martes, enero 20, 2009

Vida y sociedad

Hay cosas que no se aprenden. O mejor dicho, aunque se aprendan, no se asimilan.

En el colegio y en el instituto siempre nos han enseñado materias, llamémoslas objetivas. La historia es como es (a pesar de las emocionantes visiones un tanto subjetivas de algún profesor), las matemáticas son exactas, la física y la química son muy apasionantes pero eminentemente pragmáticas...

En el colegio también aprendemos otras cosas. Gymnasia, ética, religión en algunos casos. Asignaturas todas ellas algo politizadas o devaluadas que sin embargo tienen un extraordinario valor en la formación de las personas. Asignaturas que por otro lado considero escasas.

Y es que hay un "algo" que nos convierte a cada uno en lo que somos independientemente de lo que estudiemos. Así unos se comportan refugiándose en su mundo particular, otros son más extrovertidos; algunos son más inocentes o más espabilados, algunos prefieren estar siempre al frente, otros pasar desapercibidos. Elementos todos ellos que van más allá de cosas tales como el sexo o la religión pero que se marcan claramente cuando se habla de estos temas y que dependen de habilidades que se desarrollan con tantos y tantos ejercicios y actividades: deporte, teatro, expresión corporal...todo ello por supuesto bajo el manto inequívoco de la familia, elemento fundamental en todo esto. Y entiendo aquí familia como nuestro entorno de padres, hermanos, amigos, profesores, vecinos, etc. Porque cada uno de ellos influye a su manera, poco o mucho, en cada uno de nosotros.

Todas estas influencias, además, no terminan como las matemáticas o la historia en la época escolar sino que nos acompañan en cada momento de nuestra vida.

Es curioso como no nos damos muchas veces cuenta de todo esto. Supongo que los sistemas están pensados para que nadie se de cuenta. Porque es un arma extraordinaria. Un arma perfecta. Si todo lo que hicieramos, dijésemos, etc, estuviera pensado de acuerdo a esa visión del cómo vamos a influenciar a nuestro entorno y todo lo que interacciona con nosotros lo vemos como posible influencia, en tal caso, una de dos: o nos volvemos locos o desarrollamos unas capacidades sociales increibles.

Supongo que esa es la virtud, o parte de la virtud de un líder. Aunque hay muchas más.

Una disertación un tanto atípica para este foro, lo sé. Una disertación por otro lado muy incompleta pero que me vino a la cabeza mientras leía el periódico viendo a Obama cambiar la historia.

Y es que todos y cada uno de nosotros tiene el poder de cambiar la historia. Pero la mayoría no es consciente de ello.

Enjoy de martes ;-)

5 comentarios:

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Pobre Obama, cuanta responsabilidad!

bahhia dijo...

Comencemos por la nuestra, por la de quienes nos rodean ... Es más "sencillo", no?

Evan dijo...

Es cierto, tenemos mucho más poder del que creemos... sin saberlo o sin darnos cuenta.

Un beso Bosco!

Bosco dijo...

Ya lo decía un maestro Zen : " El único camino correcto a tomar es el que se elige cada vez que se emprende". Tan sencillo como que la historia se va escribiendo según se desarrolla.

Always Candy dijo...

Creo que una persona también adquiere su carisma, o su forma de ser, de expresarse y demás por la educación que recibe en su casa,... quizás lo de la escuela ayuda,... pero como sea su hogar es base para hacerse de un tipo o de otro.
Besos Bosco!