lunes, febrero 02, 2009

Casualidades de la vida

Al hilo del post de la semana pasada me comenta facebook, que de esto parece saber mucho, que si hay una canción que me pueda caracterizar esta es "The Great Escape"


(si, David, aquí está el enlace a la canción :-)

Supongo que será por aquello de la letra, nunca mejor aplicada a eso de escapar, de encontrar un destino, un camino, un sendero, un lugar. O más o menos o al menos tomándola según nos interesa que para estas cosas es mejor siempre adoptar la visión del vidente. Ya se sabe, 100 veces creeré ver a un espectro pero nunca pasará nada. Una de las veces que lo crea ocurrirá una desgracia y entonces habrá sido una premonición

Bromas aparte, simplemente me ha hecho gracia. Y lo ha hecho en un fin de semana un tanto aburrido, de esos de a ver si se termina ya el mal tiempo y sin embargo no deja de nevar. De verdad, se trata nada más de que aparezca el sol, nada de subidas bruscas de la temperatura. Mi melanina lo necesita. Mi piel...

Porque ya va siendo hora, de verdad. Hora de poder salir a la calle menos abrigado, de poder hacer deporte al aire libre sin que las manos se tornen rojas, de poder olvidar si va a llover o no...

Supongo que alguno de los lectores que me acompañó este fin de semana habría esperado algún comentario más...no sé, más críptico, más lleno de contenido, una de esas elucubraciones que nadie entiende pero la verdad es que de momento prefiero no hablar del destino, de lo que vendrá, de lo que deparará las próximas semanas. No me interesa. Carpe Diem. Esta vez más que nunca.

Pero...bueno, vale, no me puedo contener...solo un comentario. Encontrar la felicidad en los pequeños detalles por tontos que sean es necesario y bonito. Sin embargo en otros momentos es peligroso porque queremos fijarnos en detalles que no estamos seguros del todo de que nos hagan felices. Hasta el punto de que cuando tenemos que decidir no sabemos por donde tirar.
Supongo que los dioses griegos o egipcios tendrían estas cosas más claras. O, más aún, los romanos que hacían gala de su existencia de una forma mucho más superficial, sin entrar en debates filosóficos.
Por eso hoy prefiero sentirme romano. Un romano totalmente superficial.

4 comentarios:

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Si, porque si nos obesionamos con las señales, estas se pueden interpretar de muchas formas y al final es mejor ver el conjunto. Ay, me lié.

Evan dijo...

Mmmmm...

Me encanta ver señales o buscar señales, pero como vos decís, se corre el riesgo de ver lo que no es.

Un beso!

Bosco dijo...

Uno ,curioso .Vengo de un blog en el que se agradece este mal tiempo. Hay gustos para todo.
Dos, cierto.Estamos centrados en que todo sea perfecto, hasta los detalles deben disfrutarse, o si no se tiene la sensación que el tiempo se ha perdido.
Tres,no te imagino yo de romano.Menos de superficial.

Ejco dijo...

Encontrar la felicidad en los pequeños detalles por tontos que sean es necesario y bonito.

Mucha verdad tiene esta frase pero yo además es que solo encuentro la felicidad en esos detalles.