello.
Enjoy de martes ;-)
En el colegio y en el instituto siempre nos han enseñado materias, llamémoslas objetivas. La historia es como es (a pesar de las emocionantes visiones un tanto subjetivas de algún profesor), las matemáticas son exactas, la física y la química son muy apasionantes pero eminentemente pragmáticas...
En el colegio también aprendemos otras cosas. Gymnasia, ética, religión en algunos casos. Asignaturas todas ellas algo politizadas o devaluadas que sin embargo tienen un extraordinario valor en la formación de las personas. Asignaturas que por otro lado considero escasas.
Y es que hay un "algo" que nos convierte a cada uno en lo que somos independientemente de lo que estudiemos. Así unos se comportan refugiándose en su mundo particular, otros son más extrovertidos; algunos son más inocentes o más espabilados, algunos prefieren estar siempre al frente, otros pasar desapercibidos. Elementos todos ellos que van más allá de cosas tales como el sexo o la religión pero que se marcan claramente cuando se habla de estos temas y que dependen de habilidades que se desarrollan con tantos y tantos ejercicios y actividades: deporte, teatro, expresión corporal...todo ello por supuesto bajo el manto inequívoco de la familia, elemento fundamental en todo esto. Y entiendo aquí familia como nuestro entorno de padres, hermanos, amigos, profesores, vecinos, etc. Porque cada uno de ellos influye a su manera, poco o mucho, en cada uno de nosotros.
Todas estas influencias, además, no terminan como las matemáticas o la historia en la época escolar sino que nos acompañan en cada momento de nuestra vida.
Es curioso como no nos damos muchas veces cuenta de todo esto. Supongo que los sistemas están pensados para que nadie se de cuenta. Porque es un arma extraordinaria. Un arma perfecta. Si todo lo que hicieramos, dijésemos, etc, estuviera pensado de acuerdo a esa visión del cómo vamos a influenciar a nuestro entorno y todo lo que interacciona con nosotros lo vemos como posible influencia, en tal caso, una de dos: o nos volvemos locos o desarrollamos unas capacidades sociales increibles.
Supongo que esa es la virtud, o parte de la virtud de un líder. Aunque hay muchas más.
Una disertación un tanto atípica para este foro, lo sé. Una disertación por otro lado muy incompleta pero que me vino a la cabeza mientras leía el periódico viendo a Obama cambiar la historia.
Y es que todos y cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar la historia. Pero la mayoría no es consciente de ello.
Enjoy de martes ;-)
lunes, enero 12, 2009
2009 o la fuerza del Sino
No es que me haya dado por retomar lecturas del Duque de Rivas si bien siempre es agradable recordar la qu fue una de mis primeras interpretaciones sobre un escenario.
Ahora que el temporal remite y antes de que vuelva (que seguro que nos toca), nos enfrentamos al primer lunes después del periodo navideño, de nuevo semanas sin días festivos, carga total en la oficina, niños al colegio, obligaciones, actividades, etc, etc, etc.
Ahora, el sol nos hace un guiño en esta mañana de lunes indicándonos que los días cada vez son más largos (si, ya sé que esta mañana al levantarnos no había amanecido y habia un frío de narices); y que la primavera, esta ahí (si, a dos meses, ya lo sé) pero llegando, lenta y segura.
Y es que en medio de tanta crisis, las almas positivas nos damos cuenta de repente que después de un año que parecía positivo y que fue par y bisiesto (toma, para los supersticiosos) nos llega un 2009 donde el destino de nuevo llamará a nuestra puerta. Y solo tenemos que encontrar el camino más adecuado para recorrerlo.
En esta mañana de lunes quiero hablar de "Die Welle", La Ola para los neófitos en la lengua germana. Una peli que recomiendo ver. Muchos temas a tratar como consecuencia de la misma.
Por un lado la facilidad de manipulación sobre las masas (si, todos, aunque digamos que vamos por libre, somos parte de la masa). Aunque no sea tan fácil como a unos niños, es fácil si damos la esperanza que la gente busca. Si damos aquello que se pide. Un mensaje, algo fácil, simplemente esperanza.
Por otro, la divergencia entre la individualidad y la colectividad. Cuando no somos capaces de encontrar nuestra identidad como individuos y la encontramos en un grupo somos carne de cañón. Porque romperemos todas las reglas por el grupo
Finalmente, la difícil tarea de un profesor, donde se mezclan las obligaciones y el buen hacer con los propios miedos y temores o simplemente con la propia personalidad. Una tarea donde la acción más simple puede marcar a individuos al no estar personalizada puesto que la tarea del profesor se aplica a la clase, al colectivo, al grupo.
En fin, vamonos ya con los juegos de invierno. Enjoy!
Ahora que el temporal remite y antes de que vuelva (que seguro que nos toca), nos enfrentamos al primer lunes después del periodo navideño, de nuevo semanas sin días festivos, carga total en la oficina, niños al colegio, obligaciones, actividades, etc, etc, etc.
Ahora, el sol nos hace un guiño en esta mañana de lunes indicándonos que los días cada vez son más largos (si, ya sé que esta mañana al levantarnos no había amanecido y habia un frío de narices); y que la primavera, esta ahí (si, a dos meses, ya lo sé) pero llegando, lenta y segura.
Y es que en medio de tanta crisis, las almas positivas nos damos cuenta de repente que después de un año que parecía positivo y que fue par y bisiesto (toma, para los supersticiosos) nos llega un 2009 donde el destino de nuevo llamará a nuestra puerta. Y solo tenemos que encontrar el camino más adecuado para recorrerlo.
En esta mañana de lunes quiero hablar de "Die Welle", La Ola para los neófitos en la lengua germana. Una peli que recomiendo ver. Muchos temas a tratar como consecuencia de la misma.
Por un lado la facilidad de manipulación sobre las masas (si, todos, aunque digamos que vamos por libre, somos parte de la masa). Aunque no sea tan fácil como a unos niños, es fácil si damos la esperanza que la gente busca. Si damos aquello que se pide. Un mensaje, algo fácil, simplemente esperanza.
Por otro, la divergencia entre la individualidad y la colectividad. Cuando no somos capaces de encontrar nuestra identidad como individuos y la encontramos en un grupo somos carne de cañón. Porque romperemos todas las reglas por el grupo
Finalmente, la difícil tarea de un profesor, donde se mezclan las obligaciones y el buen hacer con los propios miedos y temores o simplemente con la propia personalidad. Una tarea donde la acción más simple puede marcar a individuos al no estar personalizada puesto que la tarea del profesor se aplica a la clase, al colectivo, al grupo.
En fin, vamonos ya con los juegos de invierno. Enjoy!
martes, enero 06, 2009
Reyes magos
Una vez más terminan las fiestas. Siempre es un momento triste el final de las fiestas aunque muchos lo esperen con ansia. Triste porque se vuelve a trabajar, al ritmo habitual, porque estamos de lleno en el invierno.
Porque se acabaron los momentos para ver a buenos amigos.
Pero pasa pronto.
Pasa pronto porque enseguida nos damos cuenta de que los días son más largos. Los temporales son cada vez más escasos. Y cada vez se acercan más los divertidos planes de primavera.
¡que la primavera está a la vuelta de la esquina!
Así que mientras me preparo para el retorno laboral, mientras continuo en la árdua tarea de intentar adapatarme al mercado de la oferta y la demanda, os animo a que continuéis disfrutando de los regalos de reyes. Porque el 2009 guarda regalos mejores.
Y están a la vuelta de la esquina.
Porque se acabaron los momentos para ver a buenos amigos.
Pero pasa pronto.
Pasa pronto porque enseguida nos damos cuenta de que los días son más largos. Los temporales son cada vez más escasos. Y cada vez se acercan más los divertidos planes de primavera.
¡que la primavera está a la vuelta de la esquina!
Así que mientras me preparo para el retorno laboral, mientras continuo en la árdua tarea de intentar adapatarme al mercado de la oferta y la demanda, os animo a que continuéis disfrutando de los regalos de reyes. Porque el 2009 guarda regalos mejores.
Y están a la vuelta de la esquina.
domingo, diciembre 28, 2008
Voy a morir en Invierno
Lo tengo claro. No sé en que año será, no sé cuando. Pero si muero de forma natural víctima de alguna enfermedad, estoy seguro que mi cuerpo decidirá apagarse en Invierno.
Y lo sé porque ahora que los días se empiezan a alargar (si, aunque no os déis cuenta), ahora que empiezo a ver a lo lejos la buena temperatura y a añorar sentir las ganas de hacer muchas cosas, ahora me llevan los demonios cuando al salir a la calle aún hay frío, cuando hay días que siento como mi alma dice que igual es mejor quedarse en casa a ver una peli tranquilamente, cuando mis músculos se cansan de ir y venir de accá para allá; ahora que estos días me recuerdan la soledad me gusta soltar amarras.
No me gustan nada las tardes de domingo que huelen a fin de nada y comienzo de menos. Menos con este frío. Así que seguro que será así.
Rayando el sol.
Y lo sé porque ahora que los días se empiezan a alargar (si, aunque no os déis cuenta), ahora que empiezo a ver a lo lejos la buena temperatura y a añorar sentir las ganas de hacer muchas cosas, ahora me llevan los demonios cuando al salir a la calle aún hay frío, cuando hay días que siento como mi alma dice que igual es mejor quedarse en casa a ver una peli tranquilamente, cuando mis músculos se cansan de ir y venir de accá para allá; ahora que estos días me recuerdan la soledad me gusta soltar amarras.
No me gustan nada las tardes de domingo que huelen a fin de nada y comienzo de menos. Menos con este frío. Así que seguro que será así.
Rayando el sol.
lunes, diciembre 22, 2008
El Mercado: ley de la oferta y la demanda
La Ley de la Oferta y la Demanda es muy complicada.
Si, es cierto que la primera vez que te la explican parece muy fácil pero luego te enfrentas a la realidad y resulta mucho más complicada.
El tema está muy claro cuando la oferta depende de la demanda para sobrevivir. En tal caso se adapta.
Pero ¿y si no?
Me explico. Porque diréis que estoy loco. Cuando la oferta no necesita a la demanda para vivir porque es una ONG, porque tiene otros objetivos distintos de los tradiiconales (ganar más dinero), resulta que por un capricho coloca la oferta en el mercado.
¡Y resulta que el mercado no la quiere! Quiere otra oferta. Pero la oferta es caprichosa. Y así van las cosas.
El caso es que en este juego descubre uno que la oferta puede ser tentadora.
Porque todas las ofertas son siempre tentadoras.
Y ahí entra el lío. Acabas teniendo algo que no necesitabas solo porque las luces en la tienda eran muy brillantes.
Y encima pierdes el esfuerzo que necesitarías dedicar a conseguir lo que realmente buscabas.
Lo que digo, un lío.
Así que nada, aquí estoy, jugando con la oferta y la demanda, enmarronado todas las navidades con un informe para los grandes jefes a pesar de estar de vacaciones y viendo como la oferta y la demanda juegan entre ellas.
En fin, es el juego. ¡con lo que me gusta a mi el juego!
y no es que sea ludopata.
Aprovecho el momento para desearos un genial 2009 que seguro que lo va a ser. Os dejaré una canción.
Y mientras me voy a ver si escapo de Mike Hammer, que desde el viernes noche tiene interés en saber dónde terminé. Pero eso es otra historia que, visto de esta manera, de alguna forma tiene que ver con la oferta y la demanda.
Si, es cierto que la primera vez que te la explican parece muy fácil pero luego te enfrentas a la realidad y resulta mucho más complicada.
El tema está muy claro cuando la oferta depende de la demanda para sobrevivir. En tal caso se adapta.
Pero ¿y si no?
Me explico. Porque diréis que estoy loco. Cuando la oferta no necesita a la demanda para vivir porque es una ONG, porque tiene otros objetivos distintos de los tradiiconales (ganar más dinero), resulta que por un capricho coloca la oferta en el mercado.
¡Y resulta que el mercado no la quiere! Quiere otra oferta. Pero la oferta es caprichosa. Y así van las cosas.
El caso es que en este juego descubre uno que la oferta puede ser tentadora.
Porque todas las ofertas son siempre tentadoras.
Y ahí entra el lío. Acabas teniendo algo que no necesitabas solo porque las luces en la tienda eran muy brillantes.
Y encima pierdes el esfuerzo que necesitarías dedicar a conseguir lo que realmente buscabas.
Lo que digo, un lío.
Así que nada, aquí estoy, jugando con la oferta y la demanda, enmarronado todas las navidades con un informe para los grandes jefes a pesar de estar de vacaciones y viendo como la oferta y la demanda juegan entre ellas.
En fin, es el juego. ¡con lo que me gusta a mi el juego!
y no es que sea ludopata.
Aprovecho el momento para desearos un genial 2009 que seguro que lo va a ser. Os dejaré una canción.
Y mientras me voy a ver si escapo de Mike Hammer, que desde el viernes noche tiene interés en saber dónde terminé. Pero eso es otra historia que, visto de esta manera, de alguna forma tiene que ver con la oferta y la demanda.
jueves, diciembre 18, 2008
De Cumple
lunes, diciembre 15, 2008

Con la botella del ron.
Soy un pirata, salgo a cubierta disfrazado de pirata. Corbata y camisa pirata. Boda pirata.
La vida pirata la vida mejor
Un espejismo de sábado, de fin de semana. Una boda falsa, una farsa de boda. eso sí, por todo lo alto. Y no puedo uno menos que disfrazarse de pirata.
sin trabajar, sin estudiar...
Es vender imagen, después de tantos años sin ver a nadie. Juegos y más juegos, comentarios, frases. Alta alcurnia, bailes y viejas caras unos años más viejos
soy capitan...
Muchos viajes, muchas historias, vidas que van y vienen.
Como un paréntesis flash back.
Pero prefiero quedarme con el futuro. Que sigue pintando al sur.
Dicen que para hacer bien el amor hay que venir al sur (ir en mi caso). Y con este frio, más aún.
Enjoy y buena nueva semana
martes, diciembre 09, 2008
El sur y la Montaña Social
Para estos niños que corremos todo el día por Madrid, bajar al sur significa muchas cosas; reencuentro con queridas amigas, risas y planes a veces nuevos, a veces innovadores, noches de confesiones, juegos, calor y frío... Todas ellas juntas (y quizás alguna más que me dejo en el tintero quien sabe si aposta) hacen de las escapadas al sur momentos especiales que no pueden dejar de tener un rincón en este blog.
No sé muy bien por qué. Quizás por el aroma a Azahar de los lugares más costeros que se deja sentir, incluso tenue, en los días más grises del invierno; Quizás por la temperatura agradable que envuelve el ambiente; quizás por...¡yo que sé!
Porque la realidad es que esta escapada el Azahar brilló por su ausencia (quizás solo en mi mente quedaba algún recuerdo), la temperatura no fue precisamente la óptima (Sierra Nevada es lo que tiene cuando está nevada) y ciertos asuntos familiares me hicieron ir y venir de Madrid a Granada 2 veces el fin de semana.
Será entonces la imagen de la montaña nevada a media noche solo iluminada por la luna, las estrellas escondidas tras nubes de algodón que cubren del claro oscuros los colosos 3000 que por supuesto no subidos, será la noche de frío y risas, el amanecer de agua que por una vez no está helada, la sopa caliente...
O será la vuelta a la vida, a los paseos por el campo, a las imágenes de otros tiempos en forma de Seminario cerrado hace 20 años y comido por la maleza. ¡ay, lugar incomparable para grabar un corto! Pero nuestro productor, Xavier ya se sabe que en invierno no viene a España.
Será que como todos los grandes momentos sabemos lo que pasa pero no el por qué pasa.
Pero eso si, sabemos que son grandes. Especiales.
Podría contar muchas cosas de este fin de semana, algunas, en Madrid, muy tristes, otras, también en Madrid, totalmente demoledoras (aún estoy en shock de ciertas noticias, además de las tristes, que eran de alguna forma esperadas)
Pero prefiero quedarme con la parte alegre de la vida. Ya se sabe, "Carpe Diem" o "Enjoy" en su versión más marketiniana.
Os dejo una foto de donde seguro que nos hubiera costado mucho llegar (a falta de una imagen de la montaña por la noche desde el refugio) y una canción, como siempre, cargada de significado y, esta vez, muy especial.

lunes, diciembre 01, 2008
Impasible
A veces me muestro impasible. Siempre se me ha dado mal transmitir mis veraderos sentimientos. Mis sensaciones. Y sin embargo son el principal alimento de mi alma. Supongo que es cierta aquella descripción que alguien hizo un día de mí "un tipo gris que camina cabizbajo por los pasillos y que..."
Quizás por eso me gusta la puesta en escena, espartana, de Los Punsetes. En un fin de semana marcado por un baño de realidad al más puro estilo de "Accidentes" que terminará en unos días en el cementerio, mucho me temo, mi centro comercial se convierte en concierto en la Nasty.
La aparición posterior de Montañas no fue bien recibida por mi espíritu oscuro que prefiere quedarse con las canciones de los nóveles.
Casualidades de la vida que un antiguo conocido sea justo el hermano del guitarrista.
Tiempo para disfrutar de la música. Mucho frío que no es bien recibido en este mes que se ha hecho largo, justo antes de que empieze la siempre agradable etapa navideña.
Granada espera entre tanto. Y me pregunto que debo hacer.
Me gusta tu camisa. Sí, así están los temas. Concluir debo pues con una disculpa al museo del Prado. No fue de recibo el comportamiento. Pero mi espíritu necesitaba reencontrarse consigo mismo.
Quizás por eso me gusta la puesta en escena, espartana, de Los Punsetes. En un fin de semana marcado por un baño de realidad al más puro estilo de "Accidentes" que terminará en unos días en el cementerio, mucho me temo, mi centro comercial se convierte en concierto en la Nasty.
La aparición posterior de Montañas no fue bien recibida por mi espíritu oscuro que prefiere quedarse con las canciones de los nóveles.
Casualidades de la vida que un antiguo conocido sea justo el hermano del guitarrista.
Tiempo para disfrutar de la música. Mucho frío que no es bien recibido en este mes que se ha hecho largo, justo antes de que empieze la siempre agradable etapa navideña.
Granada espera entre tanto. Y me pregunto que debo hacer.
Me gusta tu camisa. Sí, así están los temas. Concluir debo pues con una disculpa al museo del Prado. No fue de recibo el comportamiento. Pero mi espíritu necesitaba reencontrarse consigo mismo.
lunes, noviembre 24, 2008
Dicen que para hacer reir a Dios solo tengo que contarle mis planes
Bella
Un momento, un deseo, una familia, un colegio, una casa, una fiesta.
No mires al pasado; no mires al futuro. Mira al presente. dejate llevar. Dalo todo.
No te guardes nada dentro. Carpe Diem, aprovecha el momento. Mañana no sé que pasará. Ayer no recuerdo que pasó.
Libérate. Deja atrás prejuicios, deja atrás los detalles. No te ates más cada vez.
La vida es complicada solo si tu quieres que lo sea.
Enjoy yourself and get lucky!
La suerte viene sola. Solo tienes que buscarla. Está ahí esperándote.
No te quejes de nada. No seas víctima. Siempre hay algo bueno. Mira el vaso medio lleno. Da lo mejor de tí. Solo tienes que ser feliz.
Transmite tu felicidad. Seguro que estás llen@ de ella.
Música árabe. Sensual. Silenciosa y profunda. Paradójica.
Dalo todo. Disfruta del momento. Da igual que el corazón se salga de tu pecho. Da igual incluso que en ese momento se pare. Porque la vida es so, momentos.
Una familia. Igual funciona. Igual no. Igual se rompe. Pero los cinco años no te los quita nadie. Cinco años de aprendizajes y grandes experiencias.
Viaja al estranjero. Aprovecha oportunidades, momentos, lugares. No mires atrás. Libérate.
Duerme cuando mueras.
Rusia, China...tantos otros sitios.
Cañas, risas, coca cola. Cenas y más cenas. Sacas a todos. Hay que innovar. La vida sigue. Entregate una noche más.
Baila el rock. Baila lo que quieras. Lorena, Débora. Se natural. No te acuerdas, ¿y qué mas da?
Quiero que todo se centre
Supongo que nadie lo entiende. Es una pequeña licencia. Confío en que cada cual la interprete.
Bienvenidos los que vienen otra vez por aquí. Animaros a comentar.
Animaros a vivir. Un video. Una imagen. Un momento.
Carolina, trátame bien. Un poquito de samba por favor.
martes, noviembre 18, 2008
Espectáculos
Me gusta los espectáculos. Me gusta el teatro, el cine; me gusta subir a un escenario.
Me gusta ver y sentir la magia y la fuerza de un actor o una actriz dandolo todo por un número.
Me da vida la energía que transmiten, las chispas que desprenden; me gusta sentir el calor de los focos.
Me hace cerrar los ojos el sonido fiero en 5.1 de una sala THX; Me hace abrirlos los rápidos y casi improvisados movimientos de una actriz entregada en cuerpo y sudor a su papel.
Me hace llorar con sus gracias un cómico haciendo monólogos y me hace reir un rey Lear renqueante.
Pero me pierden los musicales. No aquellos al más puro estilo Broadway que pululan hoy por la Gran Vía. No. Me pierden las escodidas obras de arte en salas de tercera en el centro de la ciudad. Esos en que la ilusión brota por los poros que sacan un rato de debajo de alguna piedra para ensayar una y otra vez.
Me pierde la música de viva voz.
Todo me pierde especialmente cuando la compañía es buena, más si aparece de sopetón.
Saludos de martes compañeros
Me gusta ver y sentir la magia y la fuerza de un actor o una actriz dandolo todo por un número.
Me da vida la energía que transmiten, las chispas que desprenden; me gusta sentir el calor de los focos.
Me hace cerrar los ojos el sonido fiero en 5.1 de una sala THX; Me hace abrirlos los rápidos y casi improvisados movimientos de una actriz entregada en cuerpo y sudor a su papel.
Me hace llorar con sus gracias un cómico haciendo monólogos y me hace reir un rey Lear renqueante.
Pero me pierden los musicales. No aquellos al más puro estilo Broadway que pululan hoy por la Gran Vía. No. Me pierden las escodidas obras de arte en salas de tercera en el centro de la ciudad. Esos en que la ilusión brota por los poros que sacan un rato de debajo de alguna piedra para ensayar una y otra vez.
Me pierde la música de viva voz.
Todo me pierde especialmente cuando la compañía es buena, más si aparece de sopetón.
Saludos de martes compañeros
martes, noviembre 11, 2008
Honor
Dice mi memoria que hace mucho tiempo, en varias ocasiones, cuando mi familia necesitó ayuda, un alma noble, en honor a la amistad y la nobleza os ofreció aquello que necesitábamos sin esperar nunca nada a cambio.
Esta semana ese alma noble llamó a mi puerta pidiendo ayuda. Para mí ha sido todo un honor el poder corresponder de la mejor manera posible.
Dos sensaciones bien distintas se han desarrollado en mi corazón. La primera de ellas, la rabia. Porque la necesidad de ayuda en este caso viene dada por las malas artes de otros que se han aprovechado de la nobleza de esta alma.
Y porque todos mis esfuerzos no son suficientes más que para colocar un pequeño remiendo en la situación. Un remiendo que sí, permite salir del paso pero que no es suficiente para hacer que las aguas vuelvan a su cauce.
La segunda sensación es difícil de explicar. Es la del "deber cumplido", la de sentirme útil, la de haber podido ayudar a alguien a quien estimo.
Todo esto me sirve para reforzar mi creencia de que los valores están por encima de todo y de que la satisfacción de cumplir con ellos es la mayor recompensa posible.
Alguno, supongo, dirá que soy un tonto.
Entre tanto, la vida sigue, jugando a ganar, como siempre pero esta vez, sin perder, que no es poco.
Y todo esto en la semana que, casualmente también, se dió un momento de shock cuando rechazé una pasta en virtud de una palabra: TRUST.
Y es que en inglés, que digo yo que igual suena pijo, me resulta más molona.
Os dejo una canción (así David sabe que hay música cuando lo lea desde el móvil)
Sirva este acierto por tantos otros desaciertos
Esta semana ese alma noble llamó a mi puerta pidiendo ayuda. Para mí ha sido todo un honor el poder corresponder de la mejor manera posible.
Dos sensaciones bien distintas se han desarrollado en mi corazón. La primera de ellas, la rabia. Porque la necesidad de ayuda en este caso viene dada por las malas artes de otros que se han aprovechado de la nobleza de esta alma.
Y porque todos mis esfuerzos no son suficientes más que para colocar un pequeño remiendo en la situación. Un remiendo que sí, permite salir del paso pero que no es suficiente para hacer que las aguas vuelvan a su cauce.
La segunda sensación es difícil de explicar. Es la del "deber cumplido", la de sentirme útil, la de haber podido ayudar a alguien a quien estimo.
Todo esto me sirve para reforzar mi creencia de que los valores están por encima de todo y de que la satisfacción de cumplir con ellos es la mayor recompensa posible.
Alguno, supongo, dirá que soy un tonto.
Entre tanto, la vida sigue, jugando a ganar, como siempre pero esta vez, sin perder, que no es poco.
Y todo esto en la semana que, casualmente también, se dió un momento de shock cuando rechazé una pasta en virtud de una palabra: TRUST.
Y es que en inglés, que digo yo que igual suena pijo, me resulta más molona.
Os dejo una canción (así David sabe que hay música cuando lo lea desde el móvil)
Sirva este acierto por tantos otros desaciertos
lunes, noviembre 03, 2008
Irrealidad
La mente es sabia. Nos hace ajenos a los miedos, a los peligros, a la realidad. Por eso cuando de repente pasa algo, saltamos sacudidos por un terremoto emocional. Sensaciones de nuevo aunque no siempre esperadas.
Al león le cuesta levantarse por la mañana. Una fiera llena de fuerza y energía pero al que carcome la desidia. Los años pasan por el sin que se de cuenta de lo que puede hacer y que no hace. Ni siquiera piensa en sus miedos.
Mientras, en el banco sigue apareciendo dinero todos los meses.
Mientras, en la tele siguen contando vidas de otros que pasan sin prestarle atención. Las series de la tele evolucionan. El león se sienta dormitando a verlas.
Mientras, en la librería de la esquina siguen apareciendo nuevas novelas que leer sin profundizar.
Mientras las vidas siguen. Y nadie se para a mirar.
Por la tarde no quiero mirar a mi alrededor. Los centros comerciales abruman pero una vez dentro atraen. Las luces actuan como sirenas que guian al espíritu de Ulises hacia la máquina lectora de tarjetas. ¡zas! ¡zas! Otra vez ¡zas! Y que más da.
Pero las personas que hoy van no son las mismas de hace 20 años. 39 de celebración. ¡quién lo diría!.
Tanto tiempo pasado, tantas cosas, alegrías y tristezas. Las cremas y maquillajes no ocultan ya las arrugas de la cara. Y la ropa los trajes, las piezas a precio de oro del centro comercial distraen la imagen de la realidad.
Un día habrá una trajedia. Todos los sabemos. Pero no la queremos mirar. Y seguimos con nuestras vidas esperando ese momento en que nos arrepintamos de no haber estado a la altura en el momento adecuado. De no haber tomado una mano o dado un beso.
Por la noche las hadas y los duendes se preguntan qué ocurrió para que no acabara disfrazado en Halloween. Las cosas cambian pero no quiero que cambién.
Así que las hadas y los duendes juegan en la noche, son los reyes de sus pequeños micromundos. Palabras y bailes que dejan paso a miradas, roces y todo eso que tu mente ahora atina a imaginar.
Pero en la calle atracan a una de las nuestras. El momento tiene muchos finales. Pero solo uno es el bueno, uno no demasiado malo. Solo el susto. Policía, sangre, un móvil perdido. Un nuevo aviso de la realidad.
La resaca de principios de semana hace que el río vuelva a su cauce. Cuando un río desborda no se sabe lo que puede pasar. porque siempre hay gente que vive en la orilla.
A veces me pregunto que pasaría si todos miráramos un poco mas a nuestro alrededor.
Enjoy!
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