domingo, septiembre 06, 2009

músico

¿y tu por qué te dedicas a a música?

Horas y horas de furgoneta de una esquina del pais a la otra. Discotecas de segunda, bares con glamour de plástico y gente que baila sin que quepa la posibilidad de que se acuerden de tu cara.

Libertad. La seguridad de que cada día te levantarás allí donde quieras, siguiendo un sendero poco macado, que se dibuja a cada paso. Supongo que esun sendero difícil de seguir. Sobre todo cuando lo años van pasando y la vida va tomando un cariz más real. Porque la realidad es así, ataca a los sueños destruyendolos poco a poco como una ola que acaba con un castillo de arena.

No sé que papel tiene el egoismo en todo esto. La búsqueda de la fama, del éxito. No sé si más que la rebeldía del que lucha por ser libre.
No sé que llenaría más, que sería fuente de realización, si la magia de subirse al escenario, de ver como todos tararean, bailan, gritan las canciones según las cantas, como la magiase extiende, alcanza a los demás, como todo se desvanece después, con el rabajo terminado, en copas, sonrisas, bares y rincones de pueblos que quizás no vuelvas a pisar.
Amores en cada esquina que un día se convierten en compañía itinerante. Los años, ¡ay los años!

Pero, me cuenta un secreto, esas fiestas de peublo no son sus favoritas. El prefiere aquellos pequeños contratos para una fiesta semi particular, para un concurso. Esa qu termina antes, en la que la gente se va marchando en busca de emociones más fuertes. Las de las bodas. Porque en todas esas al final, si hay suerte, aparece una persona, luego otra persona. Sus miradassuelen ser complices, a saber cual es su historia. A él le gusta imaginarla, inventarla. Contarsela a sí mismocomo se la contaría a sus nietos. Y mientas lo hace sus dedos juegan con la guitarra. Sus compañeros se dan cuenta del guiño y le siguen.
Y la música, cuidaddosamente elegida en esas 3-4 canciones se vuelven complices de un beso, de un tímido roce de labios, de un brillo en los ojos.
Suele llegar entonces un estribillo y un momento culminante.
Luego los protagonistas se pierden entre las sombras. Y todo vuelve a su cauce.
La música termina, las luces se apagan. La furgoneta espera.
Pero el viaje, de nuevo, tiene sentido. Ese es su pequeño secreto.

Vivan las fiestas de los pueblos de fin de verano.
¡ains...!

3 comentarios:

José Barroso dijo...

Te noto últimamente muy preocupado con la edad.Esto.....que no asas nada ¿eh? . Eso de uno que ya ha pasado la mitad de la vida como decía Alberto Cortez.
Bienhallado, veo que sigues en forma

José Barroso dijo...

asas....cosas del teclado , quería decir "pasa"

Mediterráneo dijo...

Siempre he pensado que siente el músico en el escenario. Me has descubierto que él ve mucho más que los espectadores que le estan mirando y escuchando... llegaran otros veranos, otras vivencias, otros sueños.

Feliz Otoño, besos.